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Algunas Reflexiones
Por Julián Vigo Florián
Es fácil engendrar hijos, pero es difícil criarlos… Los amorosos padres, los
matrimonios formales, los apasionados amantes, los simples enamorados, los “sólo
juntados”; todos, todos coinciden en que pocas veces piensan en las
trascendentales consecuencias de esa unión.
El cuerpo de la mujer se dispone en razón de una vida que empieza, y la madre se adapta a las “exigencias” del niño que va creciendo en su interior.
Para la mayoría, es un goce relacionarse sexualmente; tal vez lo sea tener hijos, pero criarlos o convivir con ellos no lo es, desde luego.
Se estudia y se analiza más la compra de un regalo, la adquisición
de un
automóvil, la preparación de una fiesta, la apariencia circunstancial que las
consecuencias de un parto.
La buena voluntad paternal o, mejor dicho, la materna, sin duda,
es valiosa, pero no es suficiente para criar hijos y mucho menos para
educarlos… Para hacerlo son necesarias más cosas: una férrea voluntad y
altruista disciplina, una sapiencia profunda y tino sofisticado
(sinónimo de conocimientos concretos del comportamiento del infante, del niño,
del púber, del adolescente y del adulto frente a ellos, individual y
socialmente),
bases económicas o el sustento de esas bases y el espacio vital para todos.
¿De qué les sirve a los hijos menores que sus padres deseen lo mejor para ellos
sino lo pueden o no lo quieren, proporcionar?.

Muchos
niños llegan al mundo por casualidad, mas no por voluntad o querer tenerlos. Es
decisivo para la relación educativa entre padres e hijos el hecho que los
primeros hayan querido tener el hijo, lo hayan tenido sin voluntad o contra
ella. La consecuencia fundamental es la misma en ambos casos; igual si el hijo
lo es del “placer carnal”, del deseo de tenerlo o si lo es del azar: la
“llegada del niño” va a alterar la vida de sus padres.
El “reino de los niños” empieza en el cuerpo de la madre. El “bebé” se siente centro del mundo y empieza a imponerse: todos obedecen su “voz de mando” y sus movimientos. Sobre todo la madre está siempre al acecho para comprender y cumplimentar lo que quiera el futuro ciudadano.
Cada “bebé” deseado y querido por su madre es el más guapo, el más
inteligente, el merecedor de todo y, cumplir sus deseos es un placer. La primera
felicidad de la madre
(o del padre)
se agota en la medida en que la criatura les haga levantarse por las noches o su
cuidado exija algunos sacrificios y cambios en sus rutinas. De todos modos, son
los niños los que, en general, tienen menos dificultades para imponer lo que
todos quieren: la satisfacción de sus impulsos y sus necesidades básicas
o de placer. Cuanto más consigan eso de la madre, tanto más soportable será para
sus crías. Es cuando empieza “la dictadura de los más débiles”,
Mamás; por todo lo que ustedes son y hacen en bien de sus hijos, es un gusto
hacerles llegar nuestro especial saludo, augurándoles bienestar y el
reconocimiento voluntario de sus hijos y demás seres queridos.
Que sea un día de amor y concordia, pleno de sincera gratitud y profundo y altruista reconocimiento; que sea un día para sublimar sentimientos y re-orientar conductas en dirección a la realización de promesas y el cumplimiento de responsabilidades en todas direcciones y sentidos; un día que perdure como rector de un mañana mejor.
Que sea un día que deje de convertirse, en vulgar oportunidad para especulaciones egoístas o “campeonatos de generosidades” materiales, virtuales o forzadas. Que sea un día en que los recuerdos impulsen hacia el futuro en busca del desarrollo humano de sus hijos y a la superación de incompatibilidades hogareñas.
Ser Mamá constituye un “hueso duro de roer”,
sobre todo en los actuales momentos y en zonas rurales donde inundan vectores
extra-escolares terriblemente infecciosos, muy poderosos y, a la vez, sutiles,
que brindan satisfacciones artificiosas e inmediatas medrando en la vanidad de
la pubertad, la lujuria de los adolescentes, el libertinaje de los otros y
burlando lo sustancial de la vida hacia un porvenir mejor. Su influencia es
abrumadora, abusiva y, hasta, desquiciadora. Evitemos una juventud con pocos o
inútiles frenos y muchos desbordes, sin equilibrio emocional, sin objetivos,
con acciones gregarias donde se vicia la solidaridad; eso es corrupción, no
es modernidad.
Sabemos que una sociedad integrada por seres humanos es imperfecta como lo son sus integrantes y que su evolución continuamente se agrieta por contradicciones y conflictos; consideramos que una forma de solucionar estas fisuras es aprendiendo de ellos (comprendiéndolos, no tolerándolos) y no con círculos viciosos de condescendencias que, muchas veces, huelen a chantaje. En estas lides, muy bien funciona el poder de los más “débiles”.
Un Sistema Ideal de Dirección (manejo-control) es aquel sustentado en la comprensión mutua entre madre e hijo y no en la manipulación (ni de abajo hacia arriba ni de arriba hacia abajo). Más que pretender manipular minuciosamente la vida de nuestros hijos o abandonarlos a la crianza de otros, debemos procurar introducir en sus mentes, lo más pronto posible, esquemas mentales, sentimientos morales, ejemplos y contra-ejemplos, acciones y pausas (laboriosidad, altruismo, creatividad, disciplina, honestidad, escrupulosidad, mente abierta) para que ellos mismos logren aprender con dinámica y comprender su propia conducta, sus propias ideas y el dominio de sí mismos.

Mamás; hacemos de este día una oportunidad especial para reiterarles nuestro cariño, nuestra leal consideración y el aprecio más transparente aunque resulten ínfimos frente
a su grandiosa bondad.
¡FELICIDADES, MAMÁS !.

J. Vigo F.
Tjllo.-07-V-98.
Revisado. Abril-May0-09.
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