CUANDO LOS SOLDADOS MUEREN EN LAS SOMBRAS
Presentación Artículos de opinión
Socorro BARRANTES ZURITA
Camino oscuro, viento de los árboles. Amargo el latido de la noche, caminar en
el grito de la ausencia. Esa noche habíamos soñado con una Patria liberada del
olvido, se acordarán de nosotros, pensamos. ¡Nada cambiará, repitió el eco de
la historia! Nos quedamos callados, pensando en nuestros hijos, hermanos,
padres, compañeras. ¡Mentira! Caminamos sin pensar en nada, como todos los
días, confiados en la vida a pesar del riesgo de cada minuto, de cada segundo en
el valle de las lágrimas y el fuego. Pero, a pesar de todo, soñamos con la vida
que cada mañana se abre en nuestro pecho de soldados humildes, sin nombre
conocido en las redes sociales, ni en los contactos del Facebook. Tan solo
transeúntes en la defensa de la paz, en el camino de espinas y de balas para que
los demás, los “conocidos” con miles de contactos vivan tranquilos a costa de
nuestro sudor y hambre. Si, de hambre, no sólo de pan asegurado, sino de
derechos en el reconocimiento de lo que valemos, por estar dispuestos a entregar
la vida por los hermanos, como lo dijo Dios, allá cuando Pedro lo negaba por
tres veces, como invisibles son nuestros actos cotidianos de heroicidad y valor,
aún en el miedo más hondo que nos invade los huesos y el ala derecha del alma.
Todos los días, cuando salimos a patrullar el olvido y la desigualdad, en la
diversidad maravillosa que ostenta nuestro Perú. Aquellos, un arsenal de
privilegios: inmunidad, sueldos hasta por los codos por el curul, asesoramiento
para pensar en el congreso, viajes al extranjero con todo pagado y bolsa de
turismo, compra de propiedades en barrios residenciales, estudio de los hijos en
los mejores colegios del país y el extranjero. Nosotros, apenas sabemos leer,
no gozamos de bolsa de viaje, ni de inmunidad frente al peligro, nuestros
hijos aprenden bajo el sol intermitente, bajo la providencia de Dios. Nos
preguntamos ¿quiénes deberían estar mejor protegidos? No hallamos respuesta,
sólo el estampido de la pólvora en nuestro pecho que acabó, para siempre con
nuestros sueños de humildes soldados del Perú.

Cajamarca, 13 de abril de 2016
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