Presentación Comentarios literarios
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CINCO DE DICIEMBRE Melacio Castro Mendoza. El cinco de diciembre es una fecha que hace muchos años se me ocurrió hacer una composición de un dos y de un tres (23). Hoy, un 23, que si uno de reordena es solo un 5, desperté soñando estar paseando por un jardín florido, pleno de sol. La realidad, al mirar por la ventana, fue otra. En Essen (Alemania), donde vivo, tuvimos una mañana oscura que hasta las 8.30 fue, más bien, una continuación de la noche. Como de costumbre, desayuné y caminé a ejercer mi trabajo. Caminar a lo largo de cuatro kilómetros hasta mi trabajo, es un ejercicio que practico desde hace muchos años. Lo seguro es que, a medida que avanzo, a veces encuentre en dirección opuesta, o en la misma dirección, a un ciclista o a un peatón. Si se trata de ciclista que va a sobrepasarme, advierto su presencia cuando suele decir: “Atención. Cuidado”. Pocos son los que activan el timbre. Hoy oí esa advertencia y me hice, como otras veces, a un lado. Entonces vi sobrepasarme a una bicicleta que más adelante devino, o me pareció devenir, en un hombre que iba corriendo. ¿Seguía soñando? Más adelante, entre los arbustos de un jardín anterior a una casa, encontré una rosa amarilla, abierta sus pétalos, que fotografíe porque se me ocurrió ser el sol. Aquella rosa, intuí, trataba de aportarme calor en el frío de dos grados de temperatura. En mi trabajo me encontré con una nada extraña novedad: una de mis alumnas resbaló con su bicicleta en el cruce de una calle, rodó un buen trecho y, al ponerse de pie, empezó a ver el doble de cada objeto o persona. Cajamarca, 8 de diciembre 2024.
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