Casi me da  “chucaque”

 

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Por: Guillermo SILVA RODRÍGUEZ

El “chucaque” es una costumbre de origen andino, en el norte del país, que se utiliza para aliviar el dolor de cabeza, el cual es solo un alivio temporal. Consiste en enrollar una parte del cabello y tirar cuidadosamente. Parece que solo funciona si se alcanza a producir un sonido en el cuero cabelludo y se logra con la contracción de los vasos sanguíneos. Entonces se dice “ya reventó”.

Según del Diccionario de Americanismos, el chucaque es el “malestar, angustia o bochorno provocados por una impresión desagradable o una situación embarazosa”. En el idioma quechua, significa susto o vergüenza que genera dolor de cabeza. Se le conoce también como “mal de espanto”, en la que la persona es afectada por una emoción desagradable. En medicina se lo denomina migraña, la cual no tiene causa conocida y no hay cura tampoco hasta el momento. Los galenos solo recomiendan evitar el estrés, como si fuera fácil en el mundo actual.

En nuestra vida cotidiana, ya sea en el hogar o en el trabajo, ocurren situaciones que a veces causan  dolor de cabeza. Por ejemplo, cuando una menor de edad sale embarazada, muy común en la sierra y por la falta de educación de calidad en el país. En los empleos, como son escasos las personas tratan a menudo de “serruchar el piso”, “maletear”. También, lo que nos da chucaque es la falta de apoyo al deporte, los servicios públicos, los medios de transporte, la inseguridad, la falta de cuidado al medio ambiente. Así mismo, cuando hablas con extranjeros sobre la situación política en nuestra patria, donde la política ni los políticos existen verdaderamente, porque casi todo es improvisado, desorganizado. En estas próximas elecciones presidenciales 2016, tenemos 19 candidatos (con dos alianzas), es una vergüenza de ver que en pleno siglo XXI seguimos aún bien divididos. Decimos que vivimos en un país democrático, pero ¿Por qué multan si no vamos a votar? Es decir, estamos con una democracia enmascarada, entre otros.

Me encontré con mi vecino y amigo Demetrio, quien me relató que viajo a Trujillo a pasar su cumpleaños, con parte de su familia. Uno de sus sobrinos, lo llevo a visitar el centro histórico de la ciudad primaveral y entraron a una “boutique” diciéndole: Tío, escoja un terno, es mi regalo por su onomástico. Me comento con un tono sonriente: ¡Casi me da chucaque!

Guillermo Silva

17/01/2016

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