Presentación Comentarios literarios
El 04 de octubre insertamos la carátula del libro "Personajes de hoy. Empresari@s cajamarquin@s de Éxito" de Luis Enrique Guerrero Castillo, prologado por Daniel Sáenz More; al releer el prólogo, porque lo público junto a la carátula, tenía una idea vaga del significado de la palabra resciliencia, a pesar que Daniel explica el significado, acudí a la versión virtual del diccionario de la Real Academia Española cuyo enlace se ubica en la sección Enlaces / Educativos / Diccionario de la Lengua Española –columna de la derecha- que siempre me salva de estos apuros, pero encontré:

Buscando en la Internet encontré una crónica de Luis Flores Cornejo que explica con lujo de detalles el significado de esta palabra, que les comparto a continuación:
Resciliencia
junio 16, 2008 por Luis Flores Cornejo
La resiliencia o resciliencia es un término de la ingeniería, que se entiende
como la capacidad que tienen los metales de volver a su condición original
después de haber sido sometidos a esfuerzos. A pesar de no estar en nuestro
diccionario español es una palabra
que ya circula ampliamente, especialmente en
el dominio de la sicología y se la entiende como la capacidad de las personas
para seguir adelante con su vida a pesar de los acontecimientos traumáticos,
amenazadores, a pesar de las dificultades y de los temores del futuro. Sin duda
que el concepto nos sitúa en varios aspectos necesarios para llevar la vida
adelante, como son la perseverancia, resistencia, fortaleza, tolerancia,
adaptabilidad, flexibilidad, confianza. Estas características permiten al ser
humano tener la capacidad de transformar aquellos acontecimientos y situaciones
adversas en factores estimulantes, para crear, para transformar, para crecer.
Los tiempos que vivimos son turbulentos y los cambios ya no solamente son ciertos y seguros que ocurrirán, sino que son cada vez más frecuentes en la vida de las personas. La velocidad, la vorágine de nuestra existencia sometida por la tecnología que reduce al tiempo a una variable más valiosa que el espíritu humano, nos trae a cada instante esos cambios profundos y radicales. El hombre busca y lucha a cada instante por la seguridad futura, y se proyecta al futuro en cada acción y palabra, pero como toda lucha –paradójicamente- es sistemáticamente perdida. Observe la lucha contra la enfermedad, contra la pobreza, contra cualquier cosa. En la lucha siempre se pierde.
Para las empresas la resiliencia les fuerza a inventar día a día, momento a momento, los modelos de negocios que permitan mantenerse activos y presentes en el mediano plazo. Normalmente se buscan gurúes que den recetas de cocina diarias basadas en el pasado para un futuro que será distinto, porque las mismas empresas lo harán diferente. ¿Funcionarán las recetas de horno de barro para la nueva tecnología? Los plazos de largo plazo ya son escasos y lo que entendíamos hace 20 años por el mediano plazo ha pasado a ser ya la base de proyección de largo plazo. El mundo se ha transformado en un lugar cada vez menos predecible, y lo será aún menos con el correr de los días, ya no hay nada seguro, y este desarrollo de las empresas y su mundo asociado de tecnología, marketing, moda, reducción de costos, imagen, disponibilidad, acceso y desechabilidad –puedo inventar algún termino yo también- pone a prueba el espíritu humano con cada segundo que pasa.
¿Cómo podemos ser resilientes entonces en este marco en el que nos desenvolvemos? Lo primero es entender claramente que como seres humanos que somos necesitamos de los seres queridos que están a nuestro lado. Esa es una red de apoyo, de la cual formamos parte como apoyados y apoyadores. Las personas estamos pasando por situaciones traumáticas, y no es raro encontrar un grupo familiar en que uno, al menos, de sus componentes esté experimentando dificultades laborales, financieras, vocacionales, de salud, o afectivas, entonces esta red pasa a ser parte importante de la recuperación de los equilibrios. ¿Somos capaces de pedir ayuda cuando la necesitamos? ¿Somos capaces de dar ayuda cuando nos la piden? Lo segundo es lograr tener la capacidad de comprender que cada cual ocupa un lugar importante en esta red, y que las crisis son todas superables, con mayor o menor velocidad, pero todas superables. La compresión de que todo va a pasar es un asunto importante. No digo que lo que pase no genere emociones como la pena, la rabia, la tristeza, el desánimo, sino que comprender que son naturales pero pasajeras. Habrá al cabo un nuevo equilibrio, y ese es el cambio que es necesario aceptar. No podemos detener el cambio y las situaciones adversas que suceden, pero podemos elegir la actitud ante ellos. Y las preguntas aquí son: ¿acostumbro a tratarme bien o me atormento y culpabilizo a cada instante?, ¿guardo la esperanza en que todo va a mejorar?, ¿confío en mis talentos y virtudes?
Cuando pasamos por situaciones desafiantes se nos presentan oportunidades de desarrollo, oportunidades de descubrirnos, de crecer, de conocer otras personas que nos abren los ojos acerca de nuestras virtudes y talentos, y al ir equilibrándose de nuevo la vida resulta un aumento de nuestro poder personal. Aceptar los cambios que se producen como consecuencia lógica de los desafíos de la vida es un paso importante.
Sin embargo, la resciliencia o resiliencia necesita no solamente de la voluntad de salir adelante, de continuar caminando, necesita de un ingrediente adicional, que es el gusto por la vida, que se manifiesta por la alegría de vivir. Ese gusto por la vida nos debe llevar a aceptarla con sus vicisitudes, con sus altos y bajos, con sus logros y retrocesos, con sus sumas y sus restas, para seguir entonces, aún en la tempestad. Mañana saldrá el sol otra vez, por el mismo lugar donde sale siempre, para todos.
Lo más probable es que después que atravesemos por aquella situación traumática, por aquella situación dolorosa quede una huella sino en el corazón en la frente, pero es necesario levantarla para ver el futuro que se presenta ante nuestros ojos. La resiliencia es un concepto de la ingeniería de los metales, que podemos aplicar en nosotros, los humanos.
Cuando sufrimos de problemas de articulaciones puede ser una señal de que nos falta flexibilidad, condición necesaria para ser rescilientes y poder seguir en la vuelta que da la Tierra. Y entonces, es conveniente observar cuáles son los cambios que no acepto y a los que no puedo amoldarme.
Ser rescilientes significa que debemos poseer una serie de atributos, que ya hemos nombrado, pero, reitero, el principal es el gusto por la vida. Déjese llevar por ella, por la alegría de vivir, sabiendo que mañana tendrá lo necesario para seguir en el camino de su misión en la vida, aquello que haciéndolo le hace ser feliz.
Que Dios les bendiga.
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Fuente: Caminos del alma
Cajamarca, 12 de octubre de 2019.