Semblanzas - In Memoriam

 

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IN MEMORIAM

 

SALUDO A MI ABUELO QUE TANTO AMO, PERO NUNCA LO CONOCÍ... PERO CUÁNTO ME HUBIESE GUSTADO DARLE UN ABRAZO

Fernando Cieza Paredes.

Hoy, 23 de octubre, cumplirías años, abuelito Juan Capistrano, y en mi corazón suenan las campanas de Ichocán como si el pueblo entero te recordara.

Mi madre —tu querida Juanita— dice que contigo vivió, en su tierna infancia como si fuera una reina.  Ella recuerda que en tu tienda se mezclaba el olor de las frutos secas que venían de Chile con el tacto suave de las telas finas traídas de Inglaterra. Que atendías con esa sonrisa conquistadora, medio pícara, medio cansada, mientras los viajeros del valle de Condebamba o de Cajamarca te contaban sus historias a cambio de un café humeante y un poco de conversación.

Abuelo, me contaron que siempre tenías un alma de comerciante y un gigante corazón de padre.

Soñabas con ver a tus hijos estudiar, con darles un futuro grande, y los tratabas con esa ternura que solo tienen los hombres que han trabajado toda una vida sin perder la bondad y vaya que tus sueños se han hecho realidad.

Tu partida fue tan inesperada... en el camino de San Marcos a Ichocán te guardó en su silencio.

Mi madre era una niña cuando te la arrebataron de tus brazo, para llevarlo a fregar platos, ella lo cuenta de princesa a cenicienta, pero así es la vida.

Y desde entonces lleva tu nombre y tu recuerdo como un canto que no envejece.

Ella me dice que aún puede verte, entrando a casa con el sombrero ladeado, sacudiendo el polvo del camino, preguntando si ya almorzaron, con ese brillo en los ojos de quien sabe que amar también es cuidar.

Yo no tuve la dicha de conocerte, pero cuanto me hubiese gustado hacerlo.

Siento que en mí viven tus pasos, tu bondad y tu empeño.

Dicen en Cajamarca: “El que deja huella buena, no muere, se queda andando en los suyos.”

Y tú, abuelito, sigues andando en nosotros.

Que el Señor te tenga en su Gloria, y que tu descendencia siga floreciendo al ritmo de tu ejemplo, como trigo maduro mecido por el viento de Ichocán.

Sigue cumpliendo años mi querido abuelo... ¡Hasta siempre!

Cajamarca, 24 de octubre 2025.

 

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