Ir a Presentación Día del poeta Peruano
Poemas alusivos al Día del Poeta Peruano
Me he dado con un verso. Por: Luis Alberto Sánchez Vásquez. [15/06/2026].
Poeta de mi tierra. Por: Luis Alberto Sánchez Vásquez. [15/04/2025].
Poeta peruano. Por: Luis Alberto Sánchez Vásquez. [15/04/2023].
Luis Alberto Sánchez Vásquez
Pasando las calles, como siempre;
del central mercado de ciudad.
Atento; muy atento, mirando como siempre;
conglomeradas las gentes. A la vuelta me he dado
de improviso, con un verso;
entre folios de brisas de un puente,
de turbias aguas de lluvia;
repleto de ambulantes.
Que en alta voz te ofertan su merca;
de potencial comprador;
cuando bajo aleros, pasas,
los lunes concurridos.
Y así pasando solo de largo; he dado
también; con los ritmos tintineantes
de versos de encendidos celulares
de sombras de altas voces;
que hablan, y te gritan;
y ríen, llamando a niños, entre
frescas manzanas, y rojas sandias;
y otras frutas olorosas de triciclos;
relucientes en páginas de veredas,
llenas de vendedoras almorzando;
frente a unas bodegas de helados,
y cervezas rubias;
ofertadas a la gente que sofocada;
pasa bajo el toldo del cielo, escuchando
su portátil y musical aparatito, que las distancias
de los mapas, acortan, hasta hacer alcanzables
con sonidos de humana voz,
a las ciudades y países, más distintos
y distantes que en nuestros versos conectamos.
Y así, y luego otro;
y los que siguen de los días azules;
el mundo cotidiano en su bullicio,
que mis ojos, aman;
se escribe en este poemita
que con cariño te lo ofrezco a ti
generoso lector y amigo.
Cajamarca, 15 de abril 2026.
Inicio
Luis Alberto Sánchez Vásquez
De la raíz de la piedra
ancestral de la cultura;
de la arenisca faja de la costa,
con tradicionales ciudades,
de las laderas de tu tierra, brota tu verso;
oh poeta; cincelado por la agreste
geografía multicolor
del poncho de la sierra que se siembra,
y de donde se extraen los metales
de la codicia homicida.
Y el caudal de los ríos, lagos y los peces del océano;
suenan en el ritmo de tu escritura;
con lo extenso de la costa, y su arqueología;
sus urbes modernizadas.
Con el mapa
del Perú y sus regiones políticas
y naturales, se escriben
de azul tus versos. Con el Perú
del mundo, con todo el mapa del orbe.
Y plasmas entonces, tu arquitectura del idioma
insuflado con lo humano, y cotidiano:
de todas las hambres; la del labriego campesino;
del obrero citadino, del eventual transportista,
del empresario extorsionado y victimado,
por bestiales criminales bandas;
del pobre que cae en su labor, y ya no almuerza.
Y escribes, hermano poeta de mi tierra,
con tu sangre, con lo humano,
y su pizarra; fijándote poco en lo artificioso
del tropo y la metáfora vacía;
y dando con tu poesía, ¡Más vida, a la Vida!
Luis Alberto Sánchez Vásquez.
Poeta de mi patria:
inmenso y hondo verdor de valle,
y precipitados bosques;
rostro de cordillera.
Por el ichu de las cimas,
el dulce ritmo de tu flauta inmemorial,
toca sentidos y amorosos versos;
tomados del claro rumor del agua
de acequias, puquios
y ríos; pensando en la pastora
de tus sueños…
Y aquí abajo en la ciudad
de centro histórico, y modernas
urbanizaciones; por calles y plazoletas,
con tus hermanos del verso, platicando te veo,
sobre la condición del mapa y tu gente
del Perú, tu entrañable país, tu tierra;
inundada ahora de tormentas de lluvias,
y catástrofes naturales, la delincuencia
común y la corrupción.
¡Que tantos estragos nos causa!
especialmente a los más pobres y necesitados
¡que somos! Y a los que poca atención,
prestan sus autoridades electas
que no más; y se constata al pulso
de la pública opinión; se preocupan
solo oralmente, y a puertas de las elecciones,
a que de las blancas ánforas se derramen
los ríos de votos, a su favor.
Y así saciar su anhelo de mandar,
sintiendo las altas temperaturas
del aplauso de la gente;
que ahora más que nunca
comprenden lo inútil
que es elegir, por elegir;
sin pasar a fiscalizar.
Y salirse luego del cargo, cuando las cosas
se ponen feas; con billetes blanqueados
llenos en sus bolsas, signadas de soles;
y utilizando muy poco el presupuesto
asignado, para servir su región;
en los desastres naturales,
que abajo se traen, las casuchas
de madera, inundando y sepultando
sus pocos bienes, muebles,
camas y solo la fría intemperie
bajo la luna nublosa para enfermarse,
sin poder ya descansar.
Y solo con la esperanza de ver
siquiera, las pistas desaguadas;
y haciendo frente al hambre,
con la olla común, que nos hermana.
Y es entonces hermano poeta,
que tus versos encabalgados, musicales,
y azules. Tus versos alados de blanco cristal,
que volar nos hacen a otros mundos
con su caudal espejante de bellezas.
El mismo ritmo de estos versos
¡Poeta de mi tierra!, se hace protesta,
con sonoridad de clarín de pulimentadas
rimas; denunciando el desamparo
en que viven las ciudades; los pueblos
alejados, y diseminados por las tres
regiones naturales del geográfico mapa
de nuestra patria.