Los cojudos (as) del celular
Hugo REYNA GOICOCHEA
En
primer lugar, el término cojudo (a), según diccionario de la Real Academia
Española, significa tonto, bobo; esto es, entre otras acepciones: falto o
escaso de entendimiento o razón, que padece cierta deficiencia mental; también
una persona pesada o molesta por sus actitudes.
Reflexionamos en torno a este fenómeno de la comunicación social, por las actitudes, muchas veces fuera de lo normal o tolerable, por parte de quienes no podrían ya vivir sin el uso y abuso este pequeño aparatito –celular- que los mantiene aparentemente en continuo contacto con sus congéneres o simple y naturalmente para guardar mensajes, enviar mails, despertar temprano, recordar citas, jugar o disfrutar de la música, fotografías y videos, entre otros supuestos beneficios.
No estamos en contra de su uso o de su utilidad, en términos de comunicación, sino por las alteraciones de conducta de sus usuarios: nerviosismo, ansiedad y preocupación, si estos pequeños aparatos, no son portados en el desarrollo de los quehaceres diarios. Según los estudiosos de la conducta humana, una sensación común de los usuarios de los móviles, es que cuando olvidan el celular, o por cualquier otra circunstancia no lo llevan consigo, se sienten incomunicados, e inclusive "incompletos", causando gran expectativa y ansiedad, por no saber quién los llama o les envía mensajes.
Ya no es raro ver a individuos hablando por celular cuando manejan, cuando están en reuniones, caminando por la calle, en los vehículos públicos, salir presurosos de la misa o cuanta reunión pública se encuentren o inclusive dejar con el uso de la palabra a sus semejantes, cuando de contestar se trate. A su sonido o vibración, según sea el modelo o lo sofisticado del aparatito: saldrán disparados a contestar la llamada o chequear el mensaje, con el pulso acelerado por la premura del posible corte y las dudas de quien fuere el interlocutor, del otro lado de la línea.
Es indudable que el vertiginoso desarrollo tecnológico y masivo uso de la telefonía móvil, es un importante avance de telecomunicación y beneficios para los seres humanos. No obstante, también es cierto que su uso no controlado, va generando problemas de conductas individuales y sociales. Muchos disponen de más de un celular, de diversas características tecnológicas y variado precio, con servicio ofrecido por diversas operadoras y complejos chips, de tal forma de copar el conjunto de espacios comunicacionales que ofrece la tecnología de la comunicación e información, sobre la base de la capacidad económica, que asimismo determina la posición y el prestigio social de sus usuarios, produciéndose también en este campo una precisa diferenciación.
Lo cierto es que este pequeño aparatito se ha consolidado como la extensión de nuestros sentidos: oído y vista, sin cuyo uso, prácticamente se asumen posturas de minusvalía, adicción y alteración de las conductas del usuario; no en pocos casos, con síntomas patológicos.
Así que si usted está en este camino, preocúpese por zafarse del torbellino que impone la corriente de la telefonía móvil, que ya tiene grandes ejércitos de cojudos y cojudas, en una espiral cada vez más grande y gravitante. ¡Aló…aló…a lo mejor ya caímos en sus redes inalámbricas!
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