Mitos, cuentos. leyendas... de Cajamarca

 

 

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El 30 de setiembre de 1862

 

Esta es la última crónica del mes de setiembre,

que salió de la pluma del Ing. Carlos Cerdán Moreno;

esta crónica es parte de la historia del departamento de

Cajamarca, aquí -en esta crónica- comprendemos ¿Dónde,

cuándo, cómo y por qué? -recordando al dilecto profesor de historia

del colegio "San Ramón" Segundo Villanueva Mestanza-,

se creó nuestro departamento. / jcpa.

 

Carlos Cerdán Moreno.

 

Cajamarca tiene tres fechas relacionadas con la gesta que conllevó a la creación de este departamento, de las cuales el 30 de setiembre de 1862 es la final, en la cual Cajamarca recién regularizó su situación mediante una Ley. Coloquialmente, podríamos decir que, en esa fecha, Cajamarca recién recibió su “DNI” como departamento y previamente había estado, digamos, con una “cédula de inscripción” pues hasta entonces, al departamento de Cajamarca lo amparaba solamente un decreto y, por tanto, “no tenía sus papeles en toda regla”. Veamos todo, desde el inicio.

La creación de nuestro departamento fue propuesta en el Congreso de la República el año 1845 por José Isidro Bonifaz, José Santos Castañeda y Mariano Cabada. El proyecto fue aprobado por la Cámara de Diputados el año 1851, pero, por alguna razón, el Senado no aprobó este acuerdo. Esta gestión infructuosa duró todo el primer gobierno de Ramón Castilla (1845 – 1851), luego del cual le fue elegido como presidente del Perú José Rufino Echenique.

Durante el gobierno de Echenique se produjo uno de los mayores escándalos de corrupción en el Perú relacionado con la consolidación de la deuda interna, es decir, el reconocimiento (y pago) de las deudas que había contraído el estado peruano con ciudadanos particulares durante la guerra de la independencia y otros eventos. Según lo que indica Alfonso Quiroz en “Historia de la corrupción en el Perú”, en 1851 la deuda interna consolidada era de unos cinco millones de pesos, sin embargo, en 1852 se “infló” hasta 24 millones. Esto “apestaba” a corrupción desde el inicio pues Quiroz también indica: «Tan pronto como el general Echenique asumió el mando en 1851, se hizo evidente que este había gastado personalmente mucho más en ganar la elección de lo que podía ganar como presidente.» Desde entonces, hasta la actualidad, parece que las cosas no han cambiado: muchos candidatos gastan en campaña mucho más de lo que recuperarán con su sueldo de autoridad electa.

Quiroz continúa indicando: «La negociación del reconocimiento de reclamos y deudas particulares generó conflictos y denuncias que dejaron al descubierto detalles escabrosos de procedimientos ilegales y fraudulentos. Se falsificaron documentos y firmas, se sobornó a los empleados del gobierno(…)» Entonces, pues, este fue uno de los motivos principales para la insurrección popular que inició a fines de 1853 y devino en la Revolución Liberal de 1854, también conocida como Revolución de Arequipa de 1854, acaudillada por Domingo Elías, Fermín del Castillo y Ramón Castilla.

En este contexto, luego de los preparativos correspondientes, el 3 de enero de 1854 estalló la rebelión en Cajamarca, se tomó la subprefectura y se conformó la Junta Departamental, presidida por Toribio Casanova e integrada por Pedro Villanueva y Juan Antonio Egúsquiza, que al día siguiente decretaron la creación de nuestro departamento, indicando: «La provincia de Cajamarca queda constituida en departamento de este nombre, con las de Chota, Jaén y las demás que quieran adherirse a él por propia conveniencia.»  También se decretaba el desconocimiento a la autoridad de Echenique. Sin ser peyorativos, se puede decir que nuestro departamento nació con rebeldes al régimen de turno. También se podría decir que “a mar revuelto, ganancia de pescadores”… pero, como se comentó en el segundo párrafo, ya se había hecho la gestión para la creación del departamento por las buenas, era hora de pasar al “plan B”, la revolución.


En abril de 1854, la Junta Revolucionaria de Arequipa proclama a Castilla como Presidente Provisorio, con lo cual el Perú pasa a tener 2 presidentes enfrentados. En busca del apoyo popular, el 5 de julio de ese año, Castilla proclama la abolición del tributo indígena, que había sido abolido por San Martín pero restablecido por Bolívar el 11 de agosto de 1826 ¡Recién se acordaron que, en el Perú independiente, los peruanos indígenas todavía estaban pagando tributo por ser… indígenas! Por lo visto es necesario llegar a casos extremos, como una revolución, para enmendar los aspectos negativos de nuestra sociedad. Otro vicio social heredado del virreinato, que todavía persistía en ese entonces, era la esclavitud, y fue abolida por Castilla en diciembre de 1854. 

Para enero de 1855 triunfaron los revoltosos y se instaló el gobierno provisional de Ramón Castilla, en cuyo gabinete ministerial estaba uno de nuestros paisanos, Pedro Gálvez Egúsquiza, en el cargo de Ministro de Justicia, Culto y Beneficencia del Perú. En este contexto, ahora auspicioso, el 11 de febrero de 1855, el Presidente Provisorio del Perú, emitió el Decreto s/n, reconociendo al departamento de Cajamarca, conformado por las provincias de Jaén, Chota, Cajamarca y Cajabamba. Téngase en cuenta que, excepto por Cajabamba, estamos hablando de las provincias primigenias, más grandes que las actuales, desde las cuales, más adelante, nacieron las otras provincias, hasta conformar las 13 provincias actuales de nuestro departamento.

Cabe también resaltar que, el 25 de marzo de 1855, Castilla y Gálvez firmaron el decreto de libertad absoluta de comunicación del pensamiento por medio de la imprenta: La revolución liberal estaba en todo su apogeo… pero, al igual que ahora, no faltaron los (ultra) conservadores, a los que no les gustaron los cambios sociales, así que también hubo una rebelión contra Castilla entre 1856 y 1858. Esta vez los rebeldes conservadores perdieron.

En ese contexto, medio movido, el 2 de enero de 1857 se publicó la Ley Transitoria de Municipalidades, con la cual se crean las primeras municipalidades del Perú, marcando el inicio implícito de las correspondientes circunscripciones distritales, aunque sin tener mapas que las identifiquen a todas ellas; pero, bueno, como se dice, “es lo que hay”, o mejor dicho lo que había. Según esta ley transitoria, el departamento de Cajamarca constaba de 4 provincias y 55 distritos, distribuidos de la siguiente manera: Cajamarca 17 distritos; Chota 19 distritos; Jaén 13 distritos; y Cajabamba 6 distritos. En este último caso, los distritos eran Cajabamba, Araqueda, Condebamba, Cachache, Citacocha y Sayapullo (sic), pero más adelante, mediante Ley del 17 de abril de 1857, se indica “Que la hacienda de Araqueda, en la provincia de Cajabamba, sea separada del cuadro que contiene la ley de Municipalidades, por haberse incluido equivocadamente como pueblo”. Como presidente de la Convención Nacional firma otro de nuestros paisanos: José Gálvez.

Pues bien, luego de esta última corrección, ya se tenía al departamento de Cajamarca en el escenario político administrativo, actuando como tal, pero el detalle es que hasta ese momento seguíamos amparados por un decreto y no una ley de creación. Téngase en cuenta que la diferencia estriba en la jerarquía normativa (una ley precede a un decreto) y la propia naturaleza de estas normas: un decreto es propuesto y aplicado por el Poder Ejecutivo, mientras que una ley es elaborada y ratificada por el Poder Legislativo, por lo cual un decreto puede ser anulado o modificado por otro decreto o una ley, pero una ley puede ser anulada o modificada solamente por otra ley; además, un decreto suele ser temporal, para hacer frente a la situación que lo generó, pero una ley se elabora con la intención de perdurar en el tiempo. Entonces, pues, la creación del departamento de Cajamarca no tenía suficiente "fuerza legal" y nuestros representantes en el congreso y paisanos en el poder ejecutivo lo sabían: era necesario regularizar esta situación antes que acabe el segundo periodo constitucional de Ramón Castilla, que finalizaba el 24 de octubre de 1862… Lo lograron con las justas.

El 30 de setiembre de 1862 se promulgó la Ley de Demarcación Política del Departamento de Cajamarca, en la cual se avala, implícitamente, lo actuado por la Junta Departamental de Cajamarca  (y, con ello, la rebelión de Cajamarca), pues el Considerando de dicha ley indica: «Que establecido el Departamento de Cajamarca desde el año 1854 es necesario determinar su demarcación política por medio de una ley, Ha dado la siguiente / Artículo 1°: El Departamento de Cajamarca tiene por capital la ciudad de este nombre; y consta de las provincias siguientes: Cajamarca, Celendín, Cajabamba, Chota y Jaén.» ¡Zas! con esta ley, “de taquito”, nació la provincia de Celendín, la cual inicia conformada por los distritos de Celendín, Lucmapampa, Guauco, Chumuch, Sorochuco y Guasmín (sic).

Cajamarca, según la Ley s/n de 30/09/1862


 

Al fin teníamos nuestros “papeles en regla”; ya no sería fácil que, si acaso el siguiente gobierno quisiera deshacer algunos de los actuados de Castilla, pueda “manosear” la conformación de Cajamarca mediante otro decreto. Y es por esto que el 30 de setiembre también es otra fecha importante en la gesta de creación del departamento de Cajamarca… pero los cajamarquinos no hemos decidido conmemorar el punto final, cuando se consolidó la gesta, sino el inicio, el 3 de enero, día en el cual los cajamarquinos se rebelaron contra el gobierno de Echenique y proclamaron la creación de nuestro departamento, no la “independencia departamental”, como también se suele decir, erróneamente y con mucho entusiasmo, en las ceremonias del 3 de enero, en la plazuela La Recoleta, ante el monumento de nuestros queridos revoltosos,  Toribio Casanova, Pedro Villanueva y Juan Antonio Egúsquiza.

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Fuente: Crónicas de la ciudad de Cajamarca, Perú.

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