¿Hasta cuándo devuelven las cuatro farolas hurtadas de la Plaza Mayor?

 

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Consuelo LEZCANO RUIZ

Sí, ¿hasta cuándo? nuestras autoridades edilicias y las demás competentes efectuarán las respectivas denuncias a quiénes, en época en que ejecutaron las obras del proyecto de remodelación de la Plaza Mayor de nuestra ciudad, hicieron desaparecer cuatro hermosas farolas instaladas alrededor de la pileta.

Pese al paso de los años, las sucesivas gestiones municipales no han dado a conocer a la opinión pública, información sobre cuál ha sido el destino final de estas farolas de la época republicana, que permanecieron por muchas décadas como símbolo de una ciudad tradicional alto andina.  Tampoco, tenemos conocimiento que alguna otra institución estatal como el órgano desconcentrado de Cultura, Contraloría General de la República o Ministerio Público, de oficio, hayan efectuado acción alguna, respecto al paradero de estos bienes que constituyen parte del patrimonio cultural de la Nación y que por ley, están en la obligación de preservar y proteger. Ya en anterior oportunidad el periodismo ha efectuado denuncias públicas al respecto, hechos que sin embargo pareciera, han caído en “saco roto”.

Es importante recordar que el proyecto de remodelación de nuestra Plaza Mayor, se inició en la gestión municipal de Emilio Horna Pereyra. En aquel entonces, cercaron todo el perímetro de la plaza con mantas color negro como augurio de la tremenda desgracia que iba a ocurrir. Los trabajos continuaron y concluyeron en el gobierno del señor Marco La torre, el mismo que está vivito y coleando y que valdría la pena pueda dar a conocer qué pasó en su gestión con las tan inubicables farolas.

Al respecto, conocemos medianamente que todo proyecto de inversión pública, cuenta con personal jefatural y trabajadores; así como con supervisores específicamente designados para tal fin. Concluido un proyecto de esta naturaleza se tiene que hacer la liquidación del mismo que comprende los informes técnicos y financieros de cómo se desarrolló y en qué condiciones se lo liquida y qué sobrantes de obra o materiales no se utilizaron y existen. Acaso no hay información sobre este proyecto que determine a  dónde fueron a parar las farolas. ! Esto es realmente inaudito!

Cada gobierno local de turno, cuenta además con un cuerpo de regidores, cuya labor es por naturaleza normativa y fiscalizadora. Igualmente las gestiones municipales cuentan con  un “Gabinete de Asesores”, gerentes y  demás personal que tienen que conocer sobre el desarrollo de las acciones municipales, las mismas que en cuanto a inversiones, están bajo la acción de control simultáneo y posterior de respectivo OCI municipal. ¿Ninguno de ellos se percató de la desaparición de las farolas?. ¿Qué medidas han tomados cada una de estas gestiones edilicias para dar con el paradero de las farolas?. No nos hagan el cuento que se mezclaron con el material de desmonte que salían en volquetadas  y, allí se hicieron nada.  “Das, das” como dice Don Homerito Bazán en sus simpatiquísimas crónicas y comentarios, exigimos un pronto esclarecimiento de los hechos.

Una autoridad local tiene que ser un servidor público que vele por la seguridad del pueblo, que entienda lo que es manejo de la cosa pública, que ejerza el “principio de autoridad” y que no se dedique como alguno a depredar parques y jardines, despilfarrar los dineros del pueblo en obras anti técnicas, a hacer proyectos para sus amigos y los funcionarios de su gestión, solamente para saciar los gustitos personales de sus ayayeros. ¿También la mafia se enquistó en Cajamarca? ¿Hasta cuándo seguiremos con la maldición de Atahualpa y el oro?.

Emplazo públicamente al actual alcalde, a la Fiscalía Anticorrupción, Contraloría General de la República,  a la Dirección Desconcentrada de Cultura, Defensoría del Pueblo y demás autoridades regionales y locales, para que de inmediato se reúnan y coordinen las mejores acciones para investigar este delito contra el patrimonio de nuestro pueblo.

Aquí les obsequio la fotografía donde se puede apreciar muy claramente a una farola ubicada alrededor de la pileta de nuestra Plaza Mayor. No me iré de este mundo sin saber qué se hicieron y quiénes fueron los bribones que se aprovecharon de sus cargos para hurtar estos bienes patrimoniales, que de todas maneras tendrán que recuperarse. ¡Basta ya! ¡Alto a la corrupción!¡No más impunidad!

Cajamarca, 12 de noviembre de 2019.

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