Violencia, acoso sexual y machismo en el Perú

 

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Escribe: Hugo REYNA GOICOCHEA

Past.  Decano Colegio de Periodistas Cajamarca

 

Informes periodísticos, a diario reportan acontecimientos sobre violación sexual y violencia familiar, con incidencia en el maltrato y agresión a la mujer, a lo largo y ancho de nuestro país. Este tipo de informaciones ya cotidianas, no hacen sino reafirmar y poner en actualidad un problema latente, la característica machista de nuestra sociedad, que se traduce en prácticas y actitudes de hostigamiento y violencia hacia  la mujer, así como en sus posibilidades de acceso laboral.

 

El hostigamiento o acoso sexual, no es sólo no es un fenómeno propio de las sociedades como la nuestra, marcada por fuertes expresiones de machismo, producto de una histórica marginación y discriminación de genero hacia la mujer. Se presenta en muchas sociedades del viejo continente donde se experimentan altas tasas de agresión, violencia y hostigamiento sexual hacia la mujer. El machismo y el acoso sexual son fenómenos gestados desde los albores de la humanidad, con expresiones en mayor o menor medida en función de elementos culturales y relaciones de subordinación y dependencia de género impuestas y mantenidas por los sistemas sociales. Es así que en nuestro país, los pueblos y culturas andinas, amazónicas, afro peruanas así como otras minorías étnicas, se han desenvuelto en el marco de un sistema patriarcal imperativo, que ha establecido relaciones de sumisión  y exclusión de las mujeres  respecto de los varones.

 

Pese a los avances logrados en materia legal y un creciente protagonismo del rol de la mujer en el desarrollo integral; aún continúan siendo blanco de violencia, agresión, discriminación y abuso sexual, que en su conjunto se traduce en la inequidad de género.

 

Informes publicados de organizaciones de mujeres refieren que se requiere mejorar la legislación para que las “Comisarías de Mujeres puedan combatir más eficazmente la violencia contra la mujer”. Este fenómeno social es un problema social frecuente en el país. Durante el año próximo pasado se han denunciado más de 2 mil casos de violencia familiar en las comisarías de mujeres del país; no obstante se estima que los casos no denunciados sobrepasan significativamente esta estadística.  

 

La legislación nacional consideradas manifestaciones de conducta de hostigamiento sexual, para acceder, mantenerse o ascender en el trabajo, entre otras: promesa explícita o implícita a la víctima de un trato preferente y/o beneficioso, respecto a su situación actual o futura, a cambio de  favores sexuales; amenazas mediante las que se exige una conducta no deseada con la finalidad de recibir atenciones o favores de naturaleza sexual; uso de términos de naturaleza o connotación sexual escritos o verbales, insinuaciones sexuales, proposiciones sexuales, gestos obscenos que resulten insoportables, hostiles, humillantes u ofensivos para la víctima; acercamientos corporales, roces, tocamientos u otras conductas físicas de naturaleza sexual. Situación que se produce bajo una relación de autoridad o dependencia  jerárquica que delinea circunstancias ventajosas.

 

Lo triste de la situación, reafirmamos, es que una gran mayoría de casos no son denunciados, básicamente por temor a represalias, por la marginación social o por las situaciones humillantes a las que se exponen las víctimas que valientemente han decidido efectuar denuncias; además de las secuelas de frustración y traumas que signaran su vida futura.

 

Una verdadera transformación en este campo se irá logrando sólo en la medida en que el Estado y la sociedad civil, vayan desarrollando una cultura inclusiva y de equidad de género, al margen de toda discriminación de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquier otra índole; visión en la que debemos estar todos comprometidos. Esperamos que las nuevas administraciones municipales y regionales, prioricen, en la formulación de sus políticas acciones contundentes para afrontar este espinoso y latente mal social que atenta contra la familia y la propia sociedad.

 

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