La ecología y la economía

 

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Por: G. Guillermo Silva R.

Hoy en día, todas las personas desde niños hasta ancianos, pensamos en salvar el medio ambiente, en el progreso y en el crecimiento económico. Y lo que más nos preocupa, es el cambio climático por su impacto en la economía de cada país del globo terráqueo. Esto, ha suscitado a tomar modelos que nos permitan medir las consecuencias, a causa de la elevación extrema de las temperaturas (frio y calor), así como también de evaluar la eficacidad de las políticas públicas destinadas contra el calentamiento global.

En efecto, nos parece que todos somos responsables, pero sobre todo, creemos que son los países del norte, es decir, los países industrializados, los cuales creen que la naturaleza es ilimitada. Pensaban y piensan todavía que, el derecho a la propiedad, nos permite a contaminar los suelos y destruir la naturaleza. Error, grave error, por lo cual estamos atravesando los resultados.

El balance ecológico es alarmante, porque la biodiversidad está en peligro, con la desaparición de muchas especies animales y vegetales, la polución del aire, de las tierras de cultivo, de los océanos, de los ríos, sin olvidar el calentamiento climático. Todo esto, debido a las diversas actividades humanas, por ejemplo: industrialización, urbanización, explotación de recursos naturales (minas, petróleo, gas, carbón), la agricultura intensa (insecticidas), el transporte, etc.

Con estas condiciones, hemos llegado a una catástrofe ecológica, con lo cual nos deja en duda lo concerniente a que la ley del mercado (oferta y demanda) va resolver el problema que ha causado. Ahora, tratamos de reparar los problemas ecológicos y se buscan diversas soluciones. Por ejemplo, para reducir las emisiones de carbono (CO2) ya se han propuesto de sancionar con impuestos elevados a las empresas contaminantes. Otros, están tratando de encontrar el procedimiento de captar los gases a efecto invernadero y eliminar el CO2 de la atmosfera para transformarlo en metano. Algunos, tratan de encontrar la solución a la disolución de los glaciares en el Ártico y en el Antártico. Y otros estudian el porqué del ascenso de los océanos.

A pesar de la urgencia climática, los países industrializados (USA, Rusia’ China, etc.) continúan a “tirarse la pelota”, como si estuvieran jugando ping pong. Cada uno espera que el otro resuelva el problema, situación clásica en economía. La solución tiene que ser general, global. Ahora, muchos economistas enseñan la aplicación del principio: Contaminas – Pagas; además van por un precio universal del carbono. Entonces, la tarificación del carbono responsabiliza a los contaminadores. Aunque nos parece que, también falta el coraje político y una reforma en las reglas del comercio internacional.

Convencer a las empresas y a los políticos de trabajar de manera ecológica es una excelente idea, pero los efectos de esta estrategia puesta en iniciativa en la Conferencia de Rio en 1992, han sido mínimos. Y ahora, el Acuerdo de Paris de 2015; en consecuencia es el tiempo de tomar nuestras responsabilidades y de proteger el futuro de nuestro planeta. Tenemos que, romper la relación entre actividad económica y destrucción del medio ambiente.

Guillermo Silva

14-10-2019

Cajamarca, 18 de octubre de 2019.

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