Carta al Señor Hugo Centurión Saavedra por el Día del Padre del Lic. Jacinto Luis Cerna Cabrera, con un valioso comentario a la Encíclica del Santo Padre Francisco.
Presentación Comentarios la Enc. Laudato Si
Agradecemos al Lic. Jacinto Luis Cerna Cabrera que ha enviado su carta al Señor Hugo Centurión Saavedra por el Día del Padre que también ofrece un valioso comentario a la Encíclica del Santo Padre Francisco.
Cajamarca, 21 de junio de 2015
Señor
Hugo Centurión Saavedra
Lima
Estimado compañero de Promoción:
Recibe mi efusivo saludo en este trascendental DÍA DEL PADRE. Cuando empleamos la palabra PADRE, de inmediato nos evoca la figura de nuestro progenitor. Esto está muy bien, pues, lo recordamos con inmensa gratitud. Sin embargo, nosotros también somos padres ahora, y, en muchos de los casos, abuelos. Reza la frase que solo es buen padre aquel que ha sido un buen hijo. Creo que nosotros hemos procurado ser buenos hijos; entonces, ojalá seamos buenos padres. De eso darán crédito nuestras respectivas familias y la propia sociedad. Quisiéramos que las tres imágenes de nuestro autoconcepto coincidieran: ¿qué pensamos nosotros de nuestra propia persona?, ¿qué piensan los demás de nosotros? y ¿qué creemos que piensan los demás de nuestra persona? Si coinciden estas tres imágenes; entonces, debemos estar tranquilos. Estamos bien adaptados familiar y socialmente. Por ello, te deseo fervientemente que hayas pasado un feliz DÍA DEL PADRE, hoy y siempre.
Por otra parte, es necesario que la palabra PADRE sea más trascendente; puesto que el Padre está considerado como un demiurgo (Del gr. δημιουργός, creador). m. Fil. En la filosofía de los platónicos y alejandrinos, dios creador. || 2. Fil. En la filosofía de los gnósticos, alma universal, principio activo del mundo. Pero, primero veamos el padre en el hogar, si no es un creador, cuando menos es un ordenador, un legislador. En realidad, el padre en el hogar representa el Poder Legislativo de la República Familiar; mientras que la madre y los hijos representan el Poder Ejecutivo de la República Familiar. El padre puede y debe compartir este segundo poder con la familia; pero su función por excelencia consiste en dar normas, reglas, disposiciones, órdenes y otras análogas, a efectos de lograr que la república familiar vaya por el camino de la armonía, el camino correcto de la vida, y el perfeccionamiento general.
Por ello, sin ningún espacio para aplazamiento y postergaciones también debemos pensar en el PADRE CREADOR, en DIOS. Las leyes que Él ha dado debemos obedecerlas sin dilaciones y sin ninguna objeción, humildemente. Él que creo todo –al margen de la innegable teoría evolucionista de Darwin– merece nuestra reverencia en este tercer domingo de junio, DÍA DEL PADRE. ¿Cómo poder desacatar sus magnánimas leyes, de trasgredir sus leyes divinas? No solo cometeríamos un delito, sino un sacrilegio. Y, de esta manera, ni por nombre podríamos llamarnos católicos, o, en el caso de otras religiones, cristianos. Asimismo, debemos llegar a comprender que la ciencia y la religión no se pueden contradecir jamás. Hay ejemplos palmarios: la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios (o sea del planeta); que los hombres en sus orígenes hablaron un solo idioma no lo puede negar ni la ciencia ni la religión; que la Tierra es nuestra madre, o nuestra hermana y el Sol, nuestro padre. Esto no lo puede desconocer ni la ciencia, ni ninguna religión del mundo. Y hay más ejemplos; pero faltaría detallarlos para una mejor comprensión y para lograr un verdadero cambio de actitud de los hombres.
En Isaías, Cap. 24: 5, dice: “Y la tierra se corrompió bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, rompieron el pacto eterno.” Y en el versículo 6: “Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y se disminuyeron los hombres.” Y en Apocalipsis 11:18 dice: “Y se han airado las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo para que los muertos sean juzgados, y para que des el galardón a tus siervos los profetas, y a los santos, y a los que temen tu nombre, pequeños y grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra.” En otras palabras dice: Dios pedirá cuentas a los que están destruyendo el medioambiente. Él causará la ruina de los que están arruinando tierra. Todo lo que la Biblia dice es compatible con la ciencia ecológica, aquella que se encarga de preservar el medioambiente y el propio Planeta Tierra. Por ello, en nuestra condición de padres, tenemos que saber orientar a nuestros hijos para que, desde pequeños respeten y veneren a la Tierra, y, para cuando sean grandes no la destruyan, no la saqueen con fines de lucro y vanidad. No la pillen jamás. Sería muy oportuno leer la Encíclica Encíclica ligada al tema del medio amiente del Papa Francisco por la senda ambientalista de Juan Pablo II, Benedicto XVI y San Francisco de Asis. Esta debe ser la labor esencial de los padres y también de los(as) maestros(as) que están considerados como segundos padres. Habrá ocasión en que tengamos que llevar a efecto explicaciones en las que probemos que no hay ni debe haber contradicciones entre la ciencia y la religión. Contrariamente, debemos estudiar y comprender sus valiosas coincidencias y semejanzas.
Detenernos en la lectura y análisis de libros como El mundo maravilloso de los animales, El mundo maravilloso de las plantas, El mundo maravilloso del lenguaje, y otros innumerables mundos maravillosos, es como para reflexionar y asumir una nueva actitud frente al mundo. Allá deben ir nuestros estudios y los de nuestros hijos en calidad de buenos hijos para buenos padres. Eso es desarrollar conocimiento y no meter solo informaciones en los cerebros de los futuros ciudadanos.
Con todo lo que he dicho hasta acá, quiero desearte un bonito DÍA DEL PADRE, estimado Hugo Centurión Saavedra, y, a través de tu fina atención, quiero saludar a todos nuestros compañeros padres de familia pertenecientes a la Promoción 1968 “Manuel González Prada” de la Gran Unidad Escolar “San Ramón” de Cajamarca. Y lo digo humildemente, porque no quisiera llamarle “Colegio Emblemático” como pretende llamarle la oficialidad hoy, y porque la grandeza de un colegio, o lo emblemático que pueda ser o no, depende no del colegio per se, sino de sus alumnos y exalumnos. Hasta una nueva oportunidad.
Un fuerte abrazo.
J.L. Cerna Cabrera