La mentira en política

 

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Por: G. Guillermo Silva R.

La mentira, según el diccionario Larousse, es el discurso contrario a la verdad. En virtud a esta definición, las exageraciones electorales, las verdades a medias, los secretos de poca importancia, las restricciones mentales, son mentiras. Los que la practican, son mentirosos. Y para que una democracia sea auténtica, la población tiene que tener conocimiento de causa y disponer de toda la información necesaria de lo que es público. La gente que eligió con su voto, a los gobernantes de turno tiene el derecho a la verdad. La mentira política constituye un abuso de confianza y una ruptura del contrato y debe ser evaluado, cualesquiera que sea su forma y en el tiempo.

Escuchamos decir, siempre ha sido así y una gran mayoría cree todavía que la mentira, es parte integrante de la vida política y que no podemos escapar de ella. El filósofo Platón en su obra La República, describía que, la ciudad debe ser gobernada por aquellos que han tenido acceso al conocimiento de la verdad y del bien común. Entonces, engañar al pueblo es una noción que no tiene sentido en democracia. Pero, esto se ha transmitido de generación en generación y el peligro es justamente el de aceptarlo. Es un tema que, no se acabará fácilmente, pero es un sentimiento de urgencia a cambiarlo.

De una manera general, los que entran en este sistema, su único cálculo es, de que no los vayan a descubrir de sus fechorías y por eso dicen lo que sea. Para nosotros, cuando hablamos de los políticos, lo primero que recordamos son las promesas electorales. Si son elegidos, siguen en el mismo rumbo. La mentira, hace parte de los útiles de la persona pública, al costado de su elocuencia, de su trabajo y de su talento de conciliador. Pero, nos hacen recordar a Pinocchio: una marioneta que se transforma en joven y que mira su nariz crecer cada vez que miente (escrita por el italiano Carlo Collodi, en 1883).

En política, el triunfo recae sobre la capacidad de aparentar. Muchos alteran su curriculum vitae, sobre todo en lo que respecta los estudios, la tesis para obtener un grado académico. La experiencia laboral, también juega un rol importante si se desea gobernar. En nuestra clase política, vemos como la cambian e incluso hay personas que nunca han trabajado verdaderamente. Es decir, con un horario de trabajo, sueldo, años de servicio para alguna institución, empresa, organización, etc.

En el mundo de la política, la moral deja de existir y la mentira es parte del juego que tienen que saber usar, para no ser excluidos del mismo. Inclusive, la mentira es rentable, porque la gente les recompensa y casi siempre, el mejor mentiroso es el que gana. Si queremos que esto cambie, es la prensa que tiene que mostrarnos el buen camino. Los periodistas tienen que, buscar la verdad y de este modo, una nueva forma de hacer periodismo. Un periodismo pedagógico, así de simple.

Guillermo Silva

25/01/2018

 

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