Presentación Comentarios y Reflexiones
Por: G. Guillermo Silva R.
Uno de los arácnidos más grandes de esta especie es la Tarántula y según su hábitat, se adopta o se les denomina con otros nombres. En mi pueblo tradicional, Cajabamba, se les dice, shangulaya; en el distrito de Sitacocha, se les llama, guatapushca. Parece que, el nombre proviene del italiano Tarentola, región de Italia, donde el clima es seco y abundan esta especie de arañas, Lycosa tarantula.
La popularidad de esta araña se debe a su tamaño, porque miden alrededor de 5 a 7 centímetros (2 a 3 pulgadas), a su color y supuestamente a su picadura. Viven principalmente en las cavidades de los arboles, en las hendiduras de las rocas y piedras. Su alimentación está basada en insectos y su dieta les permite tener un cambio de piel. También, pueden quedarse sin comer de 3 a 5 días sin ningún alimento. Todas tienen cuatro pares de patas, es decir, ocho. Igualmente, cuatro pares de ojos, los cuales utilizan para ayudarse ya que no poseen buen sentido del equilibrio. Estas arañas carecen de un esqueleto interno.
Las shangulayas tienen muy buena vista, siendo difícil que una persona las vea y a veces difíciles de capturarlas por la velocidad que tienen. En su hábitat, producen seda, la cual sirve para sellar las entradas de sus madrigueras y de igual modo les sirve como sistema de alarma. Las hembras viven de 4 años a más y los machos hasta dos años. Después de su acoplamiento y que los huevos son depositados, al transcurrir 9 semanas como máximo, nacen entre 500 a 1000 crías. En el invierno, estas arañas hibernan.
Las shangulayas es una especie de arácnidos que, para algunos son interesantes y para otros, terribles. Por ejemplo, en algunos países industrializados son comercializadas como mascotas exóticas, pero en los Andes del Perú, para la mayoría son terribles, ya que el veneno que emanan esta especie, no es mortal pero si causa alergias.

En nuestra casa en Cajabamba (Cajamarca), al menos hay una que hemos descubierto, a la cual la estamos observando varios días, ya que ha hecho su hábitat en el hueco, hoyo, de una pequeña “pirca” (muro de piedras) en el jardín de la parte posterior del inmueble. La llamamos Charlotte, quien es de color negra, con las articulaciones marrones claras. La seda que ha producido en la entrada, es impresionante, a veces muestra parte de sus patas, pero con un ruido cualquiera, ésta desaparece.

Ahora, conociendo con respecto a su reproducción, parece que la vamos a empaquetar y la enviaremos a un familiar que se encuentra en misión en la Antárctica. ¡Hasta la vista Charlotte!
Guillermo Silva Rodríguez
07/08/2014
Bibliografía: www.aracnipedia.com