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Presentación In Memoriam Semblanzas
Juan Manuel Manzanedo Chávez
SEMBLANZA PÓSTUMA PARA MI HIJO JUAN MANUEL MANZANEDO CHÁVEZ Pocho Manzanedo V. Hay dolores que no tienen nombre. Hay despedidas que desgarran el alma de tal manera que ni el tiempo ni las palabras logran alcanzarlas. Hoy me encuentro frente a ese abismo, sosteniendo en mis manos un dolor que no conocía, un silencio que grita, una ausencia que lo llena todo. Durante muchos años, con respeto y recogimiento, fui quien anunciaba partidas ajenas. Con la serenidad que da la distancia, escribía despedidas para otros, tratando de honrar sus vidas y brindar consuelo a quienes quedaban. Nunca imaginé que el destino, con su implacable designio, me colocaría en el lugar más difícil: el de un padre que debe despedir a su hijo. Hoy, con el corazón hecho trizas, me corresponde anunciar la partida de mi amado hijo, JUAN MANUEL MANZANEDO CHÁVEZ, quien ha sido llamado por nuestro Creador para habitar la paz infinita de su reino. Hijo mío… hablar de ti en pasado es una herida que aún no deja de sangrar. Fuiste más que un hijo: fuiste luz en nuestros días, fortaleza en nuestras horas difíciles, orgullo silencioso en cada uno de tus pasos. Un hombre de bien, noble en esencia, generoso en actos, profundamente humano. Fuiste un padre ejemplar, un trabajador incansable, un espíritu sensible que supo encontrar belleza donde otros no miraban. Tu talento artístico era reflejo de tu alma: intensa, libre, luminosa. Amabas la vida con una pureza que conmovía, y encontrabas en los animales no solo compañía, sino una razón más para dar amor, incluso cuando tus propias fuerzas flaqueaban. Hoy escribo desde la herida abierta de mi paternidad, con la voz quebrada y el alma en duelo. No existen palabras suficientes para describir lo que siento; solo este intento humilde de abrazarte en la memoria, de sostenerte en el recuerdo, de negarme a soltarte del todo. Pero en medio de este dolor insondable, también vive una fe que no se apaga: la certeza de que no estás solo. Que has vuelto a ese lugar de luz donde te esperan los brazos amorosos de tu madre, tu abuela, familiares y amigos, quienes hoy te reciben con el mismo amor que tú supiste dar en vida. Hijo mío, no te has ido. Vives en cada latido nuestro, en cada recuerdo que nos arranca lágrimas y sonrisas al mismo tiempo. Tus hermanos, yo, y toda tu familia seguiremos unidos, como tú nos enseñaste: en un solo corazón, en una sola memoria, en un amor que no conoce despedidas. Te llevaremos siempre con nosotros, en cada paso, en cada instante, hasta el día en que el destino nos permita volver a encontrarnos. Descansa en paz, hijo amado. Y que Dios, en su infinita misericordia, nos conceda la fortaleza necesaria para aprender a vivir con esta ausencia que duele… pero que también ama eternamente. Con el amor más inmenso del universo Pocho Manzanedo V. Presentación In Memoriam Semblanzas
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