Presentación Carnaval de Cajamarca 2024
|
EL CARNAVAL DE CAJAMARCA Y SUS COSTUMBRES Carlos Cerdán Moreno. El carnaval tiene elementos comunes en todos los países en los que se celebra, como los coloridos pasacalles de gente disfrazada, bandas de música, bailarines, carros alegóricos y, por supuesto, diversas fiestas callejeras, así como el juego con agua, aunque esto último en menor medida y principalmente en Sudamérica y, en todos los casos, con las particularidades y costumbres de cada país y de cada región del país. Por las particularidades culturales expresadas en su celebración, en la actualidad, en el Perú tenemos 25 carnavales declarados Patrimonio Cultural de la Nación… y el de Cajamarca no está en esta lista[1], aunque sí está considerado como uno de los más emblemáticos y se lo promociona como el más alegre del Perú y parece que es el de mayor duración pues prácticamente inicia después de año nuevo, con los primeros espontáneos juegos de mojar gente y, por tanto, si carnaval cae en el mes de marzo, puede durar más de dos meses. Este año las actividades oficiales iniciaron el 5 de enero, con la presentación del programa organizado por la Municipalidad Provincial de Cajamarca. Se ha perdido en el tiempo el origen en nuestra ciudad de la costumbre de mojar gente, pero los diarios y crónicas de época dan cuenta que, a inicios del siglo XX, esta fiesta popular era generalizada así que, para evitar desmanes, era reglamentada por la subprefectura mediante el bando correspondiente. Así, por ejemplo, en De oropeles y abandonos, Mónica Buse transcribió lo que indicaba el bando del carnaval el año 1920: «Como medida preventiva para conservar el orden público y el buen porte de las personas en los próximos días del Carnaval, se decreta: 1. Se prohíbe el juego con las patrullas del orden público. 2 .... que se arroje agua de los balcones. 3. Nadie podrá usar careta sin previa licencia de este despacho, debiendo los que la lleven descubrirse ante la policía si así lo exigiese 4. Desde las seis de la tarde ninguna persona podrá caminar a caballo. 5. Prohíbase el juego con buscapiques y cohetes...» La lectura del bando carnestolendo llegó hasta nuestros días como parte de las actividades del carnaval, pero mutó hacia un bando de yanga (quechua: de mentira) o humorístico a cargo de la municipalidad, que durante esta fiesta se convierte, junto con los cajamarquinos, en súbditos del “Rey Momo”, también conocido como Ño Carnavalón, quien este año decretó, entre otras cosas, lo siguiente: «(…) Hagamos de Cajamarca la ciudad más visitada / más de cien mil turistas en la fiesta más esperada / por su belleza sin par, por su historia y su cultura / por sus cajachos y su rica gastronomía, todo con mucha dulzura. (…) Las unshas bien adornadas, urpos y botijas repletas / con su rica chichizola y su aguardiente pa’ las viejas / y al son del gavilancito y del cilulo genial / se contagia la alegría en mi bello Carnaval(...)» Para un niño es muy divertido poder mojar impunemente a las personas que, en su mayoría, son indulgentes si se trata de simples chorritos de agua, pero pueden responder “feo” si se trata de un globazo; pero, si se trata de una mujer joven, el carnaval no es ninguna fecha agradable porque hay que caminar con el temor a que un mozalbete la moje sin que esté jugando… pero una vez que llega a ser adulta, es posible que esa mujer sea como una amiga que un día nos contó que unos niños le habían alegrado la mañana porque la veían joven y querían mojarla. Una costumbre que hemos visto nacer es el de las globeadas multitudinarias, que iniciaron en la plaza de armas, por la convocatoria espontánea de jóvenes que coordinaban por las entonces nuevas redes sociales, en los primeros años de este siglo. Para el 2010 ya se había establecido extraoficialmente los domingos como día de globeada en dicho lugar y no faltó el carnavalero con “mentalidad de tiburón” que vio un negocio en la venta de globos inflados con agua que, me parece, inició a 4 globos por un sol. La convocatoria fue creciendo, hasta que se hizo insostenible seguir con esta actividad en dicho lugar, por eso luego la municipalidad decidió incluirla en el programa oficial y convocarla en los espacios abiertos del Qhapaq Ñan. Este año tenemos programados 5 domingos de globeadas. Muchos de los que ya estamos peinando canas lamentan la pérdida de las costumbres de antaño, como aquella de ir a cantar de casa en casa a ritmo de guitarra, tumba y otros instrumentos “suaves”, sin la ruidosa tarola, satanizada por sus detractores. Así pues, podías estar tranquilo en tu casa y de pronto escuchar que un grupo de gente tocaba tu puerta cantando: “Aquí estoy porque he venido / porque he venido aquí estoy / si me muestran mala cara / como he venido me voy”. Luego de recibirlos te cantaban: “Mi garganta no es de palo / ni hechura de carpintero / si quieren que yo les cante / venga la chicha primero”; así que había que invitarles chicha que debiste haber preparado con anticipación, comida o algún “piqueo” mientras nos entretenían con sus cánticos y bailes. La despedida de los parranderos era con la copla “Que agradecido me voy / de la casa donde estoy / que me ha dado su chichita / y escogiendo la mejor”. Si acaso ese año no habían hecho chicha en la casa, o simplemente no había dinero para comprar algo para invitar a la tropa carnavalera, se optaba por quedarse quietecitos, no abrir la puerta y esperar que se vayan pero, claro, los carnavaleros no se iban sin cantar algo alusivo a la supuesta tacañería del dueño de casa: “Carnaval es un bandido / carnaval es un balazo / me ha pesado haber venido / a la casa de un chungazo”. Si bien en esta ciudad se está perdiendo la costumbre de preparar chicha y prácticamente ya desapareció la costumbre de ir cantando de casa en casa, el consumo de licor prevalece. ¡No se quejen! Igual terminan en borrachera quienes extrañan esa costumbre. Otra de las costumbres que ha desaparecido es la pelea entre patrullas de diferentes barrios por el simple hecho de encontrarse en la calle, a mediados del siglo pasado, cuando sobresalió el legendario Camote Pando, del barrio San Sebastián, especialista en propinar “chalacas” y huir de la policía. Cuenta Mónica Buse que Camote llegó a lamentar que las patrullas ya no se “sacaran la mugre” como en sus años mozos ¡Qué bueno que desapareció esta costumbre! La costumbre que sigue casi intacta desde 1926 es la elección de la reina del carnaval, aunque este año tuvo su controversia pues las bases para el concurso contemplaban como altura mínima de las concursantes 1.60 m. Me parece que en ediciones anteriores también estuvo esta consideración, sin embargo, recién este año hubo trifulca porque algunos barrios obviaron esta consideración o quizá no encontraron una candidata que la cumpla, pero el hecho fue que la comisión del reinado del carnaval 2024 declaró no aptas a cuatro candidatas por no cumplir con la talla mínima exigida. Una de las candidatas afectadas impuso una medida cautelar contra esa exigencia y el Poder Judicial ordenó su reposición. Se entiende que las cuatro reinas afectadas serán incluidas en el concurso. Este suceso ha sido muy pertinente pues parece que recién se cayó en la cuenta que este requisito tiene tintes discriminatorios, más aún en nuestro país, cuya altura promedio de mujeres es 1.53 m. Pero, bueno, el carnaval ya está aquí y como siempre ha sido un buen motivo de integración entre los entusiastas participantes de los diferentes barrios que, meses antes de la celebración, ya estaban realizando actividades pro fondos para los vistosos trajes o los carros alegóricos con los cuales sorprenderán a los espectadores, participando en el concurso de patrullas y comparsas o también en el gran corso del carnaval por el mero gusto de hacerlo, contagiando la alegría que ponen en su participación. Igualmente, las bandas y grupos musicales ensayan con anticipación el repertorio con el que se presentarán en las diferentes actividades. Esta época también es una oportunidad de reencuentro con la familia o amigos que en esas fechas se acuerdan de nosotros y, “como quien no quiere la cosa”, nos llaman para saber si conocemos de algún alojamiento durante los carnavales. Si hay posibilidad, los recibimos en nuestra casa, sea en el ambiente expreso que se tenga para visitas, o en ambientes improvisados, incluso con colchón en el suelo. Las diversas actividades también permiten “recursearse” a muchas personas que, recordándonos que Cajamarca es una ciudad de comerciantes, vemos cómo es que aprovechan para improvisar puestos de venta de comida y, sobre todo, de licor, pues no hay actividad carnestolenda que se respete que, a falta de chicha, no incluya cualquier otro tipo de licores. En la semana propia del carnaval, la gran afluencia de turistas hace que los alojamientos estén repletos, incluso con sobreprecios de más del 100%; pero no faltarán los entusiastas que vendrán a la ciudad de Cajamarca, que será el local de la gran fiesta del carnaval, en donde no faltará el consumo de licor en cantidades industriales… y no hay fiesta sin el posterior barrido del local. El consumo de licor en cantidades industriales nos deja también daños industriales al ornato y la limpieza de la ciudad, pero, como se dice desde que inició a recorrer el primer carro alegórico en nuestra ciudad, hace casi 100 años: ¡Carnaval tiene la culpa! Referencias: [1] Carnavales del Perú : http://t.ly/wFiAW -------- Escrito por Carlos Cerdán Moreno Publicado el 28 de enero de 2024 en El Rescate N° 20 EL RESCATE N.º 20 Revista cultural de Diario Real, ediciones & comunicación Cajamarca, Perú, 28 de enero 2024 Dirección: Carlos Cabrera Miranda https://drive.google.com/.../1T_mDN3.../view... También disponible en el blog Crónicas de Cajamarca
|