Los medicamentos y mi madre Elvia
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Por: Guillermo SILVA RODRÍGUEZ*
Los
medicamentos, son productos utilizados para la recuperación de la salud, el
alivio de los síntomas o el control de las enfermedades. Desde la antigüedad, la
gente busca productos de diversos orígenes para encontrar la mejoría al dolor
que nos acecha en un momento determinado. Al principio, estos provenían de la
naturaleza, principalmente de las plantas (hierbas y raíces).
En la Edad Media, empieza su actividad el farmacéutico, quien se encargaba de preparar los remedios para los pacientes. En el Renacimiento, se especifican los trabajos de los médicos, cirujanos y farmacéuticos. En la Edad Moderna se producen cambios significativos en la fabricación de los medicamentos y a partir de 1940 aparece la industria química farmacéutica, con la producción de grandes cantidades de sus productos.
Hoy en día, los medicamentos y la manera de presentarlos han progresado enormemente y encontramos una amplia gama en el mercado de consumo. Creo que han exagerado, porque su objetivo principal es sanar, curar y no comercializar, consumir, lucrarse.
Actualmente, los medicamentos los adquirimos en las boticas y farmacias, unos son de “venta libre” y otros con “receta médica” que la recibimos después de la visita a un galeno. Así pues, tenemos medicamentos líquidos: gotas, jarabes, infusiones, tisanas, etc. De forma sólida: pastillas, píldoras, comprimidos, cápsulas, granulados, etc. Igualmente, existen otras formas como las inyecciones: vía intravenosa, intramuscular, subcutánea, etc.
Nos percatamos que, la industria química farmacéutica continúa desarrollándose y lucrándose. Los nuevos productos están sujetos a patentes de propiedad, pasando después de un lapso de tiempo a dominio público. A partir de los años ochenta, las empresas farmacéuticas empezaron a colocar “fecha de expiración” en sus productos, para garantizar la máxima duración de su producción. También, nos presentan por ejemplo, pastillas para la garganta, en diferentes formas, con distintos sabores (limón, eucaliptus, cereza, menta, miel, etc.) que da la impresión que es el consumismo lo más importante.
Sería preciso recordarles que, la finalidad de la producción de medicamentos, tiene que ser terapéutico. Aunque depende igualmente de otros factores, como el estado clínico de los pacientes y de la enfermedad a la cual está relacionada. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “más del 50% de los medicamentos se prescriben, dispensan o venden de forma inapropiada y la mitad de los pacientes no los toman correctamente”.
En conclusión, los beneficios de los medicamentos son los efectos deseados para auxiliar la cura, la prevención y diagnóstico de enfermedades. En el consumo de medicamentos tenemos que tener en cuenta y comprobar sus propiedades de calidad, eficacia y sobre todo de seguridad.
Recordando mi infancia, en Cajabamba, en la región de Cajamarca, al norte del
Perú, en la casa de mi madre Elvia, ella tenía solamente tres medicamentos de
base: Mejoral, Mentholatum y Agua Florida. Ella utilizaba para los dolores de
espalda, de cabeza, musculares, dentales, neurálgicos, del resfriado, para los
pies cansados, calmar la irritación, reducir el hinchazón de picaduras de
insectos, eliminar los malos olores, etc. Estos, fueron sus tres medicamentos y
con los cuales nos evito ir al médico, por un buen tiempo, pero remarcaba que el
mentholatum no es bueno para los niños.
Ahora que, estoy un poco resfriado por el cambio climático, te recuerdo Mamita Elvia y te cuento: Voy a la Farmacia a comprar una pastilla Mejoral…

Guillermo Silva Rodríguez
27/11/2012
Bibliografía:
- Medicamentos esenciales. OMS, 2009.
- Diccionario Médico. Buena salud. com
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Guillermo Silva Rodríguez. Economista, escritor, periodista y educador peruano, natural de la provincia de Cajabamba, Cajamarca, Perú. Defensor de los grupos de población vulnerables, apoyando para mejorar sus condiciones de vida. Trabajó en varios países: Bélgica, Polonia, Suiza, Perú, Honduras, Guatemala, Mozambique y Canadá. En América Central, trabajó para la Organización Internacional del Trabajo y para la Misión de Naciones Unidas por los Derechos Humanos. Escribe artículos de opinión sobre cuestiones sociales, económicas y políticas para diversos periódicos, revistas y sitios Internet, en idiomas como: el francés, el polaco, el portugués y el español. Trabaja actualmente para la Comisión Escolar de Montreal