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Jorge Wálter Villanueva Cruzado.
Cajamarca, 20 de mayo de 2014
Una mañana al
despertar, Piero se sintió sorprendido por algunas imágenes cuyo recuerdo
conmovió su sueño, eran unos enormes árboles grises que de pronto lo perseguían,
queriendo atraparlo con sus enormes tentáculos pues se movían con el afán de
cogerlo… y eran sus ramas.
Aquel sueño no lo comentó con nadie, ni siquiera con sus padres. Estaba algo temeroso de que suceda algo y sin embargo poco a poco fue olvidándolo.
Le gustaba mucho escuchar música, en especial aquella que se originaba en la naturaleza, en los bosques, el canto arrullador de los pájaros cuando en el amanecer dan el tono de alegría y saludan un nuevo día.
De pronto un amigo muy querido y algo mayor que él le regaló una flauta, una flauta color marfil y antes de obsequiarle, le dijo: “cuida mucho esta flauta, ella te acompañará en tu camino y cuando menos lo creas, te puede ayudar, no lo olvides…”.
Se despidió contento y muy agradecido pues, comenzó a tocar su flauta y se fue encariñando con ella, tal es así que descubrió que tenía en la parte superior una forma de rostro amigable, risueño y que cuando la tocaba parecía hablarle.
Una tarde se le ocurrió salir a caminar por el bosque, era un llano inmenso de árboles y después de andar por un sendero pedregoso al mismo tiempo que tocaba la flauta sin darse cuenta, los animales que allí escuchaban la linda música que había aprendido a tocar, también lo acompañaban con su canto, los pajarillos, las chincharas, las vizcachas y las ranas.
De tanto tocar y caminar por aquel sendero se encontró con un lago rodeado por aquellos inmensos árboles que había soñado; y sin tomarlo en cuenta se acercó a orillas del lago y su tocar comenzó a perturbar a esos árboles de color gris y él, con su flauta caminaba sin cesar sin darse cuenta, que en cada paso, estos árboles habían cobrado vida y trataban de atraparlo con sus ramas. Sólo la flauta color marfil a quien quería tanto, lo cuidaba y trataba de avisarle sobre ello, y Piero emocionado sólo tocaba y tocaba sintiendo mucho gozo pues esas notas musicales iban acompasando pequeñas canciones que llenaban su alma de alegría y gozo.
La pequeña flauta al ver que Piero era indiferente a lo que ocurría, tomó ánimo y con mucho afán comenzó a decirle: “cuidado Piero, te están persiguiendo esos árboles, cuidado”; entonces Piero miró a su flauta y con mucha sorpresa, se dio cuenta que hablaba; y aquel rostro tan simpático que tenía, era casi un rostro humano, pues se había convertido en una amiga, siguió caminando, la tarde oscurecía y esos árboles que estaban a su alrededor, se acercaban más hacia él, tan cerca suyo y no se percataba de ello; y la flauta afligida comenzó a repetirle “ Piero, ten cuidado, esos árboles te quieren coger”, “mira Piero, tras de ti, mira por favor”. Piero enmudeció, dejó de tocar de pronto y se volteó y asustado comprobó que esos árboles, aquellos que había soñado, habían cobrado vida, eran tan feos y grises, y comenzaron a perseguirlo.
Sólo atinó a correr, desesperado, subió por peñascos, montes y pasó por riachuelos para no dejarse coger, la pequeña flauta le avisaba cuando los árboles más se acercaban.
En su intento de escapar poco a poco anocheció y ya no pudo distinguir el sendero de salida hacia su pueblo. Tuvo miedo, se sentó sobre una roca con su flauta y se puso a recordar aquellas palabras que le dijo su amigo: “cuida mucho esta flauta, ella te acompañará en tu camino y cuando menos lo creas, te puede ayudar, no lo olvides…”.
Acudió a ella, la cogió y le dijo: “ayúdame por favor…”, la flauta en sus manos al escuchar su pedido comenzó lentamente a brillar con tanto fulgor que alumbró su camino y espantó a los árboles, quienes asombrados huyeron hacia el lago.
Fue entonces que Piero acompañado con su flauta, y su luz, caminaba en la oscuridad alumbrado a través de la vegetación del inmenso bosque y así pudieron reconocer, el sendero camino a casa.
Desde entonces Piero no deja su flauta, siempre va acompañado de ella y su tocar se ha vuelto un canto melodioso, ha reconocido en ella una amiga verdadera, aquella que siempre estará con ella, como le dijo su gran amigo.
Ahora más que nunca, cree en la amistad y cada vez que puede, la toca sin cesar, con el ánimo siempre en alto, pues,… la amistad es lo que vale más.
Jorgewvillanuevacruzado.blogspot.com