POESÍA DE JULIO GARRIDO MALAVER:
LOS CANTOS DE LA SANGRE CASTIGADA: ACTITUD DEFINITIVA ANTE LA NATURALEZA
N.R. En el programa CENTENARIO del natalicio de Julio Garrido Malaver, en la ciudad de Trujillo, en el ciclo de conferencias destaca la Conferencia: IDEAS FUERZAS EN LA POESIA DE JGM, análisis de dos libros de poesía del homenajeado: Los cantos de la sangre castigada y De los días anónimos junto al mar. Ofrecemos a nuestros lectores la primera parte de la conferencia del poeta Bethoven Medina, uno de los más allegados a la vida y obra de Garrido Malaver.
* Por: Bethoven Medina Sánchez
Julio Garrido Malaver es un poeta filósofo por antonomasia. Desde su condición de hombre común, vivió sentida y pensadamente. Desde niño, asumió a la existencia por ventanas que no todos los habitantes ni literatos han descubierto.
Esta actitud la expone contundente en su poemario Los Cantos a la sangre castigada. No solo es un canto a la sangre biológica como unidad de heredad familiar, sino un homenaje, a su ancestro celendino haciendo gala de su espíritu panteísta y maravillosamente rural, andino, auténtico y de natural evolución. Es la situación socio-económica que la golpea y categoriza castigada.
Garrido Malaver siempre manifestó conceptos profundos de la vida, a veces al margen de las variadas y, muchas veces, confusas acepciones de los filósofos, la Naturaleza era para él y para mí –no nos cansaremos de repetirlo– la Totalidad, el Cosmos, el Universo. Por tanto, no hay nada fuera de su ámbito. Es el principio de lo que existe, la fuente primaria y el sustento de los seres y las cosas. Estos contenidos se comprueban en su obra monumental La dimensión de la piedra y se explican mejor en su texto de meditaciones Elogio a la Soledad.
En Los Cantos de la sangre castigada, manifiesta el poeta:
Era la hora primordial del Tiempo
en plenitud de amanecer
cuando nosotros
la Tierra y las alondras
cantábamos
como si hubiera sido
la primera vez…
Como denota en estos versos, nos habla del Tiempo, Plenitud y Amanecer. Esta trinidad temática nos muestra los temas e ideas fuerza que se encuentra en su obra poética general. Mejor aún, cuando se ocupa de la trascendencia a partir de la familia rural.
En la obra poética de Garrido Malaver se da explicación poética y filosófica a los elementos naturales y, en su aplicación concuerda con Pascal quien expresó que El hombre no es más que un débil junco, pero es un junco que piensa.
Un sector de quienes ejercen la teoría literaria han repetido en sus ensayos, la aserción de Aristóteles: la filosofía nace del asombro. Ciertamente, así sucede con quienes nos hemos detenido a mirar parte del Universo; nos hemos deslumbrado ante el espectáculo del mar y las montañas, y las estrellas brillando en el cielo; y al valorar el prodigio de los seres y las cosas en variedad y número, poco menos que infinito, somos filósofos. Y nuestro poeta, no fue de la retórica libresca, sino de la vida asumida con pasión y búsqueda permanente, tratando de orientarnos en el infinito de la trascendencia.
Nuestro vate poetiza:
Del tiempo
me importaban los días con Sol
tanto como las horas de lluvia inapelable…
En los días con Sol
yo era dueño de la campiña
del río y de los árboles
de sus secretos y voces
de los gorriones pensativos y sus nidos
del palpitar de la yerba
del aire alucinado hasta ser flor
y del inmenso cielo…
Cuando un poeta ha descubierto y valorado el universo, tiene derecho ha hablar de sí mismo, y, para ello, debemos estar limpios de alma y pensamiento para valorar su mundo interior. Walt Whitman lo hizo y Julio Garrido, también. En ambos liradas: la Naturaleza y la Humanidad, vierten de su corazón consciente de la trascendencia del ser y del enigma de la vida:
Dice Whitman:
Yo soy Walt Whitman...
Un cosmos. ¡Miradme!
El hijo de Manhattan
Turbulento, fuerte y sensual;
Como, bebo y engendro...
No soy sentimental.
Ni por encima ni separado de nadie,
Ni orgulloso ni humilde.
Dice Garrido:
¡ Y tengo ganas de llorar
como sólo se llora
cuando uno se ha perdido para siempre
a lo lejos y dentro de sí mismo..!
Por ello, debemos mantener vigentes las ideas fuerza o temática de la poética de Garrido Malaver; pues lo que interesa, va más allá de la simple contemplación, por detenida y profunda que sea, sus ideas resultantes pueden coordinarse alrededor de un núcleo del verso, con el hecho de sentirnos parte del Universo con la consecuente aplicación a nuestra vida -social e individual- en nuestra toma de conciencia. Entonces, el hombre, su sangre, su familia, va más allá de la valoración de la especie pensante, va al reencuentro con el origen como paradigma de realización en identidad y unidad. Versos extraordinarios nos dan la mutación entre hombre-naturaleza, veamos:
Los árboles
hastiados de hacer flores
arrojaban al agua sus ideas…
En el texto Los cantos de la sangre castigada, en el fondo se teje una labor artesanal poética que concatena estampas de niñez, familia, naturaleza, continuidad y dicotomía Verdad-Belleza; ante las cuales nuestro poeta filósofo no sólo opta por asombrarse sino que da explicación a una temática universal y auténtica con su pensamiento interpretativo, alcanzando perspectivas que lo facultan orientar a lectores y acaso incitan a ejercer una función de realización, en concreción de su labor intelectual, en paralelo con sus ideas estéticas.
Esta valoración por completo de familia-naturaleza lo licencia para actuar eficientemente en el campo de las decisiones y las posibilidades de sus seguidores, quienes han entendido que la vida empieza en la biología, y continúa en la procreación en la dialéctica de la evolución.
Entonces, nuestro poeta rememora a su madre, tan tiernamente:
Ella
seguía el vuelo de los pájaros
como si en sus alas se llevaran
el Todo Original de su alma…
No cabe duda, el poeta-filósofo se asombra ante la Naturaleza para sentirse más parte de ella, en una relación de sujeto y objeto. Esta es la actitud de un intelectual que se conduce en la elaboración de una obra, con vasos comunicantes con la maravilla natural. Es decir, su actitud ante la vida, con devoción por la existencia humana.
La obra de Garrido Malaver, supera la intelección. Es auténtica creación y de utilidad ante las aplicaciones de verborrea fácil de la poesía peruana, contribuye a dar mayor riqueza a la cultura humana y, con ella, a la dignidad del Hombre.
Siempre vuelve a poetizar a la madre como fuente de existencia anatómica y física, dándole categoría universal:
Mi Madre amanecía
cada vez más bella
que si el Tiempo o yo
olvidáramos su imagen
no veríamos nunca más
una Mañana…!
Nuestro poeta fue un hombre de pueblo y de buena fe, un auténtico líder social, quien desde niño observó y sintió el resquebrajamiento social y el antagonismo de la clase latifundista y la campesina. Por eso, también consideró a su sangre castigada, dice:
Un día
la tierra nos quitaron
y nos fuimos de lágrimas
cayendo…
El poeta se dedicó a buscar la verdad, independientemente del beneficio que pudiese recibir de la teoría literaria como mapa conceptual de su arte, y, por cuanto le escuche decir muchas veces que, la poesía es una sola, que no hay poesía pura ni poesía social, tal como es erróneo hablar de «ciencia pura» y «ciencia aplicada» porque la ciencia es una.
Concluimos que, en Cantos de la sangre castigada, el poeta busca consciente o inconscientemente, la verdad y la identidad de la familia con la naturaleza, es esta búsqueda la que trasparece bajo la forma de una obra auténtica. “Todo es bello para el artista –decía Rodin– puesto que en todo ser y en toda cosa, su penetrante mirada descubre el carácter, es decir la verdad interior que trasparece bajo la forma. Y esta verdad, es la belleza misma”.
La verdad y bondad de nuestro poeta son contundentes en el epílogo del poemario Canto de la Sangre castigada al exclamar:
Yo no arranqué una planta
para evitar que floreciera.
Ni he matado una flor
para que no perfumara…
No sé borrar el Cielo
ni pintar de negro la luz:
¿ Por qué
entonces
me arrojaron
a los desfiladeros de la noche…?
Definitivamente, Julio Garrido Malaver, es un hijo del universo, más allá de la sangre y del castigo. Un hombre que canta con filosofía y poesía.