Carta a mi padre ahora que yo también soy padre.

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Anoche soñé contigo viejo, mi querido viejo, te vi con tu mirada perdida viendo el atardecer de la vida, te vi caminar triste por esos sinuosos caminos de la eternidad.
No sé qué me pasó en la cabeza para dejar escapar el tiempo y no haberte dicho cuanto te amo. Que las heridas demoraron demasiado en sanar y que cuando ya cicatrizaron fue demasiado tarde pues ya no estabas a mi lado.

¿Fallaste? Y qué te puedo reclamar, ahora que soy padre yo también siento que he fallado y sé que quisiera remediar las cosas con mis hijos, volverlos a criar, llevarlos a la escuela más seguido, sentarme a ver con ellos “El viaje de Chihiro” por enésima vez, llevarlos al cine y comer canchita y ver cómo Alfred Hitchcock se pasea en “La ventana indiscreta” y que nadie lo nota, pero ellos ya se han percatado.

Don Felipe, por qué fui tan terco y tuve que esperar que ya no estés para correr a buscarte y no encontrarte, llamarte y que no me puedas responder. Sabes que me enteré de que cuando quedaban pocos días para que nos dejes y estabas casi abandonado en el hospital fui a verte y adivina que me enteré: Tu vecino de la cama del costado me dijo que una de tus últimas palabras fue: “Dónde está mi Fernando” entonces supe cuánto me amabas y qué indolente fui contigo… cuando estuviste en la miseria quise cobrarme todo lo que nos hiciste sufrir cuando éramos niños… como si la vida fuera golpe con golpe. No supe a tiempo voltear la página de la vida, no supe en su debido momento olvidarlo todo y dejar esa mochila cargada de piedras que arrastré durante mucho tiempo. Ahora que ya la he dejado y que me siento libre… ya no estás conmigo para darte un abrazo mi gordito lindo. Sabes que estuve conversando con Marleni y me contó que viajaste hasta Huaraz para visitar a ella y Lucy en esos momentos difíciles que pasamos en la vida. ¡Ah! También me enteré de que amabas al cine tanto como yo y mis hijos amamos al cine y que ese era tu pasatiempo favorito.

Viejito lindo, sé que probablemente no estés en el cielo y que yo tampoco lo estaré, por que nos hemos equivocado tanto, pero que dónde estés siempre iré a buscarte para llevar a comer un caldo verde, con su quesillo fresco y busquemos ese ojo de agua que me comentaste y que está ubicado por la hacienda del abuelo Domingo y que nos hará millonarios como dijiste. Viejo mi querido viejo.

Te amo, sencillamente te amo.

Fernando Cieza Paredes.

Cajamarca, 14 de junio de 2019.

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