
¡Apúrate!
Presentación Comentarios y Reflexiones
Por: Gamaniel Guillermo Silva Rodríguez
Una de las expresiones más usuales y familiares en los pueblos de la Sierra del Perú, es: Apúrate. Llama la atención, es jocosa y divertida, para muchos de los foráneos que visitan o residen en nuestro país. En una ocasión, Sabina, quien vive en Egipto, cierta vez me pregunto: ¿Qué significa a puro te? No, le conteste, acá la mayoría de la gente toma café y ahora un poco de quinua. Nos enteramos por los diarios de Cajamarca (Panorama y Mercurio) que la Provincia de Cajabamba, ocupa el primer puesto en desnutrición en todo el Departamento. Proseguí, no es “a puro te”, es Apúrate, que significa darte prisa, camina más rápido.
Recordé a mi madre Elvia (doña Elvita), quien en las mañanas me arengaba: Levántate… apúrate. Mi colegio, el “José Gálvez”, quedaba a una cuadra de la casa y justo a las 7h45 am tocaba la campana preventiva y a las 8 de la mañana era la entrada. El que no se apuro a ingresar, tenía tardanza y los hacían pararse en medio del patio del Colegio, durante la primera hora de clases. Actualmente, los estudiantes que llegan tarde, principalmente los de secundaria, se resignan y van a las cabinas internet. Y a sus padres se les pide justificación escrita por la ausencia. La noción del tiempo y la educación han cambiado.
En otra ocasión, pasamos por la Plaza de Armas y caminaban también, una madre con su hijita, en dirección a la Escuela. Le decía: Apúrate, vas a llegar tarde… La niña, mirando al reloj de la iglesia San Nicolás Tolentino de Cajabamba, le contesta: Mira, son las 7h10. La madre le responde: Ese reloj esta malogrado. Efectivamente, el reloj de la iglesia hace meses que marcaba esa hora, pero parece que se sentó un gallinazo en el minutero, porque ahora marca las 6h25 y cambio la hora. El reloj de esta iglesia no avanza, retrocede de tiempo en tiempo. Increíble, que no haya un poquito de las limosnas para repararlo o cambiarlo.
Después, llegamos al Mercado de Abastos, para comprar el pan (semitas, de agua y molletes); Isabelle le entrega a la comerciante, un billete con Macchu Picchu, es decir, 10 nuevos soles. La señora le pregunta: ¿No tiene sencillo? En mi tierra no es tan sencillo, tener sencillo (suelto, cambio, vuelto), más bien es complejo. Nuestro sol “antiguo” valía un sol como moneda y el triple como metal. Ahora, con el nuevo sol que circula, vale un sol como moneda y unos cuantos centavos como metal. Al contestarle que no tenía sencillo, manda a su hijo que vaya a la Caja (hay muchas en Cajabamba) a cambiar, pero: ¡Apúrate pues!
Regresando a nuestro hogar, Isa me recuerda: No buscamos las ñuñas para llevarle a Vicky, quien vive en Cajamarca. Le respondí, voy de regreso al Mercado y ella arremete: ¡Apúrate pues!
Guillermo Silva
20/Abril/2014