CARTA A LOS EX - COMPAÑEROS DE ESTUDIO.
Ir a Presentación Ir a Artículos Varios
Jacinto Luis Cerna Cabrera.
Cajamarca, 25 de diciembre de 2014.
Estimados ex-compañeros de estudios:
Los saludo a todos con el aprecio de siempre. Asimismo, les ruego hagan llegar mis cordiales saludos a todos sus familiares y a nuestros demás compañeros, allí, o en cualquier parte del Perú, o el Extranjero, donde se encuentren. Me parece que como ex-alumnos de la Escuela 123 y de la Gran Unidad Escolar "San Ramón" de Cajamarca, muy poco, o nada todavía hemos hecho.
Puesto que en esta fecha de Adviento del Señor se habla tanto de AMOR, debemos reflexionar acerca del amor que debemos tener al ser que nos dio la vida. En este caso, el ser que dio la vida a nuestros padres, y también a los animales y a las plantas, es decir, a la MAMAPACHA. Esta misma Tierra que es fecundada por el SOL. De allí que todos seamos INDÍGENAS, por muy blanquitos que parezcamos. Precisamente, la palabra "indígena" –en mi opinión y no en la de Joan Corominas– deriva de dos voces: INTI, "Sol" y –GENO, "generado, producido". Entonces se concluye que INDÍGENA –así, con la "t" convertida en "d", por un fenómeno de sonorización en algunos dialectos de la lengua originaria– quiere decir: "engendrado o procreado por el Sol." Por esta razón, hay indígenas en el Perú, en Brasil, los hay en el Ecuador, en Colombia, en Venezuela, en Guatemala, en México, en EE.UU. en el África, y en todo el mundo. Es que todos (las plantas, los animales, los hombres y todo lo que existe) deben y debemos hacernos llamar INDÍGENAS. Por ello, nos corresponde, no solamente amar a la Mamapacha, sino que hay que venerarla, tal como lo hacían nuestros antepasados.
En la antigüedad griega, los filósofos discutían acerca del origen de la vida, y no se podían poner de acuerdo si el Agua, el Aire, el Fuego (en clara alusión al Sol), o la misma Tierra eran el origen de la vida. Nuestros Incas, muchos siglos después, no solo reconocían a todos estos elementos como procreadores de la vida, sino que hasta los veneraban, les rendían culto. Y, en buena hora, esa debe ser nuestra herencia. Eso es lo que debemos hacer todos los seres humanos racionales. Por lo menos debemos imitar al escarabajo y a la cucaracha, que son los más grandes protectores de su hábitat. El hombre de hoy jamás debe contaminar el aire (atmósfera), jamás debe ensuciar las aguas, ni menos destruir las fuentes (manantiales, lagunas o ríos). Y lo más grandioso, jamás debe destruir a su madre (la Mamapacha). Los Incas tuvieron más oro que todas las empresas mineras del Perú; pero jamás horadaron el Planeta. Por eso, cuando a la llegada de los españoles, veían que estos hacían (o mandaban hacer) huecos en los cerros, decían irónicamente: "zorrino, zorrino, ¿por qué escarbas la tierra?, ¿crees que eres chacarero?"
Los incas jamás le hicieron un rasguño a la Tierra. Por ello, en quechua no existe el verbo trabajar, sino llamkay, que quiere decir: “acariciar, cariñar, manosear.” Los incas acariciaban la tierra con la chakitaqlla. No la maltrataban jamás, ni menos la sometían a cultivos excesivos con una carga brutal de abonos, o fertilizantes. La dejaban descansar. Cuando la chacra se cansaba, se echaba y ya no quería que la siembren. Deberían haberla dejado descansar, y así lo hacían. Nuestros antepasados se comunicaban permanentemente con la Tierra. Aunque la Tierra descansaba, no por ello faltaban los alimentos. Al contrario, tenían sus almacenes llenos de panes de maíz, calzado, mantas, vestidos, equipos de labranza, alimentos diversos, etc. Todo había. Jamás hubo hambrientos, ni desnutridos, ni menos tuberculosos. Todos comían bien. Las kollkas de Porcón y de otros lugares de Cajamarca y el Perú podrían dar fe de lo que decimos. Francisco de Xerez dice que los rapaces agresores, “… tomaron lo que quisieron y todavía quedaron las casas tan llenas que parecía no haber hecho falta la que fue tomada…”, eran tantas las reservas almacenadas, que quince años después del ruin asesinato de Ataw Allpa (Tierra dichosa), las kollkas cajamarquinas todavía tenían existencias, pese a la monumental voracidad de los invasores.” En todas partes existían estos depósitos, y, lógicamente, también en el Cuzco, donde los extranjeros se quedaron absortos ante su abundancia. El español Pedro Pizarro afirma que, “… era cosa de espanto y que a todos parecía imposible de acabarse jamás…”
Con todas estas razones, ¿por qué no veneramos al Planeta Tierra?, ¿por qué no cuidamos la atmósfera?, ¿Por qué no cuidamos el agua?, ¿por qué no cuidamos la misma Tierra?, como buenos ex-alumnos sanramoninos que somos, ¿por qué no nos comprometemos desde hoy a hacer esta cruzada? Esta sería la manera más elocuente de demostrar nuestro AMOR a quien nos dio y nos da la VIDA. Todo lo demás no es más que una rutina de todos los años, tal como hacemos con los famosos desfiles de las promociones de “San Ramón”. A veces, en esas reuniones –muchas veces– ya no hay ni siquiera de qué conversar. Sembremos estas ideas en los alumnos que se renuevan constantemente en los claustros de nuestra Alma Máter. Vamos a hablarles de estos temas tan valiosos. Ellos lo necesitan. Esa debe ser la mejor educación.
¡Ah!, a propósito de nuestra cultura tawantinsuyana, les alcanzo un pequeño apunte acerca de la Educación Bilingüe que debe instaurarse en nuestra Patria, y que el Ministerio va muy lento en la toma de decisiones. Contrariamente, es muy probable que, a partir del año 2015 se tenga que enseñar obligatoriamente cinco (5) horas semanales de inglés en todos los niveles de la educación, especialmente en la EBR. Lo dramático está en que NO se ha dispuesto, NI se ha implementado algo análogo con las lenguas originarias. Eso es irrisorio. Yo estudié inglés dos horas semanales durante toda mi Educación Secundaria y gran parte de Superior. Ahora, debido a la inutilidad de estos aprendizajes, a las justas recuerdo: "good morning" y nada más. Es que yo siempre he buscado y aun ahora busco con quien hablar este idioma de las potencias, pero no encuentro a nadie acá en Cajamarca. Un día de estos tendré que andar a mediodía con una linterna encendida. Con ello creo que, lejos de peruanizar, se pretende extranjerizar aún más al Perú.
Y hablando de idiomas, aquí quiero alcanzarles este apunte pequeño que acerca del particular pude escribir estos días. Por lo demás, les expreso mis mayores deseos de que estas Fiestas Navideñas y del Nuevo Año sean bienvenidas y que sean pacíficas, sin violencia, para el bienestar del laborioso pueblo.
Se despide su amigo,
J.L. Cerna Cabrera
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |