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Presentación In Memoriam Semblanzas
UNA GRAN PÉRDIDA Melacio Castro Mendoza. Conocí a Edgardo Gustavo Díaz Rodríguez cuando asistía a la Escuela de Varones Nr. 240, en Pacanga, distrito al que pertenece Caín, el caserío donde nací. Cuándo sucedió eso, ya no importa. Edgardo Gustavo no era llamado por su nombre auténtico, sino por su apodo: “Baba”. Baba era loco desde su infancia. Caminaba, o más bien corría, unos diez a veinte metros, y retrocedía a su punto de partida, riendo y más riendo. Algunas personas le temían. A su lado yo me sentía bien. De alguna manera le tomé simpatía y de vez en cuando le facilitaba alguna fruta que, como parte de mi comida, llevaba en una bolsa a mi escuela. En Alemania lo convertí en el personaje principal de mi novela “La última marinera”, en la que corre para regresar a su punto de partida. Solidario con su modo de ser, lo hago emigrar, primero al Callao y después a Hamburgo, donde se enamoró. Luego regresa a Perú y en un baile de marinera, en Trujillo, se reencuentra con su amada. Hoy me alcanzó la noticia, vía mi amigo Marco Portilla, de que falleció. Para mí su muerte es una gran pérdida, porque de alguna manera me sentí identificado con su ser. Mi sentido pésame a su familia y en especial a su hermano Carlos, que también estudió la primaria en la misma escuela donde yo estudié. Cajamarca, 31 de marzo 2025. Presentación In Memoriam Semblanzas
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