“MÁTALA A ESA CHOLA DE MIERDA”…

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Jorge Pereyra

Cajamarca, 29 de junio de 2011.

Durante estas últimas semanas, Puno fue un puño. Y las protestas sociales nos recordaron que todavía somos un país dividido y que no hemos sido capaces de reconciliarnos ante la historia.

En el siguiente video que está colgado en YouTube se demuestra palmariamente que la policía tenía órdenes superiores de matar a los que habían tomado la pista de aterrizaje de Juliaca. En el testimonio fílmico la voz de un oficial claramente dice:

 

“Vuelvan a su punto… Recuperen la pista de aterrizaje… A la que está con huaraca (honda), a la que está con huaraca… ¡Mátala a esa chola de mierda, mátala, mátala!… ¡Mátala a esa chola de mierda, mátala!"…

Esto es lo que registra la grabación a partir del segundo 50, aproximadamente, de lo que sería la desaforada voz de un oficial de la Dinoes.

Y la mataron... Se llamaba Petronila Coa Huanca, la única víctima mujer de los 6 caídos por impacto de bala...

El "Juliacazo" se suma así al "Baguazo", "Moqueguazo", "Islayazo", "Frontonazo", etc. que fueron reprimidos bárbara y sangrientamente a balazos por órdenes del pelmazo de nuestro actual mandatario aprista, preocupado más por inaugurar su Cristo de plástico y por comulgar con Cipriani, pese a ser adúltero y “sacavueltero” con 3 mujeres distintas y con un hijo fuera de su matrimonio.

Hoy también se supo que dos congresistas, uno aprista y el otro fujimorista, son propietarios de varias minas informales que siguen contaminando el río Ramis, antes fuente de vida hoy de muerte, que ha sido la principal causa de las protestas de los quechuas de Puno.

Ahora entendemos por qué apristas y fujimoristas habían “mecido” a los quechuas de Puno que demandaban desde principios de año la limpieza de este río, factor que determinó la ira y el desborde violento de sus protestas.

El tema de lo ocurrido en Puno es muy profundo y merece un análisis exhaustivo. No sólo es económico, también es racial. La expresión rabiosa del policía: "Mata a esa chola de mierda" es una declaración máxima de odio. Y significa en el fondo: "Te quiero muerta por tu raza", que para colmo probablemente es igual a la del que apuntó el arma.

Y, a lo mejor, la mamacha protestante era parecida a la mamá del policía... Pero, de cualquier modo, dijo: "Mátala”…

¿Qué nos pasa? ¿En qué momento se recontra jodió el Perú? ¿Por qué nos empeñamos en ser racistas si lo más grande que tiene nuestro país, para exhibir ante el mundo, es únicamente lo hecho por los ancestros de aquellos que estúpidamente odiamos?

La ciencia ha demostrado hasta la saciedad que no existen razas sino etnias. Y que la raza humana es única e indivisible. El problema del racismo no está en la cabeza, sino en el corazón. No tiene bases racionales pero sí emocionales. Tiene que ver con la intolerancia y con la artimaña de querer convencer a los indígenas de que son inferiores para justificar su explotación, despojo y exclusión social. Es imposible aprovecharnos, saquear o explotar a nuestros  iguales.

Y hablando de despojo, recientemente en EE. UU., aunque de una manera tardía, una corte aprobó una indemnización de 3 mil 400 millones de dólares para los indígenas como compensación por haberles robado sus tierras. Sin embargo, aquí en Perú, el gran jefe "Caballo Loco", ordenó que les metieran bala a los selvícolas, quechuas y aimaras por defender sus tierras y su derecho a la salud y a la vida... Matan de hambre al “perro del hortelano” y encima no quieren que aúlle.

“Cosas veredes, Sancho”…

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