LA CIUDAD QUE NOS FALTA

 

Presentación   Artículos de opinión

Escribe   Cesar Alfaro Vargas

 

Nos falta caminar: por la vida, por el mundo, por diferentes países, por lejanos lugares, por el Perú y sus provincias. Que caray, nos falta caminar por nuestra propia ciudad de Cajamarca. Y sí que nos falta mucho. Debemos convertir a Cajamarca en una “ciudad caminable”. Esa es la tendencia moderna   

Y es que una “ciudad caminable” está orientada a promover un buen flujo peatonal. O sea, calles y avenidas que permiten el paso de bicicletas como de automóviles Al respecto, un distinguido planificador urbano llamado Jeff Speak, manifestó hace poco que “El automóvil que una vez fue un instrumento de libertad, se ha convertido en una prótesis que pone en peligro nuestras vidas, malgasta nuestro tiempo y genera gases contaminantes.”

Cuanto más “caminable” es una ciudad, más fuertes son los lazos que se genera en la comunidad, desde apoyar al pequeño comercio hasta conseguir que los niños reafirmen sus relaciones sociales llegando al colegio a pie. Los planificadores urbanos modernos, clasifican numéricamente el nivel de “caminavilidad” de estos núcleos.

Según esta definición, nos dicen los expertos, estos lugares cuentan con características comunes. Por ejemplo; tienen un centro del barrio y cuentan con un flujo de pasajeros suficientes para manejar un sistema de trasporte público adecuado. Tener zonas caminables genera actividad económica.

Las ciudades caminables contarán en el futuro cercano, con lugares peatonales que tengan una utilidad más allá de la ciudad misma La movilidad a pie deberá aumentar ostensiblemente.  En la ciudad de Cajamarca, las vías de tránsito, constituyen la barrera más crucial que hay que superar. Por algo será que el término “ciudadano” proviene del vocablo “ciudad”. Esa es la ciudad que nos falta. O mejor dicho QUE NOS HACE MUCHA FALTA. Chau para siempre a Revilla Pérez, Los Gladiolos, José Sabogal, Amazonas, y todas las que van a parar a nuestro vapuleado centro histórico.

El concepto fe “super manzanas” debemos ya conocerlo. Se trata de células de unos 400 a 500 metros por cada lado, cuyas periferias se articulan como si fueran vías básicas pensadas para el vehículo de paso. Su interior se trasforma.  Son áreas en que un automóvil circula a 10 Km. por hora, y los niños pueden jugar tranquilamente. Los invidentes pueden deambular seguros y hacer todos los usos que la ciudad permita

En una “Cajamarca caminable” podremos liberar aprox. el 70 % de espacio que ocupa la motorización y ampliaremos el espacio público. Tendremos juegos, fiestas, intercambio económico, manifestaciones de toda naturaleza.  Sin estas zonas, la ciudad en esencia no existiría. Sin estas super manzanas, nuestra ciudad de Cajamarca, y otras que se precien de ir camino a la modernidad, definitivamente, no existirían.

También sucumbirían aquellas ciudades que no tengan sistemas públicos de bicicletas, vías de transito rápido VTR. Así como también lo harían aquellas ciudades que no vayan a la búsqueda de la resiliencia social. O sea, a aquella concepción de que los pobladores deban contar para recuperarse rápido de los impactos que sufre el sistema. Lo habitual en el mundo desarrollado, es que sean pequeñas interrupciones en el suministro de agua o electricidad, las huelgas (y otros temas); los que afectan el comercio o el trasporte de pasajeros. Allí también están las averías a los propios trabajos de mantenimiento que generan molestias a los usuarios. 

Nos falta mucho como ciudad. Qué duda cabe.  Muchos creen que seguimos siendo aún un pueblo. O acaso, un pueblo grande. Pero NO una ciudad en el mejor sentido de la expresión. Fíjense: seguimos cargando a nuestros muertos y generando por las calles, una enorme congestión de gentes y vehículos. En otros lugares ya ni velorio se hace. Se les entrega a los deudos un frasquito con las cenizas de su ser querido y, punto.

Sin pesimismos. Es que como están las cosas, ya ni siquiera la recientemente inaugurada Av. Andrés Zevallos entusiasma mucho.

 

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