MITOS CUENTOS Y LEYENDAS DE CONTUMAZÁ

 

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-       Los Quintos. Ancestral costumbre contumacina. Por César Gutiérrez Castillo. [30/05/2012].

-    La mesa del Once. Por Guillermo Bazán Becerra. [15/03/2011].

-       Leyenda de las Tres Cruces.

-       Leyenda de Tantarica.

-       Leyenda del venado.

-       Leyenda de la papa.

-       Leyenda de la coca.

-    El gallo de oro de Tocali

 


LA MESA DEL ONCE:

Por Guillermo Bazán Becerra

La MESA DE ONCE es un nombre que me llamó la atención desde el primer momento que lo escuché en boca de personas contumacinas (me he enterado que también acá en Cajamarca hay, muy limitadamente, algo parecido).

Hace ya unos años. Como yo estaba entonces en Trujillo y de ahí es fácil viajar a Contumazá, aproveché la primera ocasión y fui para preguntar el por qué del nombre, pero nadie supo darme la respuesta, a pesar que les pregunté incluso a personas ancianas. Todos decían que era algo muy antiguo y que seguían preparándolo tan igual como antes, pero desconocían por qué llevaba ese nombre.

En mi investigación a través de esas entrevistas pude hallar, sin embargo, referencias de que su preparación se relacionaba directamente con las festividades principales, siempre de carácter religioso, como parte de las ofrendas para el pueblo y, acaso, como "premio" o "agasajo" a la población que era fiel a la fe y para que siga siéndolo. Por eso se me ocurrió preguntar si en la Semana Santa o al final de la misma se preparaba la "Mesa de once" y me dijeron que sí, lo cual me permitió pensar en una hipótesis: que toda su preparación era para celebrar la fiesta de la Pascua de Resurrección, tal como seguramente lo hicieron los apóstoles de Jesús cuando se convencieron que Nuestro Señor había resucitado y se reunieron con tal motivo... pero ya no eran los doce, sino sólo once: por eso es que le llamaron "La mesa de once".

Otro aspecto a tener presente en esta hipótesis que trata de explicar su nombre es el hecho de que el principal elemento de sus componentes es lo que se llama "amasijo": pan sin levadura (que llamamos "cangas"), bizcocho o mollete, pan, el "bollo" o pan con diversas formas, el pan de maíz (que en Cajamarca llamamos "panecito") y los otros complementos: queso y plátano, como detalles complementarios. Lo principal, pues, son sus elementos con harina de trigo, luego el producto animal (queso) y la fruta al natural. También aparece (en la empanada) el sabor de la carne... pero sólo sabor, sin la carne en sí (que igualmente debe tener su explicación por lo del ayuno de Semana Santa)

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LEYENDA DE LAS TRES CRUCES.

A un kilómetro de distancia hacia arriba del pueblo de Guzmango hubieron alguna vez tres cruces juntas, este sitio lleva el nombre "Las Tres Cruces". Esta es la historia que origina la tradición

En los albores de la colonia , llego a San Francisco de Guzmango un cura muy apuesto y gallardo, joven aún y quizá había tomado los hábitos equivocadamente, ya que sus aptitudes y tendencias contradecían a su profesión; mejor habría sido un gran militar, pues jamás abandonaba su carabina y gustaba mucho del deporte ecuestre.

En estos tiempos vivieron dos jóvenes indígenas: él, guapo, humilde, poseedor de un palpitante y amante corazón en el que ardía la llama del amor más puro y a la par que sincero como su raza. Ella, doncella, hermosa, pura, como el pétalo en capullo; en su pecho comenzaba a encenderse el ansía natural y pura del amor.

Abriéronse los jóvenes, mutuamente sus corazones y en ambos nació inextinguible la llama del amor, la que crecía cada vez más, bajo las caricias del cielo azul y se enternecía con el arrullo de la silvestre paloma.

Pero esta felicidad hubo de nublarse un día cuando nuestro apuesto y gallardo cura que también poseía las dotes de un Don Juan Tenorio, conoció a la simpática indígena, haciéndola desde entonces blanco de sus requerimientos amorosos. Ante el rotundo rechazo de la joven, el cura va donde el padre de la doncella y lo conmina para que conduzca a su hija al confesionario, pues él sabía que estaba en grave pecado.

Se produce la confesión y luego la penitencia impuesta. La penitente debería ir por la noches a rezar al pie de la cruz, en el lugar arriba mencionado.

Se repetía la escena noche tras noche, hasta que una de las más negras en que únicamente se recibía la tenue luz de las estrellas; la doncella está de rodillas implorando perdón a Dios, de pronto escucha el trotar y el resoplo característico de un caballo que trota acelarado cuesta arriba. Llega muy cerca del místico punto de oración y se detiene. El apuesto sacerdote descabalga pero no es reconocido en la oscuridad, la joven sobresaltada voltea y ve al hombre dirigirse raudo hacia ella. ¡Oh buena mujer! habéis cumplido tu penitencia; le dice; es hora de dar fin a tus súplicas, Dios te ha oído y estoy aquí para ayudarte y protegerte en esta oscuridad, ven a mi pecho a recibir el calor que necesitas en esta helada noche.

Aterrada estaba la niña y un desmayo le sobreviene, el cura galán en sus brazos la recibe con la ilusiónde haber sido correspondido, mas en ella casi no hay aliento, es entonces cuando aparece el joven indígena, aquel tierno enamorado, y al sorprender el triste cuadro, presa de los más delirantes celos, como un lobo feroz se abalanza sobre ellos y los mata instantáneamente.

Al amanecer de un nuevo día se encuentran los dos cadáveres al pie de la cruz; junto a ella se colocan dos más y desde entonces, ya no fue una sino tres cruces en aquel lugar.

Historia recopilada por el Prof. Carlos Pajares en base a la narración de la guzmanguina Carmen Rosa Sagástegui. (Monografía del distrito de San Francisco de Guzmango).

Tomado de :  http://www.guzmango.com/trescruces.htm

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LEYENDA DE TANTARICA:

Dice que en el paraje Tantarica había un poderoso cacique que tenía una linda hija, la bella Tantarica, cuya hermosura cautivó el corazón de un joven, también cacique llamado Chuquimango.  Era esta un mozo fuerte gallardo y valiente que había heredado todo el genio de su raza.

Ebrio de amor, optó por pedir la mano de su ñusta predilecta el padre aceptó, pero como condición previa debería el príncipe Chuquimango resolver el difícil problema de poner agua en su paraje y que, una vez realizada esta labor, no tendrá inconveniente en ceder la mano de su hija.

Ante este requerimiento, Chuquimango, locamente enamorado de la Bella Tantarica, le propuso llevar las aguas del pozo Coan, laguna encantada que dista más de veinte leguas y está situada en las alturas orientales de la provincia de Contumazá y de muy difícil trayectoria para este cometido.  Trabajó día y noche y con ayuda de su ayllu, haciendo gala de su valor y maestría, al fin después de corto tiempo, al amanecer una aurora primaveral, con una sonrisa de felicidad triunfal, llevó Chuquimango las aguas encantadas al lugar de sus idilios donde reinaba su bella Tantarica.

Saturado de indecible dicha, seguro ya de su triunfo, premio de sus múltiples desvelos, fue Chuquimango a notificar al cacique la realización de su empresa y a exigirle a éste el cumplimiento de su palabra.  Pero el cacique, en cuyo semblante se dibujaba el engaño y la perfidia, adusto y ceñido, con palabras frías como el hielo de su cumbre y con toda la sobrada gravedad, deja escapar de sus labios estas lacerantes frases:

Tus aguas han llegado demasiado tarde, tan tarde que el jardín ameno de la ñusta Tantarica se ha marchitado; sus flores están secas, ya no tiene ni la menor expresión de aroma, ni perfume; así como ellas está el corazón de mi hija y por tanto ya no fluye cariño para ti.

Chuquimango traspasado por las saetas aceradas del dolor y el conjuro del más triste desengaño, vengativo y rencoroso, hundió sus aguas, sepultando en el torrente de su corazón deshecho, envuelto en un manojo de flores, que con sus toscas y encallecidas manos arrancara del jardín marchito; aguas y flores que fluyen hoy en el paraje de Santa Clara, próximo a Yonán; unas para fertilizar el valle y otras para perfumar el prado y en brisa primorosa y tibia, subir hasta la nevada cumbre y depositar allí el beso silente y póstumo de sus amores.

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LEYENDA DEL VENADO:

Cuentan que hace mucho tiempo,  en la hacienda de Chuquimango, vivían dos hermanos, uno era rico y el otro era pobre.

Un día, el hermano rico celebraba el "Corte de pelo" de su hijo y había invitado a sus amistades.  De pronto en la puerta de su casa se encontraba su hermano pobre pidiendo limosna, y al saber esto el hermano rico lo mandó arrojar con sus criados a la calle.

El pobre hombre anduvo errante por los caminos hasta que le sorprendió la noche.  Penetró en una cueva para resguardarse del frío y allí encontró a un venerable anciano a quien pidió que lo socorriera.  El anciano le dio una piedra recomendándole que la llevara siempre consigo y luego desapareció.

El pobre hombre se quedó dormido y en su sueño le pareció escuchar unas voces, eran la peña, la puna y la pampa que conversaban.

-        ¿Por qué tan triste este hombre? -preguntó la pampa.

-        Su hermano lo desprecia porque es pobre, -respondió la peña.

-        Yo le daré mazamorra de maíz blanco, -dijo la puna.

-        Y yo -dijo la pampa- le daré mazamorra de maíz morado.

-        Yo le daré maíz amarillo, dijo la peña.

Cuando las voces se callaron, el hombre vio a su lado tres ollitas.  Estaban llenas de mazamorra, cuyo contenido comió con gran apetito, dejando en ellas un poco de su contenido para llevarles a sus hijos.

En el camino notó que el atado que llevaba consigo se había vuelto tan pesado que apenas si lo podía soportar sobre la espalda.

Al abrirlo nuevamente se dio con la sorpresa que la mazamorra de maíz amarillo se había vuelto oro, la de maíz blanco se había convertido en plata y la de maíz morado, en cobre.  Dejó enterrada en una cueva parte del tesoro, con la intención de volver después.

Cuando el hermano rico se enteró de la  existencia del tesoro, esa misma noche se dirigió a la cueva en donde buscó afanosamente el tesoro hasta que, al fin del cansancio, se quedó dormido.

Entonces la pampa, la peña y la puna decidieron castigarlo por su avaricia y crueldad.  La peña le hizo crecer grandes cuernos, la pampa los pelos y la puna rabo.  El hombre rico y malvado, cuando despertó al día siguiente se encontró completamente transformado.

Llegó a su casa y su mujer no lo reconoció.  Le hecho los perros que tenía enjaulados.  Y desde ese momento el hermano rico va huyendo por las punas y las pampas, convertido en venado.

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LEYENDA DE LA PAPA:

Cuentan que un cacique que habitaba en el cerro de Tantarica, estuvo enamorado de una diosa o princesa de una comarca cercana y tuvo un castigo, porque el lugar era prohibido para los mortales ya que sólo dioses podrían acercarse a ella.  Pero el cacique se acercó en una forma silenciosa para sorprender a los dioses, pero no sucedió eso, pues fue encontrado por los dioses que lo castigaron por indiscreto.

Al descubrir el amor prohibido entre la diosa y el mortal, los demás dioses, furiosos, lo ocultaron en la tierra condenándolo a ser comido por lo demás mortales, para siempre, y cubriéndole su cuerpo de ojos, pero todos ciegos, lo habían convertido en papa.

Los habitantes de estas comarcas de Chuquimango siembran tanta papa, que sus cosechas son abundantes todos los años.

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LEYENDA DE LA COCA:

Cuentan que antes que estuviese, la coca convertida en árbol, era una mujer muy hermosa.

Que esta mujer hechizaba a los hombres con su cuerpo, que a la par de su belleza era su maldad, y la mataron y la partieron por el medio y de ella nació un árbol, al cual le llamaron Mama Coca y que desde entonces, la comenzaron a comer en memoria de aquella bella mujer.

Existen rezagos de esa planta muy grande con hojas anchas en el contorno de dicha comunidad.

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EL GALLO DE ORO DE TOCALI:

Cuentan que cerca del cerro de Tantarica, hay un cerro pequeño en forma de gallo,  que en las noches sale y lanza sus cantos muy fuertes que los moradores se asustan, pero se dan con la sorpresa que dicho animal brilla con la luz de la luna.

A dicho cerro le pusieron el nombre de "EL GALLITO" por creer que es un encanto de los tesoros escondidos de Tantarica, y no pueden acercarse a dicho cerro.

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