LOS COLORES DEL CIELO

 

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Juan C. PAREDES AZAÑERO

Próximamente el gran escritor cajamarquino Carlos Ernesto Cabrera Miranda, genuino representante de la narrativa cajamarquina, presentará la Sexta edición de su libro de cuentos Los Colores del Cielo.

El libro ya está impreso, tengo un ejemplar en mis manos, gracias a la generosidad que siempre me brinda Carlitos Cabrera obsequiándome un ejemplar de cada una de sus publicaciones,  esta Sexta edición ha sido editada por el Fondo Editorial de la Municipalidad Provincial de Cajamarca – MPC, contiene once cuentos en sus 108 páginas que conforman el libro, con una elegante portada a colores muy sugestiva que encarna el título del libro.

Realmente, la publicación de la Sexta edición de Los colores del cielo constituye un gran suceso en el mundo de la Literatura Cajamarquina, pocos son los libros que logran ediciones sucesivas hasta llegar a la sexta, se debe, prioritariamente, a la calidad literaria del libro, muchas instituciones educativas, culturales y municipalidades han reconocido en este libro la identidad cultural de nuestra tierra, estoy seguro que el estudiantado cajamarquino gozará de la exquisitez que brinda la lectura de estos preciosos cuentos. A modo de ilustración, la 1ra. edición de Los colores del cielo fue en 2002, la 2da. en 2006, la 3ra. en 2007, la 4ta. en 2007, la 5ta. en 2011 y la 6ta. en enero de 2016.

A continuación presento Fragmentos de algunos de los cuentos de Los Colores del cielo, no sin antes, felicitar y agradecer muy sinceramente a Carlitos Cabrera por alcanzar esta Sexta edición:

Hasta que un día le hincó la querencia, por instinto llegó a su tierra, como pudo: desgarrando días de desierto, subiéndose a los camiones, caminando kilómetros, soportando las lluvias del invierno y se internó en la jalea, allá en la en la soledad de los cerros más altos y lejanos de la sierra...

El Venadero

 

Corría un año más, como cualquier otro. Llegaba para amontonarse sobre el tiempo, para quedarse allí como una sábana arrugada, como un papiro que guarda sobre sí la historia, la melancolía, el heroísmo. Estaría allí sin explicación alguna, pero, guardando entre sus pliegues las manchas andinas de la fatalidad.

Héroes del destino

 

La mañana lo descubrió allí nuevamente. Cosa rara estar en el día. Su vida había sido siempre nocturna, tanto en el pueblo como en el alma. El día lo venció y un sueño morboso lo transportó al infierno. Los truenos de una tempestad que se acercaba lo despertaron y trajo consigo efluvios malévolos, graves ideas y ansia de suicidio.

Almas de la noche: Licnobios

 

... llovía, se acercaba la medianoche; anunciaron que el viaje sería la mañana siguiente. Cogí la mochila con mis errantes enseres y, sorteando al agua que corría por las calles, regresé al mismo hospedaje, mojado; me atendió el mismo cuartelero, me dieron el mismo cuarto, oscuro; en el espejo alguien era yo, forastero, solo en mi recóndita naturaleza; allí se repetían los mismos minutos y se repetía la misma noche, antigua como la humanidad. Parado en la oscuridad, medité sin ideas. Por la ventana de la habitación vi mucha gente pasar, mucho tiempo rodar, muchas almas ir y volver, bajo la lluvia.

Viajeros

 

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