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SANIEL LOZANO Y LA ARQUITECTURA POÉTICA DE BETHOVEN MEDINA Por: Fransiles Gallardo Tal vez muy pocos conozcan que el gran poeta y gestor cultural Bethoven Medina Sánchez; es ingeniero agrónomo especialista con Maestría en Ciencias Económicas, Mención Finanzas; y asimismo, Maestría en Periodismo. Entonces, no sorprende que, bajo los lineamientos de la ingeniería, su producción poética sea trabajada con rigidez y responsabilidad. Su poesía estructuralmente está muy bien diseñada. Me explico: comparto sus quehaceres poéticos desde hace medio siglo, desde la Universidad Nacional de Cajamarca como estudiantes e integrantes del Grupo Literario Raíz Cúbica junto a Manuel Alcalde Palomino y Ángel Gavidia Ruiz. Tengo el privilegiado de haber leído sus libros antes de ser publicados y, por tanto, soy testigo de su apasionada pasión por el verso bien escrito, la palabra precisa y su capacidad para eliminar versos y hasta poemas completos, que no satisfagan sus exigencias personales. Obviamente, es su primer juez y estricto lector. ¿Entonces, cual es la relación entre la Ingeniería y la poesía? Hace algún tiempo escribí un artículo sobre la ingeniería y la poesía, dos paralelas que se unen; el cual posteriormente fue publicado por la Universidad de Sevilla, España; como arquitectura, ingeniería y poesía tres paralelas que se unen. La ingeniería y la poesía comparten el mismo lenguaje. Números y letras o letras y números, según convenga. En Ingeniería la respuesta a un problema estructural se plasma en una ecuación, cuya solución final es una letra, tras la solución numérica. Léase “Éxodo a las siete estaciones” (2016) de Bethoven Medina. En poesía la respuesta a un tema poético se transcribe en un verso o un poema, cuya conclusión son un número de versos, tras el engranaje de las palabras. Es indudable que la ingeniería y la poesía comparten los mismos fenómenos de la creación y la capacidad de discernimiento para concretar, ordenar y comprender los enredos y laberintos del mundo físico, mental y emocional que los rodea. El manejo de la incertidumbre es otra de las variables en la poética y la ingeniería. Los ingenieros pueden diseñar y construir obras y edificaciones para cierto grado de la incertidumbre que lo rodea. La poesía maneja los mismos momentos frente a una hoja en blanco. Una obra es poesía en ingeniería y la poesía es una obra de ingeniería. Resulta que, un libro poético es una obra ordenada y organizada y una obra en ingeniería es una estructura diseñada con belleza y poesía. (Leer “’Éter /etersí” de Bethoven Medina) Estructuralmente, la poesía busca métrica y ritmo, los cuales se definen con números y letras; de igual forma que la ingeniería calcula las resistencias de los elementos, generando respuestas a las exigencias de la naturaleza, los cuales se expresan con números y letras. Los ingenieros y los poetas tienen la capacidad captar, analizar y plantear una respuesta estructural o literaria con una visión de belleza futurista, una proyección en el tiempo y un objetivo posible, como la convivencia con nuestra naturaleza. Por eso; leer los poemas de Bethoven Medina Sánchez, no es nada fácil. Por ello, consideramos muy oportuno el libro “Arquitectura y luz en la poesía peruana del siglo XXI: acceso y exploración al lenguaje poético de Bethoven Medina” de Saniel Lozano Alvarado, pues desde su “Necesario silencio para que las hojas conversen” (1980) marca una pauta literaria diferente a la poesía de los años ochenta, lo cual incluyen estructuras poéticas diferentes. En sus posteriores libros, el caoticismo poético se vuelve una constante en sus poemas. Las imprevistas rupturas y quiebres literarios en los versos requieren de una mayor concentración para seguir el ritmo de su poética. Entender su poesía, es otra situación. Tengo que destacar, además que, en sus varias Antologías Literarias, la rigurosidad en la selección de sus antologados; de quienes tienen un archivo personal de su trayectoria y sus quehaceres literarios; además del seguimiento casi obsesivo de la producción literaria de los antologados y, la documentación fidedigna para sustentar por qué son los elegidos. Es decir, la disciplina y responsabilidad del ingeniero están inmersos en su creación literaria y en el trabajo de sus antologías. Gracias a Bethoven Medina Sánchez por esa fraterna amistad y, a la vez, tensa fraternidad en los momentos de prepublicaciones literarias. Es una de las voces más importantes de la generación poética peruana de los años 80; que comparto desde su antología auroral “Labios Abiertos” (1979). Cajamarca, 14 de septiembre 2026.
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