CÉSAR, EL COMPRADOR A PRECIO JUSTO

 

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Antonio Goicochea Cruzado

 

-César, tienes que decirnos cómo es que sabes el precio exacto, cómo es que aciertas con el precio que van a aceptar los mercachifles, le decía Jaime, intrigado.

-No te apures primo, luego les diré a todos.

La familia de César, recibía al tío Carlos, la tía Amalia y los primos que venían al pueblo a pasar los días de la fiesta de la Virgen del Arco. Después que mamá anfitriona los ubicara en sus habitaciones, los tíos y primos salieron a gozar de la feria.

 

 

Habían llegado comerciantes de la costa y de ciudades vecinas con mercadería variada y a precios asequibles.

Los visitantes se dirigieron a la Feria, allí compraron dátiles, cajetas y otros dulces de los comerciantes de Zaña, y un sombrero de paja palma para el tío Carlos. Cada uno de ellos quería un sombrero. Prometió comprárselos más tarde ya que el resto del dinero lo tenía en las alforjas viajeras.

De vuelta a casa, César le pidió al tío Carlos le permitiera ver el sombrero. Luego de observarlo muy rápido, le dijo.

-¿Cuánto le costó?

-Quinientos diez soles.

-Ha pagado mucho tío, debió pagar cuatrocientos veinte.

-Cesitar, pero si es un buen sombrero.

-Pero si le hubiesen vendido a cuatrocientos veinte, el merca hubiese ganado 126 soles.

-Cesitar, siempre te admiré por tus habilidades para los cálculos. Pero en esto tienes que demostrármelo de mejor manera.

-Tío, cuando salgan de compra permítame acompañarlos. Quedemos, si va de compras lo acompaño.

-Con mucho gusto sobrino.

Así lo hicieron. Fueron a la sección sombreros de feria comercial.

La tía Amalia quería un hermoso sombrero, de mayor calidad del que había comprado el tío Carlos.

-¿Cuánto cuesta este sombrero?

-Vale 630 soles.

-Tío, le dice César al oído, si le gusta y quiere comprarlo ofrézcale quinientos veinte.

-Le pago quinientos veinte, señor.

-Uhm, por ser la primera venta se lo doy a ese precio.

El tío sacó de su billetera el dinero y pagó.

-Un sombrero para Pedro.

Pedro escogió uno.

-¿Cuánto cuesta?

-350,

César con disimulo miró las letras escritas en el interior de la copa del sombrero y luego sugirió:

-Páguele 280

Sorprendido el comerciante, aceptó la oferta.

-Un sombrero para Claudia

-400,

-Páguele 320

El comerciante, que quería doblar ganancias, ya indignado, apartó a César y le espetó:

-Mocoso de miércoles, no me dejas ganar una.

-No lo creo, si en cada venta está ganando el 30 por ciento.

-Anda a fastidiar a otros mercas, caraj...

-Así lo haremos, dijo César con aire de suficiencia.

Efectivamente, fueron a comprar ropa y César seguía siendo el asesor de compras exitosas.

Los comerciantes se admiraban de la precisión en las ofertas que hacían estos compradores.

Ya de vuelta a casa, Jaime le repitió: -César, tienes que decirnos cómo es que sabes el precio exacto, cómo es que aciertas con el precio que van a aceptar los mercachifles.

-Familia, yo trabajé como ayudante de un comerciante chotano y para vender cuando él se ausentaba, me enseñó la clave: ¿Cuántas letras tiene la palabra CUTERVINOS?

Contaron ayudados con los dedos. –Diez contestaron en coro.

-Efectivamente y diez son los dígitos: C para el 1, U para el 2, T para el 3 y así sucesivamente, como en este cuadro.

En un cuaderno César trazó el siguiente gráfico:

 

C

U

T

E

R

V

I

N

O

S

1

2

3

4

5

6

7

8

9

0

 

-Los mercas colocan letras en vez de números para que los compradores no se den cuenta del precio, así, si una prenda va a ser vendida a 450 cincuenta soles, es porque ya se le ha cargado el 30% que es la ganancia honesta y su código sería ERS. Claro que ellos piden entre 550 y 600 soles. Si el cliente atraca, atraca y la ganancia es mayor. Algunos incluso hasta piden el doble del precio marcado, dijo convincente César.

-Pero en esta casaca hay una eme, que no está en la palabra cutervinos.

-¡Ah!, esa la compramos de un merca costeño y es que ellos usan la clave MURCIÉLAGO

 

M

U

R

C

I

E

L

A

G

O

1

2

3

4

5

6

7

8

9

0

 

-Sorprendente, ¡bravo, hombre! Pasaremos una fiesta como ninguna. Compraremos a precio justo.

Efectivamente, esa fiesta fue la de las compras, compraron de todo para la casa y a precio justo.

 

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