BRILLO DEL ARCO IRIS

 

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Cantamos porque el sol nos reconoce,/ y porque el campo huele a primavera,/ y porque en este tallo en aquel fruto/ cada pregunta tiene su respuesta

Mario Benedetti.

La poesía de Cajamarca nuevamente vuelve con brillo a mostrarse como pilar de la poesía peruana. Y , no es una noticia del entusiasmo, es una  afirmación concreta, la cual se sustenta en el libro de Daniel Santos Gil Jáuregui, intitulado COMO RAMA OCULTA DEL ARCO IRIS.

Ya había leído aprobatoriamente al poeta, no obstante su reconocida capacidad jurídica y la de docente universitario. Ciertamente, su profesión es afín a la literatura, mejor aún, si acompaña a su espíritu cultivado la solvencia cultural y sus reconocidos valores.

En la primera parte del presente libro, su sensibilidad y  gratitud, retrospectivamente lo vuelven a su infancia y a su lar natal. Estas reminiscencias y vitalidad, lo certifican como un habitante que con  alabanza agradece a  la vida y a sus estancias.

Leámoslo: 

COMO LA RAMA OCULTA DEL ARCO IRIS

Infancia

Volveré sin duda al calor de la vieja casa de adobe

En cuya cumbrera que miraba al poniente

Una tarde de mayo

Cantó un zorzal hasta perder la voz

 

Celendín, ciudad natal del poeta, actualmente está adaptándose a los cambios de la modernidad. No obstante, mantiene su herencia histórica, sus recursos naturales, potenciales  turísticos, pecuarios, y mineros. El tiempo  cambia la realidad constantemente, aun así, Celendín y su espíritu telúrico se mantiene incólume. Son sus intelectuales y artistas quienes revaloran nuestra identidad y cultura. Celendín es un pueblo especial y mágico en el norte del Perú.

El poeta Daniel  Gil, así lo rememora:

Pequeña ciudad

Nada como el aprender bajo ese azul cobalto

Estela de grandes maestros

 

Nada como el amor por el caminito doblegado de zarzamoras

 

¡Cómo no añorar esta pequeña ciudad

ahora que una nube de gases tóxicos ahoga el canto de los pájaros!

 

Desde los albores, la poesía en la región Cajamarca seimpregna del numen de la Naturaleza. No exagero al afirmar quela mayoría de las formas poéticas, llevan  implícitas la temática inefable de la natura y el hombre.

Para el poeta Daniel Gil,  resulta muy difícil alejarse de la flora, de lafauna o de los elementos de  Celendín, ya que, alejarse de esta noria andina, sería olvidarsetambién de sí mismo.

Para certificar lo antes señalado,ejecutemos un breve análisis de las principalesestrofas del poema Calor de Valle, ligado al agro, en las cualesconstataremos la presenciainsoslayable de laNaturaleza.

En este poema realiza una sinopsis del proceso de labranza de los cultivos: Siembra, la deshierba, el aporque, la cosecha y el rastrojo:

 

CALOR DE VALLE

1

 

La siembra

Acaso los surcos estuvieron allí desde siempre

Y la yunta que conduce mi Padre

No hace sino despertar su hambre de maíz

En efecto, la mama pacha siempre estaba dispuesta a la labranza por parte del hombre. Desde el tiempo de la barbarie, fue recurso para nuestra existencia y, posterior civilización. De las hierbas a plantas nativas, y luego a los vegetales cultivados, la agricultura se volvió subsistencia y arte del vivir.

La dialéctica implica competencias y extremos opuestos. A las hierbas buenas, se contraponen las hierbas malas,  nuestro aedo lo sintetiza en los siguientes versos:

 

La deshierba

 

La mano

Presa de algún designio

Severa y ágil

Quita la hierba

Como a palabras disonantes para que quede el verso

 

Además, el aporque es realizado para el soporte que da consistencia y firmeza a las plantas de maíz y otras. Se debe proteger a las raíces para que no se expongan a la erosión. Leamos:

El aporque

 

Si del viento fuera

El tallo no necesitaría del surco

O si del granizo fuera

 

El poeta, desarrolla poéticamente todo el proceso de labrantía de los cultivos hasta obtener sus sazonados frutos. Celebra la cosecha, lo mismo que Julio Garrido Malaver en Canto del Amor agrario. Es el marco teórico de la realidad agraria,lo que a nuestros poetas del mismo pueblo, los ha hecho asumir el eje temático  de la actividad agrícola.

4

 

La cosecha

 

Es cierto que no será del aire

El embrión que se llevó el viento

 

Que no tendrá color

El pájaro que no atravesó la árida noche

 

Este poema concluye con las grandes interrogantes del hombre, que muchas veces, cuestiona a su destino y  a sus elementos de subsistencia:

El rastrojo

 

¿Qué queda de la metamorfosis de la semilla?

¿Qué del juego de los dioses con el tiempo?

¿Qué del paso invisible de las constelaciones?

¿Qué del alboroto de los peones en la pampa?

 

Acabamos de constatar, también, el manejo óptimo del lenguaje. Y esto se debe a que, Daniel Gil, no es un poeta de la improvisación. Por el contrario, ha venido trabajando silenciosamente, como hacemos los verdaderos poetas. Lejos de las versificación fácil y desmedido afán de publicar.

Coincidimos con Octavio Paz  que “ la aptitud del creador frente al lenguaje debe ser la aptitud  del enamorado. Una aptitud de fidelidad y, al mismo tiempo, de falta de respeto  al objeto amado. Veneración y trasgresión. El escritor debe amar el lenguaje pero debe tener el valor de transgredirlo”. (Paz, 1990.126)

De su trabajo con la palabra, nos ofrece una poética sencilla y profunda. Bella y sugerente. Su temática, parte de la filosofía y del existencialismo,hasta emparentarla con su realidad natural y social. Leamos:

 

ORÍGENES

 

Aquí también principia la vida

Como la rama oculta del arcoíris

Como la vértebra que sostiene la gentileza del sol

En esta choza

Abrigada por la hierba muerta

Debajo de esta roca que ha mirado correr tanta mañana

 

Daniel Gil,con creatividad e innovación, hace de sus poemas testimonios vivos  de lasfases de creación y recreación costumbrista y cultural de los shilicos. Es innegable que los contextos y los ecosistemas en los cuales se ubica, devienen de los narradores orales y escritores de la regióncajamarquina de la década del cuarenta (Garrido Malaver, Corcuera, Florián, Quiroz Malca). Sin embargo, su poesía se renuevaen sus ejes temáticos y se desenvuelve con los mismos talantes de sus ancestros.

Más allá de los contenidos y  ambientes, está la expresión colectiva que rescata conla Tradición Oral. Éstapervive con la fuerza de la palabra que la convierte en un vehículo de comunicación ancestral, siempre ligada a las memorias. Retoma la antigua enunciación de relatos, cuentos, mitos o poemas, que provienen de la sabiduría popular.

El reconocimiento a la literatura escrita  en Cajamarca no es reciente. Desde los albores de la República ha estado presente en el parnaso de las letras nacionales. Paralelamente, la literatura oral, ha permanecido inalterable,  a pesar de la modernidad y globalización.El poeta a través de sugerentes figuras y enunciaciones,  trae a vigencia la sabiduría popular. Leamos estos versos que sugieren misterio, anécdota, y magia:

 

TRADICIÓN ORAL

1

Las almas atormentadas encuentran la paz

 

2

Por él a veces se van los pastores llamados por una extraña voz

3

Poquísima gente ha podido hacerse de su raza oscura como la luz

4

Cuentan los viajeros

Que solo logran pasar y llegar a su destino

5

 

Un maestro de magia blanca

Habita una cueva al final del desfiladero

 

 

En la segunda  sección intituladaCAMINOS DE A PIE,se constata su compromiso y voluntad artística con la palabra y su tiempo real,  acercando su experiencia de hombre y literato a losregistros sentimentales de los demás hombres de su época.

Su poesía con moldes asequiblesinterpela a la realidad de la vida rural, la de sí mismo y la de los pobladores andinos, la de su biografía y la de su sociedad. Siempre proponiendo reflexión, identidad y superación.

 

Leamos:

 

 

 

EL LLANO

 

 

El Alba enciende los gastados ojos del Llano

Impávida La Hierba

Devora – en el rocío – las imborrables huellas del pasado

 

Sus versos surgen espontáneos e impetuosos desde dentro de su ser, en sus poemas uno puede esperar del ande y del habitante común. Vemos surgir, crecer, y  alargarse su espíritu serrano  contra lo injusto. A veces, lo sentimos retorcerse de añoranzas:

 

LA TRAVESÍA

 

¿Quién hirió de quebradas la vieja piel de la pampa?

¿Quién zurció sus costados

Con duras cordilleras?

¿Quién caminó antes que Tú los caminos?

 

Lo escuchamos henchidos de alegría cuando desde el ande,  convoca al sentimiento que lo redime; demoledorcon la simple verdad de un hombre que sufre su realidad; esforzado y voluntarioso cuando se levanta después de haber caído en los atajos de la vida:

EL ATAJO

 

Como una oculta cicatriz en el matorral

Para el pie urgente y temeroso

Para el puma

Para la noble rosa del amor silvestre

 

Daniel Gil se vuelve  mensajero de lo rural, tan cronista y poeta como el recordado poeta Manuel Ibáñez Rossazza, ambos juglares de la estirpe de los cantores de Cajamarca y  que se asoman entre el tiempo para exponernos lo que vieron y vivieron.

 

LAS CUMBRES

 

No existe mayor soledad que la del pajonal

– Ni silencio más hondo –

– Ni frío más extenso –

– Ni altura más larga –

 

 

ESTACIÓN DESCONOCIDA

 

He allí la recóndita comarca

Sus empedradas calles – sus acequias

Sus tejados

El perro estacional

Que – trashumante – atraviesa la plaza solitaria

 

 

En la parte final del libro intituladaINTERREGNO, el poeta, como Fray Luis de León, busca en la naturaleza el dulce retiro para sus altas y andinas meditaciones.

Por lo tanto los desafíos de la poesía plural, pasa por dos instancias: La urgencia y la autenticidad. Ser fiel a si mismo, no solo es un acto de honestidad intelectual, sino de conciencia de identidad y afirmación ciudadana, el Perú polarizado, fragmentado y de grandes exclusiones requiere cohesionarse y por ello la urgencia de que la literatura y la poesía pueda servir en forma urgente de lazos de restauración, de reparación, de que nuestras actos de inclusión sean actos de sanación de heridas abiertas.

 

CANCIÓN DEL CAMINANTE

 

 

Yo le canto a los caminos.

A las hondonadas,

A los atajos,

Al estrecho.

A la quebrada que refulge

Al río que llora

A la peña que espanta.

 

Tiempo de sequía

 

Despertar mítico en las casas de campo

 

Jugaba la aurora

En su balcón refulgente

Y aquella ave somnolienta trinaba lo ignoto

En la rama sin hojas del capulí

 

cantamos porque llueve sobre el surco,/ y somos militantes de la vida,/ y porque no podemos ni queremos/ dejar que la canción se haga ceniza.

 

Paz, Octavio (1990) Pasión Critica.  Editorial Seix barral. España: Madrid.

Boris Espezúa TOMADO DE : Los Andes, Domingo 28 de Noviembre de 2010

 

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