¿LA LEY DE LA SELVA? (2)

 

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Por: Guillermo Silva Rodríguez

Cajamarca, 20 de enero de 2014

 

Cada persona nace en algún punto determinado de un Distrito, Provincia, Departamento, Región, País. Este lugar nos hace querer, amar por encima de todos los demás valores establecidos y se incrusta en el alma el nombre de donde nacimos, de la familia y después el de nuestra Patria.

Ocurrió ya hace mucho tiempo que hemos dejado la Edad de Piedra, junto con las cavernas y la barbarie. Estamos a muchas generaciones del mono y que la inteligencia nos impide retroceder a los arboles, porque ahora somos seres humanos. Además, vivimos en una época moderna y civilizada, aunque parece que todavía no llega a muchos lugares. Somos seres susceptibles de pensar, de amar, así mismo de sentir tristeza.

Y es tristeza lo que uno siente al tomar en cuenta de la manera primitiva, caníbal, como alguien o algunos (tal vez “los herederos”), me criticaron, atacaron y con un falso nombre, calificaron con injuria, alevosía no ajustándose a la verdad y lo hicieron en el anterior artículo de opinión ¿La Ley de la Selva? Por esto, les contesto a estos irresponsables (ya sea la catalina, o el acolito, o la psicóloga, o Felipillo, o el casi shiliquito o tal vez el de la caña) dejen su paranoia de agresividad y piensen solamente en ser felices. En toda historia aprendan a escuchar las dos caras de la moneda.

 Quien esto escribe es un ciudadano común y corriente, con dos títulos, en Economía y un Post grado en Educación, en Universidades reconocidas, en Ginebra y en Cracovia. Quien esto escribe desea que termine lo que tiende a diferenciarnos artificialmente los unos a los otros. He trabajado, lo repito he trabajado en 7 países diferentes, en idiomas distintos y siempre he salido adelante, porque me han llamado y contratado. En organizaciones, como la OIT y las Naciones Unidas. Quien esto escribe no tiene temor a nadie ni, bajo ninguna circunstancia se ha sumado al coro de los incondicionales, porque piensa con el cerebro y no con el bolsillo o el estómago.

Quien esto escribe no acepta que se lo insulte, ni que se lo adjetive en términos que dan la espalda al respeto humano, que mencionen a mi  madre, es la miseria humana, y les aseguro que ella ha sido mejor que la de ustedes. No tienen dignidad, ni tampoco son felices con certitud. Esta es mi contestación pública y servirá por todas las otras que vengan a su maldad. No llegaré a su nivel, porque está demasiado bajo. Sellado y sacramentado.

En Cajabamba, mi ciudad tradicional, hay atraso y esta adormecida. De esto, se han aprovechado algunos vivísimos, conchudos, “tigres”, criollitos de barrio, etc. Los secundan algunos abogadillos, que hasta se avergüenzan decir de qué lugar provienen, porque solo es el dinero que está latente y solo piensan como estafar, robar a corto, mediano o a largo plazo. Y así alimentan a sus familias.

Por ejemplo, en Octubre del año pasado en Cajabamba, en una demanda fabricada por un abogadillo sobre violencia familiar, se realizo una audiencia donde no estuvo la Jueza, por causa de enfermedad y lo remplazó un Juez, el cual no estuvo presente en la citada audiencia pero, firmo la sentencia. ¡Esto es una cosa bárbara! Entonces, la justicia es un juego, no es cierto que podamos hablar de justicia en nuestra Gloriabamba de Bolívar.

Así como estos errores, cuantos habrá y no es complaciente ver, como algunas autoridades alteran el orden natural de las cosas y no actúan con objetividad. El ser humano puede equivocarse, pero si se equivoca debe rectificarse con toda la valentía que se merece. Se los recordará por mucho tiempo.

Para terminar, se tiene que reflexionar y no hay que generar más violencia, no más imposición, no más intimidación, no más soberbia, no más amenazas y supriman el monopolio del acierto.

Guillermo Silva

18/01/2014

 

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