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SEMANA SANTA EN HUALGAYOC

Por Jaime Abanto Padilla

En Semana Santa no se dicen lisuras- decía mi abuela cuando yo era niño y creía que la vida era diferente. Estaba casi recién llegado a este mundo, no había leído aún a Vallejo ni a Rushdie. –Tampoco se come carne- añadía y se vestía de luto cuando llegaba el día de la muerte del nazareno.

La vida después fue fortaleciendo algunos conceptos en mí y debilitando y hasta extinguiendo tantos otros. En mi pueblo casi todos eran católicos, hasta había varias señoras mayores que fungían de beatas y la Semana Santa se vivía con devoción cada día.

Las procesiones eran multitudinarias, el olor a incienso se metió en mi alma, recorrer las calles de Hualgayoc en medio del frío y la neblina cargando una efigie, era una labor que muchos consideraban que los limpiaba totalmente de sus pecados, los blanqueaba espiritualmente y arrepentidos ponían rostros con muecas curiosamente tristes que algunas veces los convertían en caras tragicómicas.

Mi abuela, católica pertinaz, tenía en la casa varios altares a los que les rezaba infinitas plegarias pidiendo por todos los presentes y los ausentes y hasta por los más remotos de sus ancestros. Yo la amaba, con la ternura que ama un niño cuando tiene siete años y a veces me parecía que hasta levitaba en medio de un profundo trance.

De aquella Semana Santa ya no queda nada. La gente de mi pueblo fue quedándose sin beatas y fueron reemplazadas con mujeres con largos faldones y extraños sombreros que van de puerta en puerta hablando de Dios y odiando a la virgen.

Por eso cuando llega la Semana Santa, yo prefiero el refugio de la soledad en la que me escondo de un pasado que me persigue y que siempre acaba atrapándome y me tortura sin piedad. Por eso en estos días prefiero el abrigo de los cafés para espantar mi tristeza y la ausencia de quienes nunca más veré. Por eso estos días quisiera que el olvido me devore y no deje rastro de lo que un día fui, viví y que hoy está sepulto irremediablemente y para siempre.

Cajamarca, 19 de abril 2025.

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