A trompicones señor alcalde caminamos en la ciudad “Patrimonio histórico y Cultural de las Américas”

 

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Consuelo LEZCANO RUIZ

Al parecer se ha perdido totalmente el principio de autoridad en nuestra sufrida Cajamarca. Cada quien hace lo que le viene en gana y no hay autoridad que ponga orden. ¿Es tan compleja o difícil la función de un gobierno local?  Con regidores bien pagados, gabinete de asesores, gerentes y demás personal de confianza:  ¡Todo un batallón de la más auténtica burocracia¡ ¿ y no se puede ordenar nuestra ciudad?

En ninguna gestión municipal de turno, se ha podido comprobar  la puesta en marcha de una cultura de prevención de accidentes peatonales. Andamos a trompicones y jo..ro..ba..dos por las calles de nuestra ciudad, porque simple y llanamente y, ante la indiferencia de nuestras autoridades, las veredas en su casi totalidad están destruidas, con obstáculos como rampas anti técnicas para el ingreso de vehículos a las cocheras, están ocupadas por vendedores ambulantes hasta en el mismísimo centro de la ciudad o simplemente estas no existen.

Qué los ambulantes tienen derecho a ganarse el pan de la vida, por supuesto que sí, pero los sufridos peatones, en particular personas de la tercera edad, discapacitados, entre otros, también tenemos derecho al uso de las veredas y a no sufrir traumatismos en nuestra estructura ósea y muscular, en nuestra integridad física y la vida.

Ningún gobierno local hasta la fecha ha hecho cumplir las normas establecidas para la construcción de las benditas rampas que contempla el Reglamento Nacional de Construcciones y la infraestructura de accesibilidad urbana; de allí que cada quién construye las suyas de acuerdo a su gusto y elección, anulando para ello en muchos casos totalmente la vereda para ponerla al mismo nivel de la calzada, cortándolas en diferentes niveles, haciéndolas curvas, hundidas, a media vereda, en desniveles, etc. etc.

 

Hasta la fecha, no se han cumplido con las promesas electorales de construcción, no de uno, sino de dos terrapuertos para el trasporte interprovincial, de tal manera, que la mayoría de empresas de transporte terrestre han tomado las veredas y la vía pública, para embarcar y desembarcar pasajeros, y con el mayor desparpajo colocan asientos en la mismísima acera para la espera de su clientes. Pese a la existencia de normas técnicas, se continúan dando pase a paraderos anti técnicos  y locales para las empresas mencionadas, y frente a las continuas quejas de la ciudadanía ante la entidad municipal, la misma que continúa autorizando el funcionamiento de locales para este tipo de negocios, sin verificar las condiciones técnicas que se requieren.

En  la cuadra 2 del Jr. Puno, me tomé el trabajo de fotografiar la arbitraria  y enorme rampa y, mostrarla a un funcionario de apellido Garay, en una gestión pasada: “Esto no continuará me dijo, muy seguro de sí mismo”. Pasaron los días, pasaron los meses, pasaron los años y la vida continua,  la rampa terminó de construirse, el funcionario se fue junto con su alcalde “depredador” y yo me quedé con la fotito para el recuerdo, el ofrecimiento, más dos caídas que me dejaron con las rodillas abolladas y las bisagras maltrechas hasta la fecha.  Como estoy segura que ningún alcalde pondrá en orden a este abusivo propietario he tomado la decisión de demandarlo, cuando corregir estas irregularidades es neta competencia municipal, pero parece que hasta el momento no lo entienden así.

Señor Alcalde Víctor Andrés Villar Narro y su conspicuo cuerpo de regidores, así como de su alta gerencia, con el mayor respeto que merece su investidura, los invito a verificar a pie, por supuesto, las calles de nuestra ciudad, de manera especial el perímetro de la iglesia San Francisco u otras arterias del Centro Histórico o “Histérico”, como en realidad debería denominarse, para que de una vez por todas, se percaten del calamitoso estado en que se encuentran.  Convencerse que así como estamos, es mejor no hablar de “más turismo para Cajamarca”, menos, todavía, alardear de estar trabajando “por el bienestar de la ciudadanía”. No obstante, confío en que usted, llegue a ser la excepción de los malos alcaldes que pasaron por Cajamarca, especialmente de las dos últimas gestiones, que han dejado tan nefastos recuerdos por su incapacidad e ineficiente gestión.

Cajamarca, 01 de diciembre de 2019.

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