¡FELIZ DÍA DEL PADRE!

 

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César Alberto Verástegui Llaque

 

Hoy me desperté muy temprano, con esa extraña sensación de querer abrazar a mi padre. Él, ya no está en este mundo terrenal, junto con mi madrecita, son nuestros ángeles que velan a cada uno de nosotros sus hijos. Tengo muy presente a mis padres, me llena de emoción y de muchos sentimientos encontrados. Sucede que, cuando éramos niños, me refiero a mis hermanos y yo, nos tocó crecer con la ausencia de nuestra madre, ella había partido a la Casa del Señor, y de esta manera, se convirtió en la estrella que iluminaba nuestros días.

Es así que nuestro padre, Don ALBERTO VERÁSTEGUI BURGOS, asumió esa tremenda responsabilidad, de ser padre y madre, tarea nada fácil. De mi niñez, tengo muchos y gratos recuerdos. Solía contarnos las historias y anécdotas de su vida, la forma como enamoró a nuestra madrecita; entre otras cosas, le cantaba esas hermosas canciones del Paraguay: Mis noches sin ti, Recuerdos de Ipacaraí, India, Bajo el Cielo del Paraguay, etc.

El amor que guardo a mi madre, es muy grande, trasciende toda circunstancia, y todo se lo debo a él, a mi padre; quién nos enseñó a tener los más grandes sentimientos de amor hacia ella.

Entre otros recuerdos, los domingos se convertían en el día de nosotros, nos llevaba siempre de paseo a algún lugar de nuestra Cajamarca adorada; nos llevaba a la piscina, le encantaba nadar.

En las noches, cada vez que se podía nos hacía cantar, bailar, en realidad grandes momentos vividos con él. Tenía un carácter fuerte, pero de un noble corazón, tuvo la generosidad de ayudar a muchos de sus hermanos, y a cuanto familiar que necesitaba de él.

Como siempre le he comentado, mi casa parecía muchas veces un hospedaje, siempre había un lugar y algo que compartir, él era así. De un temperamento muy especial, nunca se calló lo que sentía y pensaba, era muy sincero, directo, franco, honesto, una gran persona, pero sobre todo un gran padre, que muchas veces, en su oportunidad no valoramos, y es algo, que, en mi caso particular, me lo reprocho. Ahora ya está en la Casa del Padre, y con toda seguridad, desde allí está velando por cada uno de nosotros.

Quedaron muchas cosas pendientes, como decirle que cuánto le amaba; con total honestidad, me ha hecho y me hace mucha falta. A pesar de la distancia en que me encontraba, siempre veía la forma de comunicarme con él, para pedirle un consejo, para comentarle mis sueños, mis anhelos, me quedé en deuda con él, no pude darle un abrazo, un beso antes de su partida; mi padre siempre está en mi mente y en mi corazón. Fuiste y eres mi héroe padre querido, no me quepa la menor duda, que pronto nos reencontraremos para decirte cuanto te amo.

En esta fecha, donde se conmemora el Día del Padre, me permito, a través de estas líneas que las dedico a mi padre, rendir un merecido homenaje a todos los padres. Que el Señor y la Santísima Virgen María les colme de bendiciones infinitas, no dejen de expresarles sus sentimientos; un abrazo, un beso son una maravillosa expresión de amor, ellos no desean cosas materiales, sólo sentirse amados y respetados por sus hijos.

Con mucho amor, le dedico a mi padre, esta hermosa canción de Piero, Mi Viejo, y obviamente a todos los padres, mis hermanos y mis amigos.

Reciban mi fraternal abrazo.

Cajamarca, 20 de junio de 2021.

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