La terca inobservancia de las normas

legales y de conducta social

 

Presentación   Artículos de opinión

 

Hugo REYNA GOICOCHEA

 

Los trágicos sucesos y acontecimientos producto de la Pandemia Mundial del Corona Virus en el mundo, han puesto de manifesto y en “tela de juicio”, las conductas antisociales, impropias de rebeldía y enfrentamiento de individuos y sectores de la población, frente a  medidas de imposición de orden legal, tendientes a mitigar o frenar los efectos negativos de tan mortal virus que está castigando a la humanidad, obligando a los gobiernos a disponer acciones compulsivas de control de sus fuerzas policiales y aun de sus ejércitos, frente a su desafio o incumplimiento por parte de muchos miembros de la sociedad civil.

 

Normas y leyes

 

El ser humano, desde épocas remotas, se ha agrupado con fines de sobrevivencia y defensa propia, frente a las fuerzas hostiles de la naturaleza, así como, ante agresores del mismo género, en una lucha permanente de preservación de la especie o prevalencia social. A fin de poder desenvolverse en los diversos ámbitos de convivencia social, han ido definiendo normas o reglas de comportamientos y conductas individuales y colectivas; aceptadas convencionamente o impuestas, de cumplimiento obligatorio en el caso de la ley, cuyo imperio se asume en representación de la sociedad por el Estado.

 

Las conductas antisociales

 

Aportes de investigaciones sociológicas, antropológicas y de psicología social, fundamentalmente,  refieren que la convivencia, básicamente, en conglomeraciones urbanas, cada vez más crecientes por los movimientos migratorios, han ido generando nuevas manifestaciones de conductas sociales agresivas que van a colisionar con el estatus quo tradicional. Los centros urbanos emergentes del siglo pasado, de convivencia tranquila y paz social,  dado la vorágine de la vida citadina de altas concentraciones poblacionales y problemas estresantes, como falta de equipamiento urbano, congestionamiento vehicular, contaminación ambiental, comercio ambulatorio, déficit de viviendas, áreas verdes y de recreación; así como un creciente fenómeno de inseguridad ciudadana, en términos generales, vienen delineando una “cultura de informalidad” en todos los aspectos de las esferas de la vida social, económica y también política, percibiéndose sus expresiones  ilegítimas, como prácticas normales y cotidianas de una gran mayoria de personas que practicamente no disponen de mucho para su sobrevivencia y por tanto están desarraigadas. Estos fenomenos sociales configuran un inminente peligro para la sociedad en su conjunto, lo que ha venido a definirse como ANOMIA SOCIAL.

 

Las infracciones a la ley

 

En sociedades emergentes como la nuestra, existe el “convencimiento” que: “Hecha la ley, hecha la trampa”, aceptado como natural, en el contexto de la creciente cultura de la informalidad, como producto de la ausencia de “autoridad formal”, debilidad de las entidades del Estado de poder controlar y efectivizar sanciones para quienes infringen la ley, en muchos casos benignas por complicidad y corrupción, que hacen que la impunidad prevalezca en la generalidad de casos.

 

El aislamiento social

 

El aislamiento social “general” decretado por el Supremo Gobierno a fin de afrontar las consecuencias negativas de la Pandemia del Corona Virus en nuestro país, ha desnudado y mostrado una serie de expresiones y vivencias absurdas y hasta irracionales de personas y sectores de nuestra población respecto a acatar disciplinadamente las disposiciones legales que deben ser de estricto cumplimiento por la sociedad, en la perspectiva de proteger y preservar el bienestar general de toda la comunidad.

 

A diario se informa, a través de los medios de comunicación social, la detención de miles de personas de ambos sexos y diversas edades, que simplemente hacen caso omiso de permanecer en su casas, aún a sabiendas que serán detenidos y procesados con ulteriores denuncias penales. Poco importa, exponerse al peligro y poner en riesgo la salud social. Miembros de la policia nacional y del ejército se han contigiado con el virus y algunos han muerto, en cumplimiento de su vocación y servicio cívico; entre tanto, continúa la acción irracional de incumplimiento de irresponsables desadaptados sociales.

Cajamarca, 12 de abril de 2020.

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