SER PROFESIONAL HOY
Sec. Cultura, Promoción Científica y Académica
Sindicato Único de Docentes U. Nac. Cajamarca
Ad
portas
de la culminación de sus estudios secundarios, nuestros jóvenes estudiantes
suelen hallarse en una verdadera encrucijada. ¿Cómo no? En una sociedad como la
nuestra, en donde se les ha venido formando un esquema mental de “ser un hombre
de éxito”, o “ser una mujer de éxito”. Para lograr este fatal designio de la
gran mayoría, se opta por seguir “una carrera rentable”, no una carrera que
brinde un mayor y mejor servicio, sino “una carrera que rinda”. De este modo,
los familiares en la casa no se cansan de sugerirle al chico que estudie
Medicina, Derecho, u otra “carrera comercial”. Con esta realidad no se pude
esperar menos. Pues, vivimos en una sociedad “competitiva”. Así qué gracia, el
que tiene las mejores oportunidades “triunfa”. Todos no pueden estudiar las
mismas carreras. Se acostumbran contar historias. Siempre se toman como ejemplos
palmarios los de aquellas personas que hicieron fortuna de la nada. De haber
sido lustrabotas, vendedores de caramelos, etc., pasaron, como en un sueño, a
envolverse en dinero. Allí están los ejemplos de los “ídolos” deportivos,
artistas, políticos, empresarios, comerciantes y hasta escritores, quienes, con
el candoroso e inconsciente aporte de las grandes multitudes han alcanzado “la
cúspide del éxito”, la “celebridad”, pero gracias, obviamente, al
empobrecimiento de las grandes masas de gente que sueña con la misma suerte. Su
inestable salario se les va de las manos a las de aquellos pocos hombres o
mujeres de éxito. ¡Qué lamentable!
El
profesional y, en general el hombre de hoy y del futuro, no buscará jamás
enriquecerse con el sudor ajeno, no anhelará nunca medrar en desmedro de las
grandes mayorías. Esta sociedad de las injusticias, de la famosa “libertad”, del
latrocinio y la expoliación no será la sociedad del futuro. El joven del mañana
no mirará qué carrera le brindará mayor riqueza material. Simplemente verá qué
carrera le ha de permitir dar un mayor y mejor servicio. Es decir, procurará con
predilección ser un hombre de alta calidad moral, espiritual e intelectual.
Procurará ser bueno, sin mirar a otros. Buscará siempre ser un profesional
competente, y no competitivo. Logrará sí alcanzar la riqueza moral, aquella de
los bellos principios y valores de la persona humana, aquella de las reglas
fundamentales de la conducta, la de saber distinguir entre los bueno y lo malo,
entre lo bello y lo grotesco, hasta ver a la bella DEMOCRACIA sentada en el
empíreo de la verdadera Humanidad. No de estas “democracias” de votos
manipulados y mediáticos, votos conseguidos con dádivas, migajas o mendrugos, de
aquellos votos fraudulentos que suben a gobernantes para oprimir, perseguir y
hasta matar a sus pueblos. Esta vez hablamos de la auténtica democracia, de
aquella en donde el pueblo merezca el máximo respeto y se sienta verdaderamente
representado, en donde el mandatario, ungido verdaderamente de líder, cumpla el
mandato popular. El mexicano Carlos Fuentes dice a este respecto: “Soy jefe y en
consecuencia debo obedecer”. Acá se resume el valor más grande del hombre: ser
DEMÓCRATA, y no un abdícrata, ni menos un autócrata, como suelen haber muchos en
estas laceradas sociedades nuestras.
El
hombre de hoy y del futuro, también el profesional de hoy y del futuro buscará
ardorosamente alcanzar el MÉRITO, pero jamás el RANGO. Este lo ansían sin medida
los miserables adulando, hipotecando su honra y su alma; mientras que el mérito
solo es alcanzado por los hombres buenos, aun sacrificando sus derechos
personales y hasta familiares. En tales circunstancias, el joven estudiante que
se halla a punto de elegir una carrera profesional, debe saber que no existen
carreras buenas ni malas, ni altivas ni humildes, ni ricas ni pobres. Toda
ponderación que de alguna de ellas se haga ha de ser totalmente gratuita y sin
ningún valor científico ni humanístico. Lo más importante es ─lo reitero─ ser un
vir bonus, “un varón bueno”, coherente en el discurso y la acción. No hay
más. Estudien lo más idóneo, pero estudien mucho. Los jóvenes están llamados a
transformar y a hacer grande a la Patria.
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* Jacinto Luis Cerna Cabrera. Lic. en Educación, graduado en la Universidad Nacional de Cajamarca, en la Especialidad de “Lengua y Literatura” Ex-Especialista de Educación Bilingüe, Quechua-Castellano en la Dirección Subregional de Educación de Cajamarca. Sec. de Cultura, Promoción Científica y Académica del Sindicato Único de Docentes U. Nac. Cajamarca, Director del Consejo Académico de la Academia Regional del Idioma Quechua de Cajamarca, ha escrito gran cantidad de artículos periodísticos muy ilustrativos que han sido publicados en diarios y revistas de Cajamarca, ha publicado Leamos y comentemos libro de lectura para los primeros grados de Educación Secundaria.
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