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Presentación Conociendo al Perú
LA PLAZA DE AYACUCHO Carlos Reyes Álvarez La plaza de Ayacucho me gustó bastante porque siento que mantiene su configuración inicial, colonial, se ha conservado más a lo largo del tiempo, casi como Cusco. Y tiene esa particularidad de que fue una plaza nueva (no se asentó sobre una ciudad inca). Además, más allá de la arquitectura, siento que Ayacucho conserva ese orgullo por tener esa doble tradición andina-hispana (y quizá más andina que hispana), que se percibe en todas partes: en sus calles, en la artesanía, en la música, en las costumbres y en la gente misma (en el quechua que hablan, por ejemplo). De hecho, me da la impresión de que sus clases medias y altas también han contribuido bastante a preservar y consolidar esa identidad local. Deben sentirse orgullosos de su cultura y de ser descendientes de los waris. De hecho, conservan la ciudad Wari. También conservan Vilcashuamán. Hay mucho de lo andino aquí. De allí el gran valor de Ayacucho.
A diferencia de Cajamarca, que también tiene una plaza colonial (esencialmente de fines del siglo XVIII, producto del auge de Hualgayoc), aunque con ciertas modificaciones posteriores, y asentada sobre una antigua ciudad inca. Sin embargo, deberíamos haber conservado la edificación inca, como ocurrió en Cusco, en cambio, los españoles y sus descendientes se encargaron de destruir casi todo lo inca aquí, manteniéndose como principal vestigio el Cuarto del Rescate, que, al parecer, se conservó gracias al esfuerzo de los caciques caxamarcas. En Cajamarca percibo menos ese orgullo por la fusión andina-hispana, percibo mucho más el orgullo por lo hispano y una proscripción, e incluso cierto desprecio, por lo andino (aunque ello no haya significado la desaparición total de todos sus elementos). Se nota en la arquitectura y también en la misma gente, que fue castellanizada y mestizada muy tempranamente durante la Colonia, tanto que, en gran medida, perdió el quechua, el culle, y otras lenguas, y muchas de sus tradiciones andinas. Y la gente que tiene dinero y poder se siente más descendiente de españoles que de los antiguos caxamarcas, a pesar de que también posee esas raíces (son mestizos, aunque les cueste aceptarlo).
Salvo Porcón y Chetilla, grupos mitimaes que llegaron a la región en los últimos años del Imperio inca, donde sí se conserva mucho de lo que percibí en Ayacucho. Sin embargo, al ser dos grupos que parecen algo ajenos al contexto predominante, más que ser valorados y potenciados, los siento más discriminados. Y quizá allí se encuentre la principal fuente de lo andino que aún nos queda. De la cultura Caxamarca, en cambio, quedan muy pocos elementos identitarios visibles. Por más esfuerzos que se hagan por recuperar su cerámica (que es una forma de recuperar la identidad prehispánica), creo que será difícil (aunque no imposible) que vuelva a conectarse con la vida cotidiana y el pensamiento de la gente común y de la gente con poder. Cajamarca, 2 de julio 2026 ------------------ Fuente: Publicación de Carlos Reyes Álvarez |