Presentación Comentarios y Reflexiones
CELEBRACIÓN DE NUESTRAS RAÍCES

Socorro Barrantes
Desde los abuelos primigenios, los padres simbolizan los árboles de nuestra común y particular historia. Sin embargo, qué poco hurgamos más allá de los abuelos. Más allá de ellos, no conocemos, ni siquiera el nombre de tales raíces. ¿Cómo se llamaban los padres de nuestros abuelos? Es una incógnita que muy contados hijos develan, somos tan inmediatos, en un mundo de fugaces imágenes, que los dedos deslizan raudamente, por la minúscula pantalla de la vida moderna y civilizada contemporánea.
He preguntado en Llapa, cuna de mis ancestros paternos y nadie me da nombres, ni apellidos de los padres de mi abuelo Tiburcio. Recién de casualidad, en un viejo documento supe del apellido materno de tal abuelo. Van borrándose de la memoria familiar, colectiva y, sin embargo, cuando fallecen decimos “no morirán, mientras los recordemos”, quiere decir que ya están bien muertos y olvidados. Y así pasa con los ancestros históricos de nuestras múltiples razas. Sin embargo, esta larga data de descendientes, van perfilando la historia personal, familiar y peruana, en este caso. Cuántos de ellos y ellas han escrito la historia con luchas cotidianas, comunitarias, nacionales. La historia de la cocina, de la arquitectura, el arte, la religión, las costumbres buenas y malas también. Felizmente las ciencias sociales, van rescatando a puro esfuerzo y dedicación, lo que el común de nosotros olvidamos.

MI abuelo TIBURCIO BARRANTES SALAZAR, héroe anónimo de Cajamarca, lideró con otros personajes llapinos, LA GLORIOSA BATALLA DE SAN PABLO. Muy pocos de los nietos conocen esta historia de luz para nuestra tierra. Ni padres, ni abuelos se interesan por conocerla, salvo mi sabio hermano ROGER BARRANTES CAMPOS, quien escribió un interesante librito de investigación “Dos hombres decisivos”, si mal no recuerdo. ¿En qué biblioteca está? aseguro que, en ninguna de Cajamarca, menos en la nacional. Así historias de los abuelos de los abuelos, se pierden en el olvido. Cuántos de los miles de miles que han fallecido por esta atroz pandemia han recibido día tras día misas en las cuales desbordan las palabras de “nunca te olvidaré papacito”, “seguirás viviendo en nuestro recuerdo”, “tu ejemplo continuaremos”, Casi segura estoy, que al año el tiempo raudo irá borrando esas memorias notables para hijos, comunidad, país. A pesar de que tenemos toda la tecnología para ir escribiendo en bello formato o en humilde página, las memorias de aquél famoso poeta o del sencillo albañil, maestro en la hechura de casas.
Todo lo que nuestros padres hicieron, escribieron, erigieron, trabajaron, perdiéndose, en esta modernidad de diversas plataformas y milagros cibernéticos, que pudiesen almacenarlas, dado el escaso espacio para lo físico, que vamos botando, literalmente, a la basura. No hay un lugar, que con toda razón debieran contar las universidades, las bibliotecas, los centros de investigación. Cajamarca cuenta con un insigne Archivo, trabajado con inteligencia y paciencia por Don EVELIO GAITÁN. Hoy, ¿cómo marcha? no se sabe y menos cuenta con espacio, para albergar tantísima memoria que van dejando los que al “cielo” parten. Bibliotecas personales son echadas definitivamente al desecho, una perla “La importantísima Biblioteca del Ing. Pablo Sánchez, no sabe a dónde ir. Instrumentos, técnicas andinas etc. etc., no hay en dónde conservarlas. EN EL DÍA DEL PADRE, EXIGIMOS que la antigua CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE CAJAMARCA, SEA EL ARCHIVO GENERAL DE LA REGIÓN CAJAMARCA. Las memorias valiosas de nuestros padres, abuelos, bisabuelos, varones y mujeres, deber ser conservadas en ARCHIVOS correspondientes, como fuentes valiosas de nuestra memoria social, cultural, histórica de los cajamarquinos.
Cajamarca, 26 de junio 2021.