COMENTARIOS AL TRABAJO DE HAYDECITA
 


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Antonio Goicochea Cuzado

Haydée Quiroz Malca

 

Antonio Goicochea Cruzado

Doctora Haydée Quiroz Malca, es el nombre formal y académico de una gran sanmiguelina, pero que para familiares, amigos y paisanos, es Haydecita, y como tal la llamaré en esta semblanza.

Soy testigo de excepción de los trajines que vivió Haydecita para el reconocimiento y declaratoria, como Patrimonio Cultural de la Nación, a las artesanas/artistas de San Miguel de Cajamarca, como portadoras de saberes relativos a los tejidos, y que hoy es motivo de alegría de todo pisadiablo. Paso a detallarlos:

Haydecita, nació en San Miguel de Pallaques, Cajamarca, es hija de doña Amparo Malca y de don Juan Antonio Quiroz, sus estudios primarios los hizo en San Miguel, los secundarios y superiores en Trujillo, donde estudió Antropología Social en la Universidad Nacional de Trujillo Perú, y luego Maestría en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) México y doctorado en Antropología Social de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México. Actualmente es profesora/investigadora en CICSER de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México. Durante el primer semestre de 2017, ha colaborado como profesora visitante Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú.

Hagamos un poco de historia:

Corría el año de l977 y a San Miguel llegó Haydecita, junto con Laly Guerra y Elena Rivas, jóvenes graduandas de Antropología de la Universidad Nacional de Trujillo y su asesor de tesis, el profesor Niler Segura. Todos se alojaron en la casa de Elisa Caballero Malca, tía de Haydecita. El motivo de su estancia en estos lares era que deberían realizar un trabajo de investigación sobre la ARTESANÍA TEXTIL DE SAN MIGUEL, para con ello graduarse.

Sus compañeros de estudios, en la UNT las motejaron de desubicadas, casi loquitas, porque todos ellos hacían estudios sobre movilización social que el gobierno de Velasco auspiciaba con la participación activa de SINAMOS, que tenían éxito asegurado, sin embargo, ellas, tozudas, sabedoras que el objeto de su estudio tenía en futuro enorme, lo iniciaron con entusiasmo. El asesor regresó a Trujillo, luego de ver las condiciones reales del estudio. El tiempo, juez implacable, les ha dado la razón.
En el lapso de siete meses, visitaron a la Mamita Úrsula, tía Carmen Goicochea, prima Luz Quiroz Goicochea, en cuya casa observaban el amarrado, escogido, urdido de tejidos diversos. Además que aderezaban la tertulia con significativas anécdotas, como aquella que los paños sanmiguelinos llevaban inscripciones como esta: Águila del valle andino, partes para el Ecuador, llevándome esta labor, del pueblo sanmiguelino.
Como les narraron desde este tiempo, los paños sanmiguelinos recorrían largos caminos hacia Loja y Cuenca, en el Ecuador, donde tenían gran aceptación y demanda
La tía Elisa, con paciencia infinita, explicaba los pasos de cada proceso de la textilería y les relataba historias del tejido sanmiguelino. Fueron recibidas también con amabilidad por Barbarita Mendoza Hernández, Teresa Mendoza Hernández, Juanita Caballero Novoa, Marina Quiroz, Martina Hernández, Bercelia Yeckle, Juana Díaz Villate, Zulema Villate, Teresa Córdova, que les mostraron sus destrezas y les permitían “meter mano” a sus tejidos, igual cuando iban a Calquis y Sayamud, donde cultivaban estas artes con dedicación y esmero. Haydecita recordaba lo que de niña vio hacer a su mamá Amparo en su niñez.

Estas tres jovencitas, se convencieron del valor de la textilería sanmiguelina y de la necesidad de que sea ubicada en mejores pedestales.

En una de las tertulias de sobremesa, junto con mi esposa Imelda, les hicimos conocer el por qué es que las niñas y jóvenes citadinas no tejían, en cambio las de la campiña sí. Les referí que hasta el año de 1960 también tejían ellas, pero que al nacionalizarse el Colegio Particular San Miguel, la profesora encargada de la asignatura de Educación Familiar, que era para mujeres, pues Instrucción Pre-militar, era para varones, enseñó a tejer a palillo. Desde ese entonces muchas de las chicas (colegialas), paseaban orgullosas tejiendo a palillos, les daba estatus, en cambio dejaron, su tejido de qallwa, solo algunas como Mercedes Alvarado, Mena, Estela, Anita, Rosa y Lorena Medina, siguieron con el tejido tradicional. Sin embargo estos últimos años se lo ha revalorado y es el Colegio San Miguel, el principal difusor en la juventud. También se cuenta con la valiosa intervención de la ONG ESCAES Ayuda en Acción.

Volvamos a la historia. Transcurría el año de 1978, Haydecita fue un día a buscar a Honorio Pinto, amigo de Álvaro Goicochea, que trabajaban en el Seminario de Historia Rural Andina, pero quiso la casualidad que el Dr. Pablo Macera, viera en la oficina contigua donde trabajaba el equipo del Seminario: Honorio Pinto, Gerardo Quiroz, Jaime Miasta, Rosa Bucolini, Charo Jiménez y preguntó que quién era… el equipo a coro respondió: “la prima de Álvaro”, cuando Macera, supo que era antropóloga, y que su tesis era sobre los tejidos de San Miguel de Pallaques, se la pidió inmediatamente, para evaluarla y la semana siguiente le dijo que se publicaría a condición que ella misma la tipeara. El Dr. Macera había presentado, sin éxito una propuesta de estudio de la textilería sanmiguelina a cargo de la UNMSM, porque tenía el temor de que estos valiosos conocimientos se perdieran. Todo el equipo del Seminario ‘adoptaron a la joven antropóloga’ y la publicación mimeografiada se hizo realidad.

Por mi parte colaboré haciendo, a pluma y tinta china, los dibujos esquemáticos de los tejidos, telar de cintura, cungallpo, siquicha y otros instrumentos intervinientes.
La joven graduada, consideraba que era necesario adquirir la experiencia necesaria para continuar con su aprendizaje, por tanto aceptó con gusto trabajar en ASPADERUC, asociación liderada por el Ing. Pablo Sánchez, con el encargo de recuperar los conocimientos textiles y organizar un taller de tejidos de qallwa en la comunidad de Pariamarca (vecina de Cajamarca, que tenía una tradición de crianza de alpacas y llamas).

Para ello fue don Juan Alvítez Díaz, experto ebanista, el que preparó cungallpos, qallwas, trameros, chana, hillahuaquero, en cambio las siquichas y las chambas, adquirieron en el mercado sanmiguelino de los artesanos que las hacen, pertenecientes al distrito de Llapa.

Premunida de tales aparejos, viajó a Pariamarca para el proyecto llamado Escuelas Azules, creación del Ing. Pablo Sánchez. En esos años se logró también un programa de recuperación de tintes naturales. Ya no están las Escuelas Azules, pero en la escuela principal de Pariamarca, se siguen tejiendo con las técnicas recuperadas con el impulso de Haydecita.

Su don de gentes, que lo evidencia en todos los trabajos que emprende la llevó a hacer comadres en Pariamarca, por tanto tiene ahijadas, comadres y amistades que conserva hasta la fecha.

Luego fue a trabajar a Cajatambo, en la sierra de Lima, en un programa de desarrollo rural del CEDEP. Años más tarde, gracias al apoyo del reconocido antropólogo Luis Millones Santa-Gadea, fue a México para hacer una maestría y continuó con el doctorado.

Cuando nuestra querida amiga Marcela Olivas Weston, a la sazón Directora del INC, publicó su libro ARTE POPULAR DE CAJAMARCA, citó el trabajo al que hago referencia, enriqueciéndolo con hermosas testimoniales fotográficas tomadas por Daniel Giannoni.

En varias oportunidades volvió a su tierra con el objetivo de continuar y hacer una publicación sobre tejidos, con mejor calidad. En especial entre 2014-2015, en uno de sus viajes Daniel Sáenz More, la invitó a presentar los avances de su trabajo en una sala del Complejo Belén en Cajamarca, desde ahí se empezó a gestar la idea del expediente con la minga de Ana Quiroz Rojas y Víctor Hugo Velázquez. Y se inició el acopio de documentos requeridos para la declaratoria. Se conversó con las artesanas, paisanos, amigos y parientes. En todos los casos el apoyo de la familia y amigos fue importante. En sus viajes fue recibida con cariño en las casas de su prima Yolanda Alvarado y otras por su yanasa Sarita Alvítez Moncada. Las artesanas siempre mostraron su colaboración en las visitas que ella ha hecho, tanto en San Miguel como en Sayamud, Calquis, El Cedro y Santa Rosa. Compartieron sus manjares como papitas con quesillo, chiuche con harina de cebada, y uno que otro cuycito.
Pero no todo fue fácil, tuvo algunas dificultades como el conseguir los documentos de compromiso de mantener en el futuro los conocimientos y técnicas, tenía que coordinar reuniones conjuntas con cada una de las asociaciones de artesanas existentes y luego con las que se crearon.

La gestión municipal de ese momento no entendió la magnitud del proyecto y hubo trabas burocráticas, pero se logró la firma del documento oficial de parte del Alcalde. Después de varios meses, la gestión anterior pagó la edición de un video que se preparó. El video está listo, pero todavía está pendiente de ser multieditado y distribuido con su respectivo empaque y librito explicativo. Pero estamos seguros que se conseguirán padrinos y madrinas para esta gestión.

Pero Haydecita, felizmente, para la grabación y levantamiento de las imágenes siempre contó con el desinteresado apoyo de Víctor Hugo Montenegro Alvarado, Miguel Ugaz Montenegro y Antonio Goicochea Rojas. Víctor Hugo Alvítez Moncada y otros paisanos logramos conseguir cartas de apoyo para el expediente en Cajamarca, Trujillo, Chimbote y Huaraz, que se adjuntaron y por fin se lo presentó ante el Ministerio de Cultura. Haydecita y los sanmiguelinos también contamos con la invalorable colaboración de Juan Paredes Azañero, que en su blog Cajamarca-sucesos.com, difunde noticias nuestras.

Como producciones principales Haydecita tiene: Fiestas, peregrinaciones y santuarios en México (2000), El Carnaval en México, Abanico de culturas (2002), Las mujeres y los hombres de la salde la Costa Chica de Guerrero (2008) todos editados por el CONACULTA. Durante los años 2010-2012 preparó y publicó la colección Danza y música tradicionales de Tabasco (seis volúmenes). El libro 2014: Contextos de las juventudes neorrurales de la Costa Chica de Guerrero. En 2015, Los chamacos opinan. Socialización, género y diversidad en la Costa Chica de Guerrero, CONACULTA/UAEM/CONACYT.

Entre sus últimos artículos: “Primeras miradas a los viejos caminos que unen las aguas del Pacífico Mesoamericano y Andino”, en la revista “Perspectivas Latinoamericanas” de la Universidad de Nanzan (Nagoya, Japón) (2015).

“El largo camino de los tejidos, hilando fino desde San Miguel de Pallaques (Primeras aproximaciones)”, en la revista Yuyaykusun del Departamento Académico de Humanidades, de la Universidad Ricardo Palma (Lima, Perú) 2015. “Acapulco y la Costa Chica, construcciones coloniales de la diversidad cultural. Reflexiones a partir del padrón 1777”, en investigaciones sociales, Revista del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la UNMSM, N° 37, Julio-diciembre 2016, Vol 20. En 2017 publicó el artículo: “La sal de la Costa Chica de Guerrero (México) y Colán, Piura (Perú). Algunas propuestas etnohistóricas comparativas”, en la revista investigaciones sociales de la UNMSM Vol. 21, Núm. 38 PP.19-32 (2017).

Haydecita, es la persona que, por hoy, ha estudiado más profundamente la textilería sanmiguelina. Su anhelo de conocer la ha llevado a alrededor del mundo a países que cultivan la técnica ikat, como Ecuador (Cuenca), Guatemala y México mismo, país que le ha dado la oportunidad de desarrollo profesional, y le ha permitido hacer sus trabajos en Perú.

Tan es así, que en sus visitas como profesora visitante, el año 2018 compiló, con el Dr. Pedro Jacinto Pazos, el texto: “Miradas Etnohistóricas de Cajamarca” del reconocido historiador cajamarquino Waldemar Espinoza Soriano, editada por el Fondo Editorial y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. A finales de ese mismo año, la segunda parte del trabajo del Waldemar Espinoza Soriano titulado: “Cajamarca, otras miradas etnohistóricas”. En este caso fue una coedición entre el Fondo Editorial, la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y el Gobierno Regional de Cajamarca.

En la actualidad ya está en prensa en el Fondo Editorial del Congreso, un estudio amplio sobre tejidos, titulado: MUJERES DE QALLWA: RUTAS DE LOS SABERES EN EL ARTE TEXTIL DE SAN MIGUEL DE PALLAQUES (CAJAMARCA). Esperamos que los primeros meses del 2020 lo tengamos ya en nuestras manos. Nos tiene una sorpresa sobre los tejidos amarrados, que se los conoce como tejidos IKAT, que en san Miguel se perdieron, pero que esperamos hacer una labor de recuperación.

Sus líneas de investigación son:

­      Relaciones interétnicas con población de origen africano en la Costa Chica de Guerrero,

­      -Migración y unidades domésticas.

­      Juventudes rurales (género, educación y violencia).

­      Danzas y fiestas y tradiciones.

­      Propuestas comparativas entre México y Perú.

­      En la actualidad está enfrascada en una línea interdisciplinaria de los tejidos de telar de cintura en la región norte de Perú.

Ahora que se ha conseguido la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Nación a los conocimientos, técnicas y prácticas asociadas a la producción de Tejidos en Qallwa, en la Provincia de San Miguel departamento de Cajamarca, Como dice Haydecita “Este hecho constituye una valoración simbólica, un homenaje a la persistencia y lucha de las mujeres que por medio de sus tejidos nos han ido transmitiendo un conjunto de conocimientos ancestrales. Esta distinción es una invitacion a apreciar lo que representa la mujer sanmiguelina, nuestras abuelas, madres, hermanas, comadres, yanasas o sencillamente paisanas, que han logrado mantener vigentes y enriquecer sus conocimientos, en el arte de tejer desde hace más de mil de años. El telar de cintura o qallwa reúne en los nombres de los palitos que lo componen, a cuatro lenguas diferentes el Den, Muchick, Quechua y Culle, todo esto es una invitación para que continuemos con la recuperación de nuestras memorias e historias. Recordando algunas artesanas que ya no están con nosotros: Úrsula Rojas, Elisa Caballero, Concepción Cruzado (Conshe), Barbarita Mendoza Hernández, y agrego de las presentes como, Juana Díz Villate, Zulema Villate, Teresa Córdova, Teresa Mendoza Hernández, Juanita Caballero Novoa, Marina Quiroz, Martina Hernández y Bercelia Yeckle, Agradecemos de manera especial, el decidido apoyo de la gestión a la arquitecta Judith Padilla Malca y Jorge Lombardi de la DDC – Cajamarca”.
Con la finalidad de mejorar la técnica IKAT, en San Miguel, sugiero que las Municipalidades de Tacabamba y San Miguel, auspicien una pasantía, de manera que tejedoras de Tacabamba vengan por una quincena a San Miguel y nuestras tejedoras vayan otra quincena a Tacabamba a compartir conocimientos y técnicas, considerando que en Tacabamba se cuenta con la técnica del teñido, en cambio en San Miguel, se tiene una buena técnica del tejido en hilo fino.

Son 42 años de permanente bregar que hoy se ven recompensados. Las tres estudiosas todavía recordaran las serenatas que les daba Bobachón y más amigos en madrugadas de un cielo pleno de estrellas y de frío; así como sus peroratas sobre las “antiguas” tejedoras y de los libros que con diligencia les alcanzaba. Recordarán también el acompañamiento diligente de Mario Francisco Alvitez Moncada (Pashón), de Rosita Castañeda, Pepe Rodríguez, Ángel Rosalino Quiroz y Flor Ascurra.
Ahora, las tres ex pishpillas están alegres por el triunfo alcanzado. Alegría nuestra y de todos.

Cajamarca, 29 de noviembre de 2019.

 

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Hago la atingencia que líneas arriba menciono a Antonio Goicochea Rojas, él es mi hijo.

Las fotos son de Juan Paredes A.

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