Las epidemias en la literatura parte I

 

Presentación      Coronavirus

 

Armando Gustavo Vega.

Rector UIDE

22 de junio de 2020 - 00:00

Tengo en mi biblioteca la versión en español (Ed. Azteca, Mx. 1956) del original francés, escrita por el premio Nobel argelino francés. Relata la pasión del médico en el hospital de Orán, en Argelia, el doctor Bernard Rieux, por atender a multitudes de pacientes infectados por la peste bubónica. Textualmente Camus escribe algo que lo estamos sintiendo ahora mismo con la pandemia de la COVID-19 en el 2020: la inminencia de que aunque se presente sin pronósticos de duración, pueda a la vez retornar en el futuro a reazotar el virus. “Esta crónica, (se lee en La Peste), no puede ser el relato de la victoria definitiva (el bacilo de la peste no desaparece jamás), sino el testimonio de lo que fue necesario hacer y qué deberán seguir haciendo, contra el terror y su arma infalible, los hombres que luchan de todas las maneras posibles con la muerte en todas sus formas posibles, y que están llenos, poseídos hasta la última gota de sangre, por la idea fija de salvar al género humano”.

Dado que es un clásico latinoamericano, me detengo ahora en, Amor en los tiempos del cólera, (Ed. Penguin Random House, 1985). Un antiguo amor pospuesto por cincuenta años entre Florentino Ariza y Fermina Daza, se enciende en una luna de miel inverosímil entre viejos, gracias a que navegan por el río Magdalena con la bandera del cólera en su proa, para alertar que barco y pasajeros están en cuarentena. Dada la muerte de Juvenal Urbino, esposo de Fermina Daza, el amor secuestrado por tanto tiempo se aviva y recrea en una narración exuberante y mágica. Claro, los personajes son los citados, pero la tela de fondo es siempre la epidemia del cólera. Sin embargo, la saga es grande.

Ensayo sobre la ceguera, por Saramago (Alfaguara, 1966), en su trama no se trata de una epidemia infecciosa, se trata de una epidemia de contagio, en donde toda la ciudad súbitamente se torna ciega y, el primero en perder la vista es el oftalmólogo del pueblo, mientras espera un semáforo en la calle. Todos luego por epidemia y contagio se vuelven ciegos, a excepción de la mujer del oftalmólogo. Los ciegos son confinados en un campo de internamiento. Es particularmente dantesco el proceso mediante el cual los bandos entre ciegos buenos y malos desencajan abismos humanos truculentos. Una suerte de continuidad de esta novela representa Ensayo sobre la lucidez, para contrarrestar los conceptos y opciones entre la ceguera y la visión. (O)

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Fuente: El Telégrafo

 


Las epidemias en la literatura parte II

 

Armando Gustavo Vega.

Rector UIDE

29 de junio de 2020 - 00:00

La cuarentena, de J.M.G. Le Clézio (Tusquets, 1998) relata la epidemia del cólera en el barco Ava, que cubría las rutas entre Marsella y Mauricio. Obligado a desembarcar en la isla Plate, para cumplir la obligación de una cuarentena, la obra literaria exhibe en tropel las pasiones y las virtudes humanas. 

La larga espera del Ángel, de Melania G. Mazzucco (Anagrama, 2011) relata los últimos quince días del pintor Tintorero y su entorno de Venecia y sus canales de la peste. Justamente en la ciudad en donde se inaugurará para la historia de la medicina, la palabra o el concepto de cuarentena.

Peste y cólera, de Patrick Deville (Anagrama, 2014) es un acceso novelado sobre las epidemias de estas dos terribles enfermedades que han diezmado a la humanidad. Se detiene en especial en las referencias a Alexandre Yersin, descubridor de la bacteria causal- que lleva su nombre- yersinia pestis.

El jinete pálido, de Laura Spinney (Ed. Critica 2018) narra una epidemia que cambió al mundo, pues las recomendaciones de la OMS sobre cómo manejar la epidemia, no llegan a los centros del poder, novela visionaria, tanto como tampoco en la Casa Blanca de Trump no llegó la alerta del covid-19, en el 2020, en la mitad de un escepticismo que está dando marcha atrás.

La literatura ofrece el salto del pensamiento de ser capaz de anticiparse a la ciencia. Julio Verne lo demostró. Siempre es menester saber lo que dice la literatura para comprender y anticiparse mejor a la realidad.

Alan Defoe en Robinson Cruzoe, pudo acercarse mejor al concepto de aislamiento y cuarentena forzada y por largos años en el caso literario, cuando perdido en una isla, el náufrago sabe mucho más que los infectados por una epidemia, de los dilemas y de la soledad infinita y sin pronóstico. 

Dos autores que escribieron narrando la tuberculosis de fondo: Alfonso Cuesta y Cuesta en el cuento La Medalla y el compositor cubano Junco, autor del bolero “Nosotros”. (I)

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Fuente: El Telégrafo



 

Cajamarca, 30 de junio de 2020.

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