CORONAVIRUS  COVID 19

 

Presentación          Coronavirus Covid 19

 

Cajamarca, 07 de abril de 2020.

 

 

 

Poesía en cuarentena

 

 


 

SOBRE LA MUERTE*

 

Jherson Bustamante Lozano.

Poeta celendino.

                I

Ha llegado la muerte

un domingo a las cuatro de la tarde.

En forma de viento ha llegado

¡ay pobre hombre humano!

echada está su suerte.

Ha llegado la muerte

-no viste de negro, hoy viste de blanco soplando fuerte

en forma de viento ha llegado.

Ha llegado la muerte,

tocando su violín de fémur,

el suelo ha tocado

Ha llegado la muerte,

no ha venido por uno, ni por dos

ni por cien, ni por mil

ha venido por el humano hombre

solamente.

Ha llegado la muerte

y ha encontrado indefenso al humano hombre,

muerto de hambre, sucio, sin agua,

sin alma.

Ha llegado la muerte

y ha encontrado al humano hombre

hombre humano

encerrado, nostálgico,

sin tierra, sin sol, sin un hermano,

sin luna, sin cielo

sin padre, sin madre.

Ha llegado la muerte,

se ha puesto triste,

impotente llora,

sufre porque lleva el humano hombre

queriendo amar, pero impedido

queriendo abrazar, pero prohibido

queriendo besar, pero vedado

queriendo despedirse, pero castigado

queriendo comer, pero sin bocado.

 

La muerte se ha puesto triste

impotente, llora

no es una humana muerte

del humano hombre.

Ha llegado la muerte

está ahí, desconsolada, sola

en medio de vacías calles

sufriendo, sufriendo

lo mismo que el humano hombre.

No es una humana muerte

 

                    II

Hastiado,

debajo de un colosal cielo azul,

sin poder alzar la mirada y contemplarlo.

Encerrado,

extrañando los olores de tu pueblo, de tu casa

del girasol, del clavel, de tu patio

de la margarita, del geranio.

Envuelto en el tétrico silencio del día te preguntas:

¿qué hay después de la muerte?

No hay sino la inmensa levedad de la vida, que buscabas;

la unidad con la Pachamama, por la que luchaste;

el génesis de una quietud suspirada, anhelada;

el fin de tu angustia, que tanto soñabas.

Serás vida, vida darás.

Alimentarás a un nuevo ser

quise decir, ese nuevo serás tú:

una rosada rosa, un banano

un tulipán, un palto

es más, serás un jardín, o tal vez cien, tres mil.

Cubrirás de frutos al mundo,

de flores, dejarás que los niños jueguen contigo.

Te amarán, te cuidarán.

¡Serás perfume!

O tal vez te conviertas en un árbol,

grueso, frondoso, lozano.

Con tus retoños alimentarás.

Serás sombra.

Sombra para el humano hombre que acudirá presuroso azotado por el sol.

Ese hombre que se raja el lomo labrando la tierra

Serás hogar.

Hogar de aves que te despertarán al unísono de su cantar.

Disfrutarás cuando la lluvia

recorra tus pétalos,

tu tallo, tus hojas, tus raíces…

Amarás las caricias del viento.

Verás morir el día, verás nacer el día con el alba.

Serás…

vida serás nuevamente

porque no has muerto

has comenzado a vivir

eternamente.

---------------

*Poema ganador del III Concurso de Poesía de la Corporación Universitaria Americana, de Medellín, Colombia, del poeta celendino Jherson Bustamante Lozano, en mayo, 2020.

Fuente: Al Rescate de Caxamarca

Inicio


 

CUANDO LA TORMENTA PASE

 

 

Mario Benedetti.

 

 

Cuando la tormenta pase

Y se amansen los caminos

y seamos sobrevivientes

de un naufragio colectivo.

 

Con el corazón lloroso

y el destino bendecido

nos sentiremos dichosos

tan sólo por estar vivos.

 

Y le daremos un abrazo

al primer desconocido

y alabaremos la suerte

de conservar un amigo.

 

Y entonces recordaremos

todo aquello que perdimos

y de una vez aprenderemos

todo lo que no aprendimos.

 

Ya no tendremos envidia

pues todos habrán sufrido.

Ya no tendremos desidia

Seremos más compasivos.

 

Valdrá más lo que es de todos

Que lo jamas conseguido

Seremos más generosos

Y mucho más comprometidos

 

Entenderemos lo frágil

que significa estar vivos

Sudaremos empatía

por quien está y quien se ha ido.

 

Extrañaremos al viejo

que pedía un peso en el mercado,

que no supimos su nombre

y siempre estuvo a tu lado.

 

Y quizás el viejo pobre

era tu Dios disfrazado.

Nunca preguntaste el nombre

porque estabas apurado.

 

Y todo será un milagro

Y todo será un legado

Y se respetará la vida,

la vida que hemos ganado.

 

Cuando la tormenta pase

te pido Dios, apenado,

que nos devuelvas mejores,

como nos habías soñado.

--------------------

Fuente: Hábitos

 

N.R.: Hay controversia sobre la autoría de este grandioso poema, algunos le atribuyen la autoría al comediante cubano Alexis Valdez con el título de Esperanza, los críticos tienen la palabra. / JCPA.

Inicio


 

DESPUÉS QUE ESTO PASE

Herliter Vásquez

Poeta de Bambamarca, Hualgayoc.

 

Después que esto pase,

nuestros pasos saldrán en busca de caminos,

ansiosamente, en medio del caos,

esquivando las cenizas humeantes esparcidas por la muerte.

Y los caminos,

casi abandonados,

huérfanos de pasos aventureros

llorarán por el hermano caminante,

que camina ya muy lejos, en la gloria.

Después que esto pase,

tendremos el mismo sol,

espléndido,

pero se habrán apagado ya, miradas infinitas;

y cuando la luna, salga por las noches,

los amantes se habrán ido para siempre.

Después que esto pase,

volverán las correrías,

las charlas,

los soliloquios,

las discusiones insustanciales,

los festines,

las caminatas,

las reuniones sentados en el poyo,

los sermones;

pero en cada paso,

camino,

cielo,

sol,

luna,

charla,

soliloquio

discusión,

festín,

caminata,

reunión,

sermón;

todos extrañaremos a alguien,

alguien que fue engullido por la insaciable pandemia.

H.V.V. - julio 202.

Inicio


 

UN ABRAZO DE LUZ, PAZ Y AMOR

 

Casimiro Ramírez Tenorio

Poeta de Jaén

 

Después de esta peste, dicen,
que ya no seremos los mismos.


Hemos sentido como nunca, en la médula,
el miedo a la muerte y la soledad existencial.
Hemos oído a la muerte dando golpecitos
suaves primero, y luego furiosos puñetazos
contra nuestras puertas.


Cuando nos hemos resistido
a mirar por los postigos
la muerte ha derribado nuestras puertas
y ha entrado como un huracán arrancando
nuestras mascarillas
y nuestros nuevos hábitos de higiene,
y mirando la miseria de nuestros cuerpos desnudos.


Y entonces nadie ha sabido el destino de nadie
nadie ha sabido el destino de nuestros contagiados
nadie ha sabido el destino de nuestros muertos.


Nadie ha sabido el destino de ese orden
que hasta hace solo unos días regía nuestras vidas.
Si ya no seremos los mismos…
entonces, me acribilla la pregunta:
¿seremos algo todavía o, tal vez, nada?
Tal vez no valga la pena engañarnos.


Todos tendremos que trabajar como, o más duro que antes,
los funcionarios públicos serán tan ladrones como,
o más desvergonzadamente que antes,
y las transnacionales serán más corruptas y más depredadoras que
[antes.


Las mascarillas que llevamos ahora no cambiarán nuestro espíritu
ni mucho menos el espíritu de las élites que transgenizan nuestros
[destinos.


Solo los que hemos sido buenos seguiremos siendo
más intensamente buenos
pero la bondad, esa bondad huérfana de acciones,
por más exacerbada que ha sido,
nunca ha sido suficiente para cambiar el mundo.


Tal vez no valga la pena engañarnos.
Si ya no seremos los mismos…
entonces, ¿seremos algo o, tal vez, nada?

CRT, 04/2020

 

Inicio


 

ENTRE LA TEMPESTAD Y EL INFORTUNIO

 

 

        AUTOR: Guillermo Manuel Torres Ruiz

 

¿Quién prendió la fogata esta noche?

En la solitaria estancia me río a puro carcajada,

Subiendo y bajando por mis escaleras de niño.

 

Mi alegría crece en los rincones

al ver llegar a tantos burlones que critican sin cesar

Y mi cuaderno de normas se decolora,

entre tanto el enemigo me mira de reojo.

 

Sólo el silencio me asalta en este sol que muere

entre pequeños hilillos de calor

que sin hacer ruido penetran entre las sombras,

entre los agujeros del pequeño cuarto oscuro

y  a pesar de tener frío ,

escribo para los que imploran,

para los que esperan la muerte resignados,

para los indolentes que quebrantan las reglas,

para los que no miran las campanas,

para los que no leen y revientan sus palabras

en tantos juicios injustos.

  

Y el policía toca su silbato como triste alarma

de ser confinados de nuevo.

Al día siguiente llega el panadero

tocando su corneta de lata

con su enorme triciclo acuesta

Y todos se alborotan, sólo uno compra el pan

y todos miran,

luego la frutera airea su voz

y caminan apresurados a pedirle el fruto

que alegra su paladar,

con el poco sencillo que guarda su bolsillo.

 

Transcurre el día y la hermosa tamalera

aparece con su tambor de tarde,

entonces, Jonás, el peoncito de la quinta,

zambo enorme que padece de artritis,

consume tres tamales y sonríe.

 

Y después de este desorden,

nuevamente se hace el silencio

Y la calma penetra como saeta

en la mente de aquellos hombres,

que se guardaron como reclusos

en sus propias viviendas, esperando

que se termine su obligado exilio.

Inicio


 

¡SE ESTÁN MURIENDO!

 

Jorge Pereyra

Se están muriendo los mejores exponentes de la generación anterior,

la que sin estudios educó a sus hijos,

la que sin recursos los ayudó a capear todas las crisis.

Se están muriendo los que más sufrieron,

los que trabajaron como bestias,

los que han cotizado más que nadie.

Se mueren los que soportaron tantas necesidades e infamias,

los que levantaron el país y se lo pusieron al hombro,

los que ahora tan solo deseaban

disfrutar del amor de sus nietos.

Se están muriendo solos y asustados,

apurando el último aliento

sin la ayuda de un mísero respirador.

Se van sin molestar, los que nunca molestaron.

Se van sin que les digan un adiós, los que menos merecen irse.

Muchos dicen que esta pandemia afecta preferentemente a la tercera edad,

como si no importaran,

como si no fueran humanos.

Ellos dieron los mejores años de su vida al trabajo, a su familia, al país.

Hay que cuidarlos...

Todos llegaremos algún día al mismo punto.

 

 

Inicio


 

EN ESTOS DÍAS

 

Poesía en cuarentena.

Saludo a todos mis amigas/os poetas del Perú, Ecuador,

Colombia, Venezuela, Brasil, Argentina y otros países,

para a través de este poema, hacerles saber mi solidaridad

con los que más sufren en estos tiempos que nos permite

 valorar la vida y al ser humano.

@ AUTOR Javier Villegas (Perú).

En estos días…,
los muertos parten con su propia muerte,
intento explicarme ¿por qué? y me desgajo,
examino mi condición humana y me avergüenzo.
Alguien me dice: “¡eres vulnerable!”
entonces apetezco convertirme en pájaro.

En estos días…,
está vedado compartir los abrazos,
tinturar de alegría los besos,
mirarse con fruición a los ojos.
Estamos convertido en sospechas,
en portadores de silencio
en la palabra, la voz y las manos.
Estamos confinados en muestras casas,
intentado librarnos de microbios y yerros,
nos lavamos las manos, nos enmascaramos,
seguimos fingiendo ser piadosos.

En estos días…,
no hay explicaciones certeras,
sin que nos diéramos cuenta
el temor estaba delante de puertas y ventanas,
los noticieros daban cuenta de muertes ajenas
y nuestra propia muerte transitaba en las venas,
habíamos perdido la noción de la vida.

En estos días…
¡no te deprimas!
¡no mires de soslayo las lágrimas!
¡vuelve a los orígenes!
Es necesario respetar la vida,
así este cubierta de harapos o sedas.

Inicio


 

CUANDO VUELVA A AMANECER

Autor: Manuel Alcalde Palomino.

 

Cuando todo haya pasado

y vuelva a amanecer,

el día será un zorzal

abriendo sus alas al sol

para abrigarse.

Hombres y pájaros nos mezclaremos en las calles,

ellos querran ser ciudadanos y

nosotros gorriones para mirar los pueblos desde arriba.

Cuando vuelva a amanecer

los hombres reforestaremos

nuestros almas.

Nos reconciliaremos con el mar,

con la montaña y con el viento.

El hermano lobo vendrá a nuestra mesa y cenará con nosotros.

Y como fiel compromiso y muestra de perdón hacia los hombres

los cactus no tendrán espinas

a cambio, ellos nunca más

crecerán en el desierto;

y nacerán entre geranios canciones y palomas.

Cuando vuelva a amanecer

seremos niños nuevamente

y desde los acantilados

cantaremos a la tierra.

Cuando vuelva a amanecer

te buscaré en el viento,

hasta los tres mil metros de altura

para darte un beso,

más grande que el mar.

Inicio


 

GRITO PANDÉMICO

 

 

Camilo Terrones Cotrina (Perú)

 

 

Hecatombe… Lluvia ácida

que cae, con placer, sobre la llaga,

sobre la herida que supura hambre.

Llegó con su bulla sobre el yunque,

como tropel de corceles hambrientos.

Llegó con su risa de sangre fermentada,

para embriagarnos

con el dulce vino de la muerte.

 

Llegó apocalíptica,

programada

para escarbar el sarro de las ollas,

para modelar caderas de infortunio.

Llegó para quedarse entre nosotros,

para cultivar el sueño de un cielo químico,

para germinar probetas y borrar suspiros,

para cerrar las bocas habladoras y sedientas…

Llegó para evitar el ruido escandaloso

que fomenta la colmena.

 

Pero qué pandemia es esta,

que llega con la música escrita

para ser leída en pentagramas de sangre.

Es vuvuzela que siembra miedo en la mañana;

pero abona la cosecha

que se viene cultivando en las probetas,

para que el bizcocho de los dioses

aumente por siempre su tamaño.

 

¡Coronavirus…! Otro disfraz…

¡Otra máscara de un carnaval cantado!

Copla escrita en las alturas,

y cantada por insomnes marionetas.

¡Pandemia…! Otro invento…

Cosmético que disfraza el rostro de la muerte.

Farsa que alimenta la crianza

de conejillos de indias.

 

Infundir el miedo es su bandera,

mercancía que lo canta una guitarra,

y lo aplauden cósmicos lagartos en la tele.

¡Semilla de cardo en el cerebro de los niños!

Panfleto que pinta de amarillo la conciencia,

detergente que blanquea los cerebros,

navaja que a tajos apaga la pupila

mientras se cocina la vacuna del dominio

y el sueño placentero de los dioses.

Inicio


 

EXILIADOS

       

 AUTOR: Guillermo Manuel Torres Ruiz

Y se quedaron confinados,

cada uno en sus hogares,

ante la terrible amenaza

de un espíritu invisible.

 

Y sus puertas y ventanas fueron clausuradas

porque el temor invadió sus mentes.

Sólo el sonido  de los goznes del viejo  portón

se escuchaba  en la  silenciosa estancia

para recibir el alimento que llegaba de los campos.

 

Y la ciencia descubrió que la bacteria tenía forma de corona

nombrándola coronavirus

Y en los laboratorios descubrieron su debilidad,

encontraron el remedio para someter al mal,

iniciando el ataque contra la atroz pandemia,

entre oriente y occidente,

entre norte y sur.

 

Entre tanto las grandes cadenas del mundo

 comunicaron el caos: gravedad en el cuerpo,

muerte, escasez ,hambre, falta de respiradores.

Y muchos, ocultos en sus nuevas guaridas

vivían compartiendo una migaja de pan,

y otros, orando a su creador con alabanzas

que tocaban el corazón.

 

Y al fin las perdices pudieron dialogar

en sus nuevas estancias de cariño

porque les hacía falta compañía,

la naturaleza descansada había florecido

y las aves cruzaron los espacios amando su libertad.

 

Mientras indolentes se burlaban de la existencia,

 especulando su economía,

y escondiendo sus productos.

Las autoridades empezaron a poner orden;

Pero el negro espíritu desquicio la mente

de algunos que con alma envenenada

maltrataban a sus bellas mujeres y castigaban a sus hijos.

Las voces firmes de los periodistas se escucharon

Y entrevistaron a tanto predictor que decía conocer la verdad

Y recordaron al médico Francés Nostradamus que predijo:

“surgirá una reina del oriente

 que extenderá su plaga de los seres de la noche

a la tierra de las siete colinas

que contagiaría y exterminaría

parte de la nueva humanidad.

 

En pleno siglo XXI se vivió el apocalipsis

Y tantos lloraron a sus muertos,

en frías salas, con hornos eléctricos

incineraron los cuerpos

y muchos cremados como antaño

en enormes piras de leña.

 

Y en esta historia de encierro,

la contaminación bajo sus niveles

porque las máquinas silenciaron sus ruidos industriales

Y la ecología disfrutó su producción,

la vegetación se volvió inmensa,

el mar trajo mucho alimento para nuestra mesa

y Dios con su enorme sonrisa

repobló el inmenso campo.

 

¡Oh! Cuanta falta nos hace tomar conciencia

de la destrucción y la paz del universo.

Inicio


 

NOSTALGIA Y MUERTE

 

       

                        Entrega de un reconocimiento de la Promoción de la I.E Clemente Vergel Ex 91 a cargo del Prof. Manuel Huaccha Álvarez, director del CEDA

 

AUTOR: Guillermo Manuel Torres Ruiz

Y una nueva pandemia se anunció en el presente siglo,

reventando el corazón de la madre tierra,

sin previo aviso, sin dar tregua a la humanidad,

sin compasión para los más humildes

Y para aquella generación que creció

multiplicando valores, dividiendo al egoísmo

y en dónde la palabra era su norma de gobierno.

 

Los países adinerados que someten al mundo

guardan en sus manos una vacuna como llave

Y que aún no existe para todos,

disputándose la medida salvadora

entre Norte y oriente, con estrategias no contadas,

con carros de fuego que esfuman a sus muertos

 en  ardientes lenguas.

Y los  respiradores se ausentaron para los  indigentes,

en tanto, en los silenciosos cuartos de hospital

 no alcanza el espacio para los difuntos,

y escasean los cajones para un decente entierro.

 

¡Oh! Nostalgia que cruzas el aire

observando en algún espacio del universo,

como tantos hermanos son arrojados de sus hogares,

sin esos cuatro cirios encendidos de costumbre,

cuando se aísla ,para siempre, de este mundo

Y el sufrimiento como corcel siniestro

se desboca en las miserables buhardillas

por falta de alimento, por falta de bondad,

por el abandono de algunos que coronados

para ser gobernadores de tantos creyentes de la democracia,

abandonaron sus ideales ,sin planificar una salud preventiva

para tantos hermanos que no  esperaban su calvario.

 

¿ En  qué momento la oración se ahogó en nuestros labios?

¿En qué momento surgieron las sombras 

como haces  fúnebres en el lodo?

¿Por qué la economía se fracturó en las arcas

 de unos pocos indolentes?

Ha nacido un nuevo COVID por la negligencia

de unos hombres sin escrúpulos.

 

Ha llegado en silencio,

como un ventarrón que asfixia,

como nuevo prototipo de  muerte

que se erigió en mitad de la moderna ambición,

desparramando el  terror,

en países que cuidan  el crecimiento de sus hijos

con recesión y castigo.

¡Hasta cuándo este exilio!

nos protegerá de la oscura noche,

que arrastra debilidad y acrecienta dolencias

por falta de compromiso.

 

Han crecido los rostros graves, macilentos

en estos espacios cóncavos,

en donde el oro o la falsa moneda se derrite con el frío

con los pocos árboles que crecen en la tierra.

 

Y así nuestra vía crucis está hecha,

para morir tantos, por sólo morir,

sin encender hogueras de cariño.

¿Necesariamente tenemos que partir

para que crezca el mundo con sus candados de siempre?

 

Quizá por esto escribo

para hacer surgir la bandera de la paz

en el corazón de la humanidad

Y tal vez algún día en mi defensa,

coloque un protector de guerra

en el batallón que me acompaña

para con el tiempo construir una llave común

que abra todas las puertas de nuestro camino.

 

¡Ojalá! dejemos de sufrir

y no arrastremos más a la sociedad

hacia las ojeras de un  nuevo huracán

o quizá ya no matemos de rabia a los hermanos

y así por fin nos demos cuenta de los marginados,

para descubrir nuestras mordazas y liberar nuestra letras

y hacer protestar a las estrofas con su escritura enorme,

con sus versos llenas de hipérboles

o sus extrañas figuras dibujadas con palabras.

 

¡Ojalá! seamos algún día bajados de nuestras cruces

Y dejemos de sufrir a la espera de una migaja de redención

o  ya no veamos a los días descascarándose

o sin manchas a los resúmenes de nuestros cuadernos

o a las semanas viajando con voces multiétnicas

o los rostros arrugados en sus lienzos

con el placer de engreírse en las cavernas.

 

Y al final seguro despertaremos  sin zapatos

encogidos en el cajón de un poema

o fingiendo morir en una antítesis

con la vergüenza de un golpe en el ojo izquierdo

atizado por una dama engreída

que anda cabizbaja con su muerte al hombro

o con una madera a la cadera y la alegría de un violín

entre las cuerdas de un cajón sonoro

cantando semanas o lloviendo estaciones inconclusas.

 

Inicio


 

LA GUERRA CRECE

Guillermo Torres Ruiz recibiendo una distinción del Subgerente de Desarrollo Social deñ Gpbierno Regional de Cajamarca Lic. Gustavo Llanos Pajares en la presentación de su último libro de poemas "Pétalos de Alborada"

 

        AUTOR: Guillermo Manuel Torres Ruiz

 

Hasta cuando la guerra durará

en este siglo XXI tan quebrado,

en donde el poder económico

 impera presuroso y nuestros hijos

mueren con sus estómagos vacíos,

con su fiebre a su costado,

con sus estornudos y sus miedos.

 

 

Hasta cuando la ambición

reinará en sus pálidas memorias,

creando bacterias para destruir humanos,

infectando  a las aguas o matando pueblos

y hasta generaciones de ancianos

perseguidas para no ser más vistas.

 

Por qué el mal crece en silencio,

haciendo que bárbaros modernos

se erijan como reyes del mal,

para en desigual competencia

 hacer morir a los pueblos

y ampliar su reino de ambición.

 

Hasta cuando soportaremos este poco camino

que nos queda por andar,

Viendo sufrir al mendigo,

auscultando la ira de los sin patria

o llorando por los que agonizan sin dignidad.

 

Ya es hora de cambiar el ritmo de la historia,

 de hacer crecer a la razón,

de enarbolar al pensamiento crítico

 en nuestras memorias,

de tener a la reflexión en nuestras manos,

como poderosa armadura,

de alimentar nuestra mente

con pensamientos de altura.

 

Entonces la maldad se esfumará de nuestra existencia,

la justicia prevalecerá en la sociedad

y la humanidad gritará a voz unísona,

como un coro de palomas,

hasta cuando las guerras frías durarán.

 

Inicio


 

ARMONIZAR

 

Melacio Castro Mendoza

 

Irrumpió un nuevo día de la mano

de un límpido azul cielo.

Alguien preguntó:

—Caramba, ¿sueño?

La estación anterior, oscura y fría,

nos había traído una pésima

noticia: a causa de cierta

desarmonía en muchas ciudades

y en muchos campos

la oscuridad, y un mal desconocido,

mataban plantas, animales

y a los humanos.

Cundió el pánico en el mundo.

Habrá que encerrarse cada cual

en sus habitaciones,

y más que en estas, en la paciencia

y en la persistencia del amor a la vida;

a veces hay que asumir lo anormal

como normal:

Refugiado en tu casa, lee lo que

siempre dejaste de lado

y deja de lado el no moverte,

aconsejé.

Poco después amaneció un nuevo

día de la mano de un límpido azul cielo

y el mal que nos acosaba

dejó de provocarnos pesadillas.

Bajo la nueva realidad las plantas,

los animales y los humanos

sueñan un mismo sueño:

armonizar, armonizar, armonizar!

 Inicio


 

ORIGEN Y RENOVACIÓN

Guillermo Torres Ruiz recibiendo una distinción de la Arq. Judith Padilla Malca Directora de la DDD Cajamarca

en la presentación de su último libro de poemas "Pétalos de Alborada"

 

        AUTOR: Guillermo Manuel Torres Ruiz

Y llegó desde el oriente, sin hacer ruido,

la invisible pandemia del coronavirus,

dejando a su paso tanto afligido,

que espera, la ciencia encuentre el antivirus.

 

Y ante la cruz que soporta nuestros cuerpos,

los gobernantes pensaron en nosotros,

nos confinaron para no ser tantos los muertos

ante los virus que cabalgan como potros.

 

Pero cuando llegó el día del entierro,

la sombra nos miró de frente,

secó nuestros ojos en aquel encierro

Y los hombres juntaron sus manos resignadamente.

 

Recorre los campos la oscura noche,

las puertas sin ser teñidas esperan,

con su rústico vestido sin un broche,

sólo con el augusto dolor de los que cooperan.

 

Todos arrastran su piedad ambigua,

orando de rodillas tantas avemarías,

y un hombrecito pregona con voz antigua

que la bendición llegará los próximos días.

 

Están todas las mujeres agotadas

con la elegante diferencia de su vestido albo,

mirando como las tierras, con el tiempo azotadas,

Se han quedado sin cabello, sólo con su primer ralbo.

 

La calle ha dibujado su figura,

abandonada, triste y quebrada,

con la voz del corazón que sólo murmura

¿Por qué en la agitación del miedo quedó varada?

 

A lo lejos la lluvia canta en las alturas

como horadando la tierra para las semillas,

mientras artesanos enseñan la danza de las floriculturas,

otros esperan ser trasladados en camillas.

 

Es tiempo de renovar nuestra energía de cubitos,

 que la pacha mama cargue menos aflicción,

 que en los hogares, los niños cambien sus hábitos

y con la fraternidad, juntos escribamos una canción.

Inicio


 

En tiempos de pandemia

 

La escritora Kitty O'Meara, en una imagen de su blog (Blog de Kitty O'Meara).

Foto: Lavanguardia.com

 

(K.O'Meara - Poema escrito durante la epidemia de peste en 1800).

 

Cuando la tormenta pase

y se amansen los caminos

y seamos sobrevivientes

de un naufragio colectivo.

 

Con el corazón lloroso

y el destino bendecido

nos sentiremos dichosos

tan sólo por estar vivos.

 

Y le daremos un abrazo

al primer desconocido

y alabaremos la suerte

de conservar un amigo.

 

Y entonces recordaremos

todo aquello que perdimos

y de una vez aprenderemos

todo lo que no aprendimos.

 

Ya no tendremos envidia

pues todos habrán sufrido.

Ya no tendremos desidia

seremos más compasivos.

 

Valdrá más lo que es de todos

que lo jamás conseguido

seremos más generosos

y mucho más comprometidos

 

Entenderemos lo frágil

que significa estar vivos

Sudaremos empatía

por quien está y quien se ha ido.

 

Extrañaremos al viejo

que pedía un peso en el mercado,

que no supimos su nombre

y siempre estuvo a tu lado.

 

Y quizás el viejo pobre

era tu Dios disfrazado.

Nunca preguntaste el nombre

porque estabas apurado.

 

Y todo será un milagro

y todo será un legado

y se respetará la vida,

la vida que hemos ganado.

 

Cuando la tormenta pase

te pido Dios, apenado,

que nos devuelvas mejores,

cómo nos habías soñado.

---------------------------

N.R. Hay controversia sobre la autoría y la fecha en que fue escrito...

Su autora es Kitty O’Meara, una antigua maestra y asistente espiritual en hospitales y hospicios de Estados Unidos que se ha inspirado para escribir este texto durante la pandemia actual de coronavirus. […] La periodista italiana Irene Vella, ha generado un debate, asegurando que se trata de una traducción de una versión más larga de un poema suyo...

Lo que se aprecia es el mensaje que entraña.

Inicio


A LA SOMBRA DEL CORONAVIRUS

Miguel Garnett,

Cajamarca, Marzo de 2020.

 

Cuando el rey Salomón consagró el gran templo de Jerusalén

suplicó al Señor:

“Cuando haya peste, plaga de trigo o pulgón…

Cuando hay calamidad y enfermedad,

escúchanos”.

Así, azotados por el coronavirus, suplicamos hoy,

como el ciego a quién Jesús encontró:

“¡Haznos ver!”

Sí, haznos ver cómo hemos vivido tan inconscientes,

contaminando día a día nuestro hogar, el Planeta Azul,

explotando,

sacando,

destruyendo,

botando basura a diestra y siniestra,

gozando de la danza macabra de la muerte

con exceso de comida para algunos

y hambruna para otros,

con exceso de alcohol y drogas para huir de la realidad

de una sociedad alienante,

plagada de corrupción y de injusticia.

Haznos ver cómo hemos rendido culto a los dioses

Moloch y Baal,

dioses de la autosatisfacción,

del consumo de más y más,

sin importarnos en nada a los demás.

Hemos gritado:

“¡Tengo derecho a lo que a mí me plazca,

al sexo como yo quiero!:

violando,

abusando”.

Hemos querido ser dios a nuestra manera,

como aquellos que construyeron la Torre de Babel.

Hemos llegado a la Luna.

Hemos comido del fruto del conocimiento,

y ya conocemos mucho sobre los planetas;

pero no conocemos,

ni nos interesa,

lo que siente el corazón del vecino,

y mucho menos del otro

de distinto color,

de distinta cultura,

de distinta religión.

Podemos andar en el espacio.

Podemos viajar en jet

y comunicarnos al toque,

con alguien en otro continente

–aunque no sepamos conversar con la persona a nuestro lado.

Conocemos más y más, gracias a la tecnología,

pero no somos sabios.

Ahora nos azota la plaga,

y como en las plagas de la antiguedad y de la Edad Media,

no faltan los que dicen:

“A comer, a beber y a pasarlo bien, porque mañana morimos”.

No faltan

aquellos que se aprovechan de la necesidad del prójimo

y

alzan los precios de la comida,

alzan los precios de la medicina,

alzan los precios de los pasajes.

Sí, todo sube

y se cumple lo que dijo hace siglos el filósofo Hobbes:

“Homo homini lupus – El hombre es un lobo para el hombre”.

Pero también,

felizmente,

hay aquellos que ofrecen solidaridad y cariño,

que ayudan a los más vulnerables.

Debemos agradecer a los médicos y las enfermeras,

a los policías,

y a los soldados

que se esfuerzan a proteger la población,

sin importarles sus propias vidas.

Sí,

el coronavirus es tiempo de desastre

y también tiempo de gracia;

tiempo de individualismo

y también tiempo de solidaridad;

tiempo de egoísmo

y también tiempo de entrega a los demás;

tiempo de agarrar para mí

y también tiempo de dar al otro;

tiempo que manifiesta lo peor del ser humano

y también tiempo que manifiesta lo mejor.

Inicio


EL DIABLO “CORONAVIRUS”

 

Autor: Eliseo León Pretell
*Poeta escritor peruano
“Ciudad Satelital”
Houston Texas, United States

(DÉCIMA ESPINELA)

 

 

I

Como el propio Lucifer

hasta su nombre es bonito;

pero es el horrendo grito

del humano por doquier.

Ataca sin escoger

si al rico o al proletario,

marchan al mismo calvario

todos con la misma suerte.

El sufrimiento y la muerte

junto a su destinatario.

 

II

Como si llevara prisa

furioso se multiplica,

hasta que se diagnostica

ya contagió hasta en la misa.

Es traicionero, no avisa

arribó para quedarse,

así malevo llevarse

como en días de Noé,

al hombre de poca fe

a Dios quiere revelarse.

 

III

Más muerte, adiós y dolor

nos va dejando a su paso,

acabó con el abrazo

y el beso amigo de amor.

A la China y su esplendor

humilló hasta sus desvelos,

cambió de color los cielos

de Francia, Italia y España.

Ahora enferma con saña

a mi Perú y sus anhelos.

 

IV

“Coronavirus” no entiende

de límites ni fronteras,

no distingue las banderas,

rasas ni color por ende.

La lucha contra él depende

de nuestra conciencia y tino,

solamente hay un camino

¡¡Solidaridad y unión!!

Da más nuestro corazón

para cambiar un destino.

 

V

Pareciera una advertencia

de Dios nuestro creador,

porqué el hombre pecador

no carbura en su demencia.

Nos llenamos de impotencia

diciendo: ¡¡No puede ser!!

Huérfanos sin entender,

luto y caos en los hogares,

familias llorando a mares

¿Que más nos toca perder?

 

®Es el canto del zorzal

©Derechos reservados

Seamos mucho más generosos y solidarios de lo que creíamos ser.

Adagio oriental

 Inicio


Presentación          Coronavirus Covid 19