Fransiles Gallardo

 

 

V e n t i s c a

tu

    (des)amor

 

 

 

 

 

arteidea editores

 

 

DEL AUTOR

 

FRANSILES GALLARDO

 

 

Nació entre tres ríos y cuatro cerros,

en el siempre verde valle verde de

Magdalena, en la subida de Cajamarca.

 

Es ingeniero civil colegiado, graduado en

la Universidad Nacional de Cajamarca,

con post-grados en la Universidad

Nacional Mayor de San Marcos y

la Universidad Nacional de Ingeniería.

 

Se ha desempeñado como gerente

y director de varias empresas priva-

das y estatales del país. Actualmente

es consultor de estudios de impacto

ambiental. Por su trabajo es un viajero

incansable y conoce casi todo el Perú,

de adentro, de arriba y de lo profundo.

 

Integró el Grupo Literario Raíz Cúbica.

Obtuvo el Premio de Poesía “Mario

Florián” (Cajamarca, 1980) y poemas

suyos han sido incluidos en las

antologías Labios Abiertos, Rostros de

Eucaliptos Descubiertos por la Luna y

Poetas de Cajamarca.

 

Ha publicado en las revistas literarias

Gracilazo, Crónica Cultural, Letras,

Lluvia, La Tortuga Ecuestre y Arteidea.

 

Trabaja un par de libros de poesía,

cuento y novela.

 

 


 

 

CAMINO DEL CAMINANTE

 

 

 

            En 1978, Fransiles Gallardo aparece en el parnaso de la literatura cajamarquina, junto a otros jóvenes poetas con quienes conformó el Grupo Literario Raíz Cúbica, el cual dinamizó hasta 1985, la actividad creativa y cultural en la histórica ciudad del Cumbe.

 

            Sus quehaceres de estudiante de Ingeniería Civil, los condensaba con el oficio literario, que él ya había elegido como signo de vida. Aquel joven poeta natural del distrito de Magdalena de Cajamarca y a orillas del Jequetepeque, destacaba alternando la escritura de sus poemas y cuentos, con el periodismo radial y escrito.

 

            El ascenso cualitativo de su creación motivó su selección en la Antología primigenia de la década de los ochenta: Labios Abiertos (Trujillo 1979), cuya autoría pertenece al suscrito. Asimismo, Manuel Ibáñez Rosazza lo consideró en la antología El ¨Ärbol en la Literatura Cajamarquina (Tomo II,1979) y en la antología Rostros de eucaliptos descubiertos por la luna (1981).

 

            Posteriormente, Luzmán Salas reseña y critica la poesía de Fransiles Gallardo, en el acucioso y pionero estudio de la literatura regional: Poetas de Cajamarca (1986).

 

            Por sus destrezas en el uso de las palabras, Fransiles Gallardo destacó y auguró méritos que debió cultivar y practicar bajo su responsabilidad en el tiempo. Sus poemas aparecían en revistas y diarios de la capital y provincias, a la vez se anunciaban títulos inéditos. Pasaban los años y la duda de la deserción, provocaba alerta en sus lectores.

 

            Manuel Ibáñez Rosazza, había escrito: Fransiles Gallardo tiene en varios de sus poemas una cierta identificación con el ambiente de la ciudad, a la que le toma determinados elementos materiales para darle una categoría metafórica, mas no solamente efectúa una atisbo objetivo y transeúnte sino que concluye en algo sensibilizante. El ámbito rural, tan caro a él por su fluencia en Magdalena, límpido y soledoso distrito cajamarquino, también le inspira otros poemas, no con una mera impresión nativista sino dándole una significación especial a los elementos campestres … (1).

 

            Ahora después de dos décadas, nos ofrece su primer libro de poesía VENTISCA tu (des)amor. En éste aparecen poemas de vieja cosecha y otros últimos, de inusual frescura.

 

            SE HACE CAMINO AL ANDAR

 

            El texto que nos convoca, en su fondo, es la expresión propia del más cultivado amor, realizado a fuerza de encuentros o desencantos, como lo son todos. Es el amor en sus dimensiones: Familiar, conyugal, fraternal; el que se convierte en excelso canto de humanidad y que proviene de la enamorada sensibilidad y paciente escritura del poeta Fransiles gallardo.

           

            Un canto que desde la elegía y épica amatoria se vislumbra como iluminada razón de la existencia compartida y que se cristaliza en la pareja e hijos.

 

            Como Ruiseñor en madrugada comienzo mi canto   sorprendido, es la primera parte del texto, en la cual el poeta inclina su lira ante la Dulcinea que lo atrae e inspira esa cantata lírica de románticas imágenes:

 

NUNCA quise

Nunca pude

 

Resistirme a la tentación de tu mirada anhelante

y tus labios suplicantes

 

allí siempre perdí

allí siempre gané

 

            El amor es la constante temática en sus escritos y se va desarrollando en sus variadas conductas: celebración, entrega, armonía, desencanto y desilusión:

 

NO me interesa nada   absolutamente

Bienvenido tu cuerpo fresco

Abierto como ventana al mar

 

            Y también es un canto de fe y esperanza cuando el poeta expresa:

 

Tus retornos son vino helado

y tus eternos ojos eternos    oración de fe

 

            Esta poesía de amor se diferencia de otras que abordan el mismo tema, por cuanto es un lenguaje directo que la preceptiva literaria muestra como la madurez  sicológica y mental del autor, con un estilo que colinda con el surrealismo y, acaso, Paul Eluard.

           

            No solamente usa las figuras literarias en la comparación y exaltación, sino que, a veces se preocupa y logra ofrendar un mensaje de valoración a la mujer amada, lo cual dista de cualquier creación inicial.

           

            Sobre tu recién sembrado césped recuesto mis fatigados huesos   crepusculares y Camino sin prisa sin calma    hacia el  olvido, son el segundo y tercer apartados del libro, respecivamente. Estos están constituidos por temas familiares: el padre, la madre, la amada, el pueblo y sus impresiones costumbristas.

           

            El poeta caminante vuelve al origen de su camino, a través del cual recurre a la sensualidad y la nostalgia, para reencontrarse con su condición humana y posición de clase labriega, los cuales muestra como emblema.

            El lector se sentirá gozoso de leer estos poemas, con remembranzas al lar natal y que evocan también la vida colectiva, en especial a su existencia e iluminado entorno personal, tan caro en él.

LA vida de un hombre se parece mucho

A un bejuco

O a la ajada rodilla del zapatero

Que a la vuelta de la esquina mora

           

            Es estas instancias del libro, campea la reflexión ontológica por la especie humana y su condición de hombre de pueblo, que se expresa diáfano:

           

            RETORNO calendarios hasta antiguas querencias

            Como el limosnero a su esquina de costumbre

 

            Luzmán Salas lo considera: Un poeta romántico, de emoción eglógica, telúrica, nativista; busca imágenes plásticas para la descripción objetiva y la exteriorización de sus sentimientos (2).

           

            En suma el análisis del texto desde la perspectiva del tema y cada uno de sus elementos de expresión y sus significantes; traducen la actitud del autor, en cuanto recrea su realidad espiritual confrontada con el uso del verso libre, prescindiendo de los signos de puntuación y que le demandan, obviamente, el manejo satisfactorio del ritmo interno de los poemas.

           

            Ante lo manifestado, consideramos vigente nuestra primigenia apreciación:

           

            Luego de un proceso de quemarropa: el silencio da rienda suelta a su segura palabra. Ahora, luego de haber superado un retoricismo casi vano, seha dirigido a la fluidez de la expresión que de alguna manera perfecciona su estilo. En el gas de su controlada angustia enaltece su sensibilidad, comunicándonos su emoción de grado amoroso, encomiable. No ólo el amor le ha ganado, sino que por su procedencia no deja de ser costumbrista. Entre sus temas: la decepción y la añoranza da cabida a otros. Amigo de la meditación, no áspero ni desatento, por el contrario es elocuente y agradable como es la forma que va logrando a constancia y golpe serio. Poeta de cualidades a las cuales recurre para mostrarse comunicativo y formalmente avanzado. Su poesía es bella, sensual y rítmica (3).

           

            El poeta redondea su libro, talvez con la frase más desgarradora y lacerante de su alma creadora: Por la puerta que entré vuelvo a marcharme, tan común y tan costosa entre los humanos de todos los tiempos. Marchar, siempre marchar, el eterno caminar del caminante.

           

            Sin duda Fransiles Gallardo decidió editar su palabra, y con este libro VENTSICA tu (des) amor despeja la duda del silencio; mostrándonos su calidad y coherencia en el oficio literario, como buen caminante que sabe de sus fortalezas y oportunidades.

           

            Ahora sí, caminante, los caminos por ti descubiertos, esperan tu permanente caminar.

 

Bethoven Medina Sánchez

Trujillo, septiembre del 2004

 

 ------------

  

1.- Ibáñez Rosazza, Manuel, Rostros d eucaliptos descubiertos por la luna. Cajamarca, ediciones Universidad Nacional de Cajamarca, 1981, pág 08

 

2.- Salas Salas, Luzmán. Poetas de Cajamarca, Editora los Andes, Cajamarca, 1986, pág. 340.

3.- Medina Sánchez, Bethoven. Labios Abiertos, ediciones Sudamérica, Trujillo 1979, pág. 43.

 

 


 

  

A mi mujer,

Con amor y gratitud.

 

A mis hijos,

Con amor y esperanza.

 

A mis hermanos,

Por los que se fueron.

 

 

 

 


 

  

 

 

 

Dame un jarrito de agua

que vengo muerto de sed

ay corazón.

 

No tengo jarro no tengo vaso

ni en que darte de beber

ay corazón.

 

Dame tus manos beberé en tus labios

que son más dulces que la miel

ay corazón.

 

 

 

 

(canción aprendida de Angélica Luzmila

Mi ausente mamá)

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

como ruiseñor en madrugada

comienzo mi canto

 

sorprendido

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

SI mi voz no es digna de su oído

no es tu culpa   sangrante piel   sangrante

 

la culpa es mía

por no saber cantarla

por no llegar con la pureza del rocío

 

 


  

 

 

 

COMO

apretar entre los dedos

el vuelo del colibrí

sobre los sausales del río grande

 

como

cincelar girasoles

con manos a la espalda

y ojos sin luz

 

como

atrapar de volada el canto del zorzal

en madrugada

 

como

penetrar al bosque de la vida

y sin machete

derribar árboles de grueso tallo

 

como

describir los poros de tu piel

 

sin palabras    sin sonidos

sin pinceles   sin espadas

 

sin champaña   ni esperanza

 

 

 

 


 

 

 

NUNCA quise

 

Nunca pude

 

resistirme a la tentación de tu mirada anhelante

y  tus labios suplicantes

 

Allí siempre perdí

 

Allí siempre gané

 

 


 

  

 

PARCELASTE mi memoria y te apropiaste de mis predios

a cobre ardiendo

 

por encima del recuerdo de otras leyendas

distintas historias

ajenas querencias

 

que amé   habité   poblé

 

deshiciste sus huellas    sus caminos    sus nostalgias

 

haciendo que en cada otoño

los olvidos se volvieran   olvidos

de los olvidos

 

 

 

 


 

  

 

 

 

UNA mañana de blancas begonias

y silencios idos

rendida de nostalgia su horizontalidad reposaba

 

tiernamente me recosté sobre la hierba

y amé sus bordes   sus sueños   lentamente

como la raíz del eucalipto a la tierra nueva

 

lacerando soledades

 

llenando de rojo sus praderas

y azul intenso sus arbustos frescos

 

 

 


 

 

 

LEVANTEMOS un alto muro para que no arribe la noche

nuestro será el día    el viento    sus contornos

 

dame tu  mano y llegaremos al sol

atrapando su fuego

perdurables   serán nuestras raíces

 

el alba y su belleza anidarán en tu retina

de la luna y sus menguantes

hablaremos   en tertulias    bohemios de nostalgia

 

sin abismos    sangrante mi piel sangrante    surcará el silencio

 

si llega hasta ti

habítala en tu pecho

 

 


 

 

TRISCA    trisca

ventisca tu desamor

 

trisca    trisca    triscando

mi piel roja rosa roja

sangrando

 

corazón abierto

desierto

briznas de soledad

anidando

 

trisca trisca triscando

mi piel rosa roja sangrando

agonizando

 

llego a ti

 

sollozando

 

 

 


  

 

 

LAS  mujeres son como las combis y sus viajeros

 

las hay de toda la vida   que van del inicio al fin

y siguen la vuelta

 

las que se toman a medio camino    por trechos

circunstancialmente

 

las que te incendian el alma    revuelven tus entrañas

se toman en una esquina   se bajan en la siguiente

 

y no vuelven más

 

 

 

 


 

  

 

TU compañía es como el suelo de mi tierra

fértil    cálido    generoso

 

donde crecen las plantas

más frondosas

fecundas

esbeltas

olorosas

 

 

 


  

 

AMADA

 

 

no eres simple posada

eres

l

a casa que habito siempre

 

 

 

 


 

  

 

TE ofrezco humilde

 

una centenaria casa de puertas amplias

y ventanas estrechas

donde libremente

puedas entrar y salir

 

un árbol con un millón de hojas    mi pecho abierto

donde simplemente

 

tu cansancio    dormitar

 

 

 


 

 

 

CABELLOS en abanico flotando al viento    bandera dorada

grácil junco de latinas formas y corazón de metrópoli

agresivos jeans desteñidos ajustando manzanas de fuego

 

no interesa tu nombre   fresca es la mañana y tu andar gatuno

son dieciocho años   amazona debutante de la vida

 

coqueta sonríes    saltarina cruzas la verja de mis vividos años

silencioso el revolotear de tu casi inocencia miro

y

sin sospecharlo siquiera

escribiste un poema

 

 

 


 

 

 

PERFUME a malvas y retamas    agua de piel

alba pronta a los rayos del sol    siempreviva

 

bajo el incendiario se colorea la vida

soldadura frágil de un yeso sin elaborar

 

recién pintada mariposa de frescas mañanas

en antiguos carbones de mi hoguera   siempre fuego

arderá tu carmesí tulipán de albores nuevos

 

 

 


 

 

 

PORQUE contemplas

en el arco iris    colores nuevos

pintamos de verde las sementeras de junio

 

el silencio y su provocadora soldadura

los eucaliptos   la mesa limpia    tus llanuras

la nostalgia que recuerdos escarba

la soledad que nos envuelve como niebla

 

diferente resulta la tarde sin su nuevo color

 

yo

 

tus ojos prendidos a mis anteojos de carey

el parque y sus columpios   nuestro abrazo

el hijo recién llegado

santa apolonia

sedientos tulipanes   sangrantes

desesperados

reclaman el almíbar de tu piel

 

 

 

 


 

 

 

NO me interesa nada   absolutamente

 

bienvenido tu cuerpo fresco abierto

como ventana al mar

 

en esta inmensa soledad que me derrito

solo tus manos de limo dibujan en mi espalda

leyendas de otros tiempos

 

en este vasto desierto   sin verde   ni azul

tus retornos son vino helado

y tus eternos ojos eternos    oración de fe

 

 

 


 

 

 

EN el cuenco de tus manos el universo nace

 

miro

el atardecer   y el valle que se inicia contigo

la montaña donde fundé un pueblo y escribo un poema

 

la iluminada vitrina y ese café   café inalcanzable café

el pequeñín de la bodega que se parece al hijo mío

 

releo la arqueología familiar y no me encuentro

 

el pasado es un panteón donde insomnes canarios

murmuran de nosotros

 

aún vivo

el cuenco de tus manos me lo dice

 

 

 


 

 

ERAS

 

temprana en mi huerta mojada por las lluvias de febrero

saludo alegre de las perdices al alborear el día

sementera de mayo   amada por los labriegos

 

habitual   en la paterna casona y sus maizales de junio

en las colinas que nos aproximaban al río grande

en los cumpleaños alrededor de la vieja mesa

 

continua en mis manos ciñendo tu talle de girasol florido

junto al lucero halado tiernamente de tu mano

en mi nubil canto

de adolescentes despertares

 

 


 

 

 

E

ERES

E

S

el gran cometa

 

yo

tu cola

 

que da claridad

 

desbroza penumbras

 

andil en tu camino

brasa en tus silencios

 

 

 


  

 

ERES

la nube del mediodía que atraviesa el azul de mi pueblo

                                               densa

                                                                                  caprichosa

                                                                                                                              inaccesible

 

con ayeres   sin rosa de los vientos    buscando mañana

 

sin una ilusionada hebra de perennidad

que dúe tu vuelo    acompañe tu ignota travesía    ignota

 

extienda su sombra

al sol abrasador

 

 

 

 


 

 

ERAS

 

como te quería siempre

no

como eres hoy

 

fin

final

finalmente

 

 


 

  

 

LA esperanza

se fatiga de esperar en vano

 

cansa a la noche el gemido continuo del silencio

duerme en los ojos de un ciego

fraguadas quimeras

 

eres

un sueño

sólo un sueño

talvez un delirio

tu forma  arrancada

a mis manos sin fuerza

 

en la lejanía

el encierro torturante de tu ausencia

como imán me atrae

inexorable

 

 


 

 

 

TUS ojos muestran la urgente necesidad

de ser amada

 

desolación desamparo reflejados    tiemblan   hacen temblar

 

sólo ama

te digo

 

simplemente ama

sin esperanza de respuesta

 

amar es una decisión   no un sentimiento

 

el amor llegará de puntillas

sin notarlo

sin quererlo

 sin buscarlo

 

 


 

  

MIRANDO los eucaliptos

tu forma es simple

aun así

las cuculíes no tienen arpones

para violentar tus sueños

 

eres inflexible

 

no temas

 

las negras nubes no son de siglos

la aurora en su mochila traerá

manojos de palabras    racimos de hierba buena

 

pronto

 

 

 


 

 

 

ERA feliz durmiendo al borde de un abismo

pero enajenaron mis sentidos su visión cotidiana

 

mi verso de molle desgajado

no cantará más tu ventana

y sus temibles fierros temblarán con mi silencio

 

nada de lo tuyo queda en los bolsillos de mi casaca

ni tus tiernos ojos verde agua

que lamían mi tristeza

 

 

 


 

LOS gansos de abandono y soledad no lloran

mueren simplemente

 

así soy

enamorado ganso

habitante de territorios no fundados

tendido en el jardín de tus día

como lombriz cansada

 

blanca es tu alma vestida de geranios

carcelaria sombra el junco que me ata a tus sandalias

 

nada queda por decir

 

de abandono y soledad no lloro

muero simplemente

 

 

 


 

  

 

TEMPESTAD de gestos    miradas insondables

oquedad en las palabras

instantes de voces   silencios de guerra

 

violencias nuestras que ensanchan abismos

 

nada queda ya

 

recojo una a una

mis tristezas    mis marchitos sueños

mis desesperanzas

 

por la puerta que entré

vuelvo a marcharme

 

 


 

 

NO puedo convivir contigo

 

esta unión es tormentosa    calcinante    dolorosa

un quiste    haciéndose maligno

 

tu angustia

a mi soledad no se acostumbra

 

más

 

 

 


 

VETE de mi vida

despacito

de puntillas caminando sobre el césped

para que mi angustia no se entere que te fuiste

 

sin lamentos    sin reproches

sin el vacío de las horas tristes

 

resbalan de mis dedos

tus labios de agua dulce   rostro de niña buena

 

la noche llevará tus pasos

el sol dirá que ya no estás

amaneceré ciego

sintiéndole

seco   río seco    roca fósil    tallo inerte

 

ve tranquila

musitando entre dientes inundación de rabia contenida

plegaria muda a flor de aliento

 

ve callada

 

no permitas que el silencio diga cosas no pensadas

 

seguiré creyendo un espejismo

tu figura de olivo joven

camino del olvido

 

 

 


 

 

NI una lágrima   un hasta pronto   ni un adiós

 

un boleto de viaje    el agrio descontento    tu apuro en el zapato

 

tu alborotada cabellera alejándose presurosa de mis ojos tristes

taconeando prisas entre la multitud

 

un minuto que debieron ser tres

que pudo ser un año   que debieron se diez

una simple disculpa   tan sólo un segundo    la eternidad

 

la altivez de garza herida desbordando tus pupilas

sin una lágrima   un hasta pronto   un simple adiós

 

un bus perdiéndose en el verano de las dos

corriendo tras sus ruedas    dejándote partir

 

 


 

 

 

CUANTO más me alejo de tus ojos

                        cuanto más las nostalgias crecen

 

            cuanto más exijo olvidos

                        cuanto más reclamo los retornos

 

 


 

 

ME iré de tu vida para siempre

pasado el tiempo de tu espera

 

el que tu corazón soporte

 

distancias    atardeceres    vacíos

angustias    tragedias

penumbras    soledades

y furores

 

 


 

 

EL no devolvió la llave

ella no se lo pidió

 

el pensando que le iría mal

ella soñando que pronto regresará

 

 

 


 

 

CUAL travieso niño en hora de recreo

he apostado canicas al amor

y bien ganado tengo que tus pardos ojos de alondra me regañen

 

vuelve

 

con un ramo de ciruelo entre los dientes

desnudo como esta madrugada

en un potro blanco traeré tu nombre

 

tendrás

frescas las manzanas de eva que la aurora mece

incienso y mirra que los pastores te ofrecen

 

no importa de abejas de otras latitudes

exijan la miel que les negaste

bajo mi piel guardo un imperio inconquistado

donde reposan golondrinas

pastan apacibles los corderos

 

desangrado

espero

 

 


 

 

 

AMÉ tu rostro de líneas hermosas

bellas   limpias   transparentes

 

los años    la ventisca    el tiempo lo moldearon

bondadoso    lúcido    apacible

 

al que sigo amando

seguiré amando

siempre

por siempre

 

amén

 

 


 

 

sobre tu recién sembrado césped

recuesto mis fatigados huesos

 

 

crepusculares

 

 

 

 


 

 

 

NO me toques

soy alfarero

 

no me toques

soy ceramista

 

no me toques

soy artesano

 

no me toques

soy picapedrero

 

no me toques

 

el amor no es amor amando

si el fuego no graba la piel

 

 

 


 

 

CUANDO las hormigas de la pasión recorren

el espinazo de una mujer

 

todo está decidido

 

no hay    ni habrá    fuerza humana    sobrehumana

que impida la decisión de ntregarse

a su hombre

 

solamente a su hombre

 

 

 


  

 

FLOR  de cactus

mediodía estival

venus lineada con arabescos

racimos palpitantes

 

el oro quemado de tu cabellera alborotada

manto interplanetario rozando

hombros

cuello

garganta

rostro

universo de algas

y caracolas en extendido riego

 

tu cuerpo

largo declive plasmado en óleo con perfiles curvos

elevándose en nubarrones y formas

ojos

labios

senos

muslos

pies

grabados en carrara

con hachas de fuego

 

cataratas

de luz

 

 


 

 

 

TE dibuja el yeso de mis manos y estos ojos

labran la corteza de tu esencia

 

pequeña armazón de limo y agua florida

donde nace mi soleado canto

 

afirmada mujer al rumor de las aletas del tiempo

y al sacrificio de los versadotes en destierro

 

HAMBRE   DEL HOMBRE   HEMBRA   APETECIBLE

 

tus ramas satisfacen el deseo último de los suicidas

 

tu cuerpo    plenitud del viento    a diario alcanza

la calma de los sauces

después del vendaval

 

 


 

 

 

MI corteza de fiero espino te la daré

LONGITUDINALMENTE

 

para que febriles tus mano

escriban con martillo y cincel en su amplitud

a hierro y fuego en su extensión

la más hermosa balada    la sinfonía no interpretada

 

el poema que tus labios no engendrarán

jamás

 

 


 

  

ERES vino seco    cosecha exclusiva    degustada al tiempo

 

disfrutándolo    sorbo a sorbo

fundiendo leño a leño    el agitado fuego

que llamea perturbador

 

dentro de ti

 

calcinando el glacial  tapizado en tu piel

 

 

 


  

 

ESTACIONARIA la verás    naufragada barca

espacio del tiempo    del viento   del frenesí

despeinando calendarios    mirando eterna al sur

 

sola

en los escritos de fuego    brasas apagadas

 

sólo tuya

esperando tu falda gitana de fucsia estampado

puerto primero de tu horizontalidad y tus gemidos

 

al fondo

sobre cuatro leños ardiendo    guardianes de tus flores

sangrando mi piel

en este rincón

 

te aguarda

 

 


 

  

 

TUS formas pintadas de rojo intenso

llevan hasta mis sábanas

tu cuerpo    tus muslos

tu sexo

rozagante hendidura envuelta en tupido follaje

 

buganvilla tierna de tus carnes    sublimación y cascada

 

argentos muslos   abismos de vida

donde fugitivos canarios entonan sucanción triunfal

 

plenitud de cuerpo    sinuosos perfil

apretado al peso de mi peso y mis desvaríos

 

formas informes

cotidiana revives leones y tigres

tulipanes y begonias    el deseo y la piel

 

 


 

 

 TUS arterias prenden mi sangre

con el trinar de tus violines

 

combato cuerpo a cuerpo

armado como caballero medioeval

lanza al ristre

 

penetro

como el sol por el poniente

 

a veces el himen no basta

hay que hurgar lo prohibido

para cantar los salmos de avid

 

  


 

  

 

 

TUS muslos tienen el amanecer de marzo den la piel

y aroma a durazno maduro

que guía el camino de los navegantes

 

cortezas amplias

tus muslos

riberas sinuosas donde mis liebres sacian su lujuria  y su sed

 

bajo tu vientre una mata de floridos tallos

anuncia praderas y grietas donde el sol no llega

 

son dos caminos limpios que a diario me llevan

a un pueblo que de memoria conozco

 

tus muslos

laderas y acequias de bordes ovales

sorben cotidianos el calor de mi vertebrado corazón

 

buscando en los resquicios de tu hermosura

los campos fecundos y agrestes

de mi tierra

agreste y fecunda

 

 


 

 

 

DESCUBRO palmo a palmo

la ondina topografía de tu cuerpo

supremo instante en que accidentado el sol

muestra parajes no conquistados

 

te descubro    pausado    tiernamente

deshojando margaritas de tu carne

tímidos dedos perdidos en llanuras y grietas

 

son tus sedas que al fragor de mis uñas resbalan

primaveras blancas que asfixian al piso

con la feria de tus flores

 

te descubro    absolutamente

con mi bisturí de hábil cirujano

y te encuentro renovada siempre

cantando avemarías negras

 

mientras cuento los minutos y paisajes en tu espalda

 

te descubro    inmensamente    entre la niebla de mis campos

 

te descubro y descubres lienzos nuevos en mi piel de papiro

eres la vieja puerta que al sur de la estrella polar

que se estremece    tiembla    susurra    se agiganta y enloquece

con la voz del verano en tu garganta

 

 


 

 

 

NUESTRO hijo    será un construido poema    de medianoche

 

tendrá en su piel tus ardores de ese anochecer

y sus ojos tuyos guardarán mi ternura de ese amanecer

 

tendrá tu rizada cabellera y mi frente amplia

llorará con tus lágrimas y reirá con mis carcajadas

caminará de mi mano y besará tu frente

te cuidará de los hombres y te protegerá de la vida

 

brillante como tú    bohemio como yo

será más de ti    menos de mí

 

será como el viento    sin fronteras    gustará de las flores

de largos silencios    ausencias    reencuentros

amador del mar

se mojará de lluvia y soledad

perseguirá lo imposible    lo eterno    lo que nunca será

 

soñará como tú    vivirá como yo

será más de ti    menos de mí

 

le dirás que me aparecí de pronto     caminante sin norte

sin cabaña fija

invadió tu soledad    se apropió de tu angustia

liberó tus fantasmas

 

escribió el más hermoso poema

en el libro abierto de tu piel

que llegué con la noche    me marché de madrugada

dejándote un sueño    un retrato   una nostalgia

 

será más de ti    menos de mí

como esta soledad

 


 

 

A Blanca Aurora

Mi mujer

 

 

 

 

 

EN tu vientre amplio     tallo recién cortado

pequeño punto fue creciendo    creciendo    creciendo

hasta hacerse inmenso en la dimensión de tu espera

 

todo estaba listo    aun mi esperanza

 

el biberón    la cuna    tus afanes de madre nueva

el acrrito a ruedas    los pañles bordados

las botitas de lana que presagiban canciones de adentro

y tu no se que hacer para bañarlo

 

tu llanto fue clarín de vida al alborear el día

 

con un ramo de ternura entre las manos

 

esperaba

 

 


 

 

 

ABIERTAS tus manitas    corrías

detrás de los zorzales    altos eucaliptos    gaviotas playeras

 

flotabas sobre los sauces de caxamarca y  estrellas marinas

entre caballitos de mar y peces de arroyo

 

en la rosa que regalé a tu madre

 

germinaste    planta recién habida

llegaste

 

piel curtida por caminata de años

cerrados los ojos    relámpago de medianoche

crispados los puños

como todos los niños

 

ven Xavier

aún quedan historias por contarte

 

 


 

 

 

A Joseph Arturo

 

 

NO tan aprisa    pequeño amigo

sobre tus hombros aún gira el mundo

 

tuyo es el banco que ocupaba mi padre

el arado y su lápiz    la alforja y su antara    que tocó de niño

 

los maizales de junio y las mil y una noches

la rosa e los vientos que acomodó su paso

 

hay un archivo en blanco que espera tus líneas

alzando tu nombre como luna plena

hasta la altura

de tu propia estatura

 

 


 

 

 

TALVEZ fui

 

quien aumentó tres canas a mi madre

profanó la sangre del cristo yacente

amargó el vino de un brindis

 

soliviantó canarios y rosas con cascadas de luz

espolvoreando soledades y angustias por doquier

 

caigo wendy    en espiral kory   a velocidad solar wendy

vengan a salvarme    vengan pronto

pronto

 

que me asfixia la soledad

 

 


  

 

 

 

Para angélica Luzmila

mi ajada mamá

mucho antes de su ausencia

 

 

 

MANOJOS de años y alfalfares sin verde

destiñen tu cabello de negro intenso

y los bastones no alcanzan a elevarse a tu propia altura

 

zheta luz

junto al achiote se quebró tu voz de torcacita a medio vuelo

recordando

azules humos   fogones tibios   frazadas limpias

el fértil campo y sus sembríos   inmensamente tuyos

los ausentes hijos que acaparaban silencios y ternura

 

cuanta soledad albergan tus alpargatas chocolate

y esas manos fieras que sabían de flores y pasto fresco

 

cuánta amargura por la fácil risa   de las sobremesas

junto al fogón

que hoy entristece hasta endurecer el alma

 

la casa es amplia para tu andar cansado

y muy grande la mesa con sus bancas vacías

 

envejecen tus ollas como tu vestido floreado

 

yo

 

encanezco en otros pueblos

solitario   distante y sombrío a las arrugas de tu frente

 

como esperada lluvia    que no llega

 

nunca

 

 


 

 

 

 

camino sin prisa    sin calma

al destierro

 

hacia el olvido

 

 


 

 

 

SER como los pájaros

 

disfrutar del infinito azul de otros cielos

 

retornar a los árboles queridos

posarse en sus ramas

colmar esta soledad

 

con las cosas que amamos

 

siempre

 

 


 

 

 

 

TRANSPARENTE agua de un estanque

angustia incierta dormida en media calle

 

golondrina nacida en un hogar de espinas

ambulante soledad de higuerilla

 

alba hamacada entre pedruscos y naranjos

adherida a sillas cantineras y etiquetas de cerveza

 

desconsuelo

en la inmensidad esperas

una mano    un simple   papel    una estación abandonada

 

tu nacimiento y tu partida

 

 


 

 

LEÑADOR

 

ve al bosque

y corta de raíz los tallos tristes

 

mejor no

 

déjalos que besen al sol cada mañana

no los reprimas    leñador

que a diario abran sus pétalos al viento

aunque sus flores sean tristes

sus semillas son fecundas y son bellas

 

leñador

 

préstame tu fuerza

para expulsar de mi verso la neblina

 

mejor no

 

dejémosla que sobreviva

que fragancia matutina su aridez terrena

y su afilado acero aún mantenga

el viento    la soledad    nuestros tiempos    los caminos

 

 


  

 

 

UN necesario café sube en ascensor y no se detiene en el piso mío

se aleja en el suspiro de un rosal recién cortado

viento aquel que lleva en su latido el recuerdo de este instante

donde    bocanadas de tristeza desperdigan

la singular voz de alondra herida que en esta vacía taza mora

 

un café Express al borde de este desfiladero

es arrebatado de las manos mías

como el negado beso de la quinceañera muchacha de mi pueblo

 

desfilan interminables tazas de café en alineada fila india

delante de la esculpida arquitectura de mis ganas

 

los buitres de mi hambre se llevaron mi penúltimo centavo

dejando en su ausencia las ganas terribles de alquilarse

al bardo amigo que de lejos saluda nuestro paso

al maestro y su cabaña que cobija esta soledad a diario

a la amada que en su bolso de cariño lleva una sonrisa ajada

 

las ganas inefables    terribles ganas de venderse

no por el bíblico plato de lentejas que la historia cuenta

sino por humeante café Express de negra hermosura

 

                        pero ahora

 

 


 

 

LA vida de un hombre se parece mucho

a un bejuco

o a la ajada rodilla del zapatero

que a la vuelta de la esquina mora

 

es a veces una espina

o un palo gallinero

 

es un poema no escrito

un café express al borde de un desfiladero

o una esquina pintada de azul

por el alba que el sol calienta

 

es saciarse de las caderas de la mujer deseada

y despertar mojado

 

es como mi pueblo

mejor dicho como su río que lo parte en dos

sin agua    con piedras    sin peces    con musgos de amor

 

la vida de un hombre se parece mucho

a un papel en blanco

a ti   a mí     al vecino

al nudo en la garganta

que me impide morir

 

 


 

 

 

RETORNO calendarios hasta antiguas querencias

como el limosnero a su esquina de costumbre

 

desde mi partida ya nada es perennidad

sólo el viejo cabildo sigue enraizado igual

 

la cantina de tertulias    la calle y su tristeza centenaria

los naranjos de fuetes ramas con sus nidos

los gallinazos tiernos de mi barrio y sus canciones

 

en mi ausencia el tiempo aligeró su trote

 

tan sólo el aire tibio de mis madrugadas

de aguardiente    luna llena    serenatas

 

Parece ser el mismo

 

 


 

 

 

EN polícromas alas viajan fraternas letras mías

lejanas latitudes tienen nombre de querencias entrañables

 

na línea o un continente de palabras

es sangre mía vertida de un puño tembloroso

 

mi brazo extenderá su mano y palmeará un hombro

otra vez mi presencia no se habrá ido

 

comentarán buenas nuevas    se hablará de este ausente

el que dirá de su vida    se dirá en muchos tonos

mi andar cortito    mis lentes de miope    mi casaca incolora

 

brillarán doblemente

 

 


 

  

 

VESTIRÉ de negro hasta enlutarme el alma

sin dejar un espacio en blanco me teñiré de noche

 

taparé

 

las rendijas de la portada

ventanas y balcones de nogal que dan a la calle mayor

los hoyos del piso y los vidrios de mi corazón

 

más que nunca amaré

 

al jilguerito que en su jaula enmudeció su trino

los socavones grises donde enmohecen algunos huesos míos

al enredado azabache de tu marino cabello

el carbón de tus ojos que se niegan verme

 

en tu libro de historias

la mía quedó fuera

 

por siempre

para siempre

 

 


 

 

 

BAJO el puente de mi vida han discurrido

            aguas y tiempos    cañadas y silencios    fuegos y peñascos

                        agua de sed    de fuego    de cañadas    del río retama en mayo

                                   de tiempos     de silencios     de peñascos del chilango en julio

 

                                   capullos florecieron

                                               pétalos se marchitaron

                                                           jardineros fuimos

                                                                       y almácigas cultivamos

 

                                                                       también algunas orquídeas deshojamos  

 

 


 

 

 

UNA tarde cualquiera cuando el sol de pone

tímidos nudos golpearán tu puerta preguntando

por este saco gris    una chompa oscura    un libro ajado

unos lentes de ciego atrapados en un rostro antiguo

un paso tardo y unos zapatos sin lustrar

 

no importa quien sea

pero alguien tocará tus vidrios por estas señas

 

diles

 

que fui una tarde a encontrar una palabra para definirte

a buscar en las hojotas de mi padre

el momento de su inicial ternura

 

vendrán

 

en insospechados rincones de tus bolsillos

en arrugado papel con ilegibles letras

tendrás mi nombre y mi dirección completos

 

dáles    por favor    dáles

 

 


 

por la puerta que entré

vuelvo a marcharme….

 

 

 


 

  

 

CONTRACARÁTULA

 

 

 

 

            Tórrido y tremendo es el paraje natal que le dictó al poeta las primeras palabras, que le proveyó de los primeros elementos con los que iría a construir su obra y su vida.

 

            Yo veo en la poesía de Fransiles Gallardo la sabiduría de los grandes tejedores andinos: hilvanando nostalgias, forasteros sentires, pasiones desbordadas con los polícromos y agrestes referentes de su geografía espiritual, Fransiles Gallardo logra retrotraer un pueblo y con él un sentimiento, un modo de ver la vida, una particularísima forma de cantar.

 

            Allí reside la originalidad  y el aporte del poeta. Sin imposturas, con la honestidad del arte verdadero, el poeta convence a la fronda distante y juntos pasan revista a la desgarrada trayectoria del migrante que es, afincado en Lima.

 

            Entonces, no queda sino echar mano a la nostalgia. Y el viento y las cañas como los viejos y polvorientos caminos del pueblo de Magdalena, si saben de nostalgias.

 

 

 

Angel Gavidia

 

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