Por los claustros de la  UNC

 

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Por César Alfaro

cesaralfarovargas@hotmail.com

Fue una brillante oportunidad ser miembro titular de la Asamblea Universitaria de nuestra querida alma mater. De esto hace ya más de tres décadas. Y en este pequeño parlamento, discutimos largas tardes, noches y madrugadas;  pues estaban en agenda varios  puntos que tenían que ver con el gobierno de esta casa superior de estudios.

Pero un tema se impuso: LA CORRUPCION. Se trataba de juzgar a distinguidas damas que eran catedráticas y alumnas a la vez. El Hospital Loayza les había dado un diploma de enfermeras pero éste,  no tenía valor universitario.

Y ellas lo sabían, pero muy frescas desempeñaban la docencia. Tomaban exámenes, calificaban a sus alumnas, firmaban títulos. Y por supuesto ellas se adjudicaron los suyos propios.  Fue un  escándalo sin precedentes .Y, las expulsamos, como no.  Junto al caso de dichas señoras, sacamos  al director de economía de aquel entonces, por temas de apropiación ilícita de fondos y nepotismo. Punto.

Formaba parte del tercio estudiantil y como tal, estaba en mi consejo de facultad y en el concejo universitario. Como parte de un Jurado  (concurso para nombramiento), viví el  estalló de una pampa. El primer lugar lo obtuvo un sacerdote de apellido Cogorno que me dijo. ”Alfaro. No te preocupes, no te voy a hacer rezar el rosario”.

Habíamos utilizado los formatos oficiales para la calificación pertinente, pero Cogorno ya tenía nota 20 (o más) en la calificación interna  (expediente). En la segunda fase (clase  de oposición o magistral) , no podíamos ponerle CERO de nota. Ni un total ignorante calificaría así. El ingreso de citado profesor, fue  inminente.

 Pero mis compañeros se oponían rotundamente. Obligado por ellos, tomamos el local de la dirección. Era casi navidad. Fuimos como treinta alumnos. La noche del 24 de diciembre, me quedé solo.  Pasaron las pascuas y tuve que entregar el local, con mi profunda decepción respecto a la lealtad y principios que en ellos observé.

Antes del referido concurso, habíamos hecho amistad con Cogorno.  Luego del proceso en mención, esta circunstancia cambió. Paso a ocupar años después el decanaato. Luego de un tiempo  murió y en efecto, nunca recé siquiera un ave maría.

Nuestra preocupación de tener un cura en sociología venía arrastrándose desde hace tiempo atrás: Caso  S.  Cabanillas (Iglesia San José) versus el estudiante Arriaga.  

Otro hecho que describo (ya fuera de los claustros), es lo que  hicimos o intentamos hacer con un  grupo de padres  de familia que teníamos hijos estudiando en diversas facultades en nuestra UNC. La coyuntura era de una huelga de  docentes (que seguro estaban en sus derecho).  Pero los alumnos,  como siempre, perdían.  Desde luego  la huelga de casi cuatro eses era “huelga pagada”.

Formamos una suerte de APAFA Universitaria. El punto central: La MEDIOCRIDAD de los profesores. Muchos ingenieros repetían año  tras año y hasta el cansancio los mismos problemas, los mismos ejercicios (la misma cantaleta). Docentes ya “homologados” que se creen “jueves titulares”, propietarios del conocimiento y dueños de una  verdad que no acepta el menor atisbo de crítica. Que falsedad.

No tuvo futuro esta APAFA sobre todo por la venganza  de la que serían objeto nuestros hijos, Notas de los últimos exámenes se trataban en la cubichería de enfrente de la ciudad universitaria. Tragos al inicio y botellazos para terminar (quien no lo sabe?. Maldita corrupción y mediocridad que están siempre al acecho.  

Puedo seguir escribiendo pero sólo he hecho un breve recorrido (a propósito que las elecciones para nuevas autoridades están a la puerta). Espero el Fórum “Universidad  y Cambio” al cual asistiré  MAÑANA MIERCOLES   30 de Abril en el Aula Magna.

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