Carta de Matías*

 

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Incluimos la carta de Matías en esta sección

porque la consideramos célebre,

su contenido es tan expresivo y sugestivo

que hará reflexionar a muchos profesores

y padres de familia sobre el sentimiento de Matías.

 

Todavía hay muchos Matías en las escuelas

peruanas que sufren estos desengaños.

 

Agradecemos al Prof. Luis Cerna Cabrera,

por alcanzarnos este documento tan valioso

en una fecha tan oportuna como es

el inicio del Año Escolar 2013.

 

Juan C. Paredes Azañero

 

 

 

Querido amigo*:

 

Desde el año pasado voy al colegio. Primero fui a primer grado, y ahora estoy en segundo grado “A”. Desde que me acuerdo, mi mamá me decía que el colegio es algo muy bueno para los niños, que allí se va a aprender y a portarse bien. Mi mamá también me dijo que las señoritas son nues­tras mamás, que nos quieren mucho y hacen todo por no­sotros.

 

Yo no sé si soy un niño bueno, pero a mí lo que más me gusta es el recreo y la hora de salida. En el recreo juego fútbol. Como soy el mejor, siempre hago de Oliver ¿tú ves "Supercampeones? y les meto un montón de goles a los grandes de 4° grado. Eso me vacila.

 

Las clases me aburren un poco. Mi señorita se molesta bas­tante cuando no hago caso a lo que ella dice. Me pregunta por algo que está puesto en la pizarra y yo no sé qué decir. Es que siempre me pesca cuando estoy jugando fútbol en mi cabeza ¿tú juegas en tu cabeza?, es bien fácil, sólo tie­nes que cerrar los ojos.

 

La otra vez me preguntó por una palabra que comience con "m", yo dije "torta" (mi mamá ese día me iba a hacer una torta y estaba pensando en eso). La señorita me dijo que estaba mal. Yo me di cuenta, así que dije "monga", que sí comienza con "m". Entonces la señorita se molestó horrible conmigo y me dijo que le había faltado el respeto, que yo era un niño muy malo, y que eso no se hace. La señorita me mandó a un rincón del salón a que recapacitara ¿tú sabes lo que es recapacitar? Me quedé quietecito en el rincón, fe­lizmente yo sé jugar en mi cabeza, así que no me aburrí. Después de un tiempote la señorita me dijo que me senta­ra. Yo fui a mi sitio. Me daba miedo mirarla porque sus ojos estaban bien feos.

 

Entonces me dijo que si ya había recapacitado, ¿qué será eso, no?, y que le diga una palabra que comience con "m". Te juro que yo pensé un montón y lo primero que se me ocurrió fue "moco", pero no la dije porque tal vez la señorita se volvía a enojar conmigo, así que traté de recordar otra palabra y dije "mala". La señorita se puso roja de cólera y sacó su reglota. A mí nunca me había pegado, pero me dijo que a ella le dolía más que a mí y me dio con la regla en la mano.

 

Yo no sé por qué hizo eso, yo no quise hacer nada feo, sólo hice lo que ella me pidió, ¿acaso "mala" no comienza con "m"? La próxima vez creo que mejor me quedo callado y no digo nada, no vaya a ser que me vuelva a pegar. A veces creo que mi mamá se ha equivocado. ¿Tu mamá a veces se equivoca?, y mi señorita no es mi segunda mamá, como ella dice, porque mi mamá verdadera siempre me pregunta ¿qué pasó?, en vez de castigarme.

 

Matías

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*Serie ESCUCHANDO A LOS NIÑOS, Para discutir y reflexionar N° 1, editado y publicado por UNICEF y el Ministerio de Educación, en noviembre de 1994.

 

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