ENFOQUE LABORAL

 

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Jubilación forzosa - Parte II

Germán Serkovic.

Abogado laboralista

Cajamarca, 15 de noviembre de 2014


La jubilación automática opera cuando el trabajador cumple 70 años de edad y tiene ya cumplidos los requisitos para gozar de una pensión, salvo pacto en contrario.

El pacto debe ser expreso, es decir, las partes determinarán –de preferencia por escrito– si acuerdan posponer la terminación del contrato de trabajo a una fecha posterior que puede ser el cumplimiento por el trabajador de un mayor número de años o la prolongación de la relación por un determinado tiempo adicional, cumplido el cual, se extinguiría el contrato indefectiblemente. Hay que notar que en este segundo supuesto el contrato de trabajo no se convierte en uno a plazo fijo, sencillamente por mutuo acuerdo se difiere su terminación.

De igual modo, por acuerdo de partes se puede disponer la no aplicación de esta causal de terminación de la relación laboral, circunstancia que no afectaría el derecho del trabajador o del empleador en razón que la figura no está pensada en beneficio de cualquiera de ellos.

Puede suceder, además, que cumplidos los 70 años por el trabajador con derecho a percibir una pensión y sin la existencia de pacto expreso, el contrato de trabajo continúe de manera normal.

Sobre el punto caben varias interpretaciones; nos encontramos ante el acuerdo tácito de no aplicar la causal, el empleador renuncia implícitamente a la extinción del contrato por jubilación o, en cualquier momento, puede dar por finalizado el contrato, en la medida que las condiciones que las normas señalan ya se han cumplido. El tema no es baladí y requiere de dilucidación por la vía reglamentaria o jurisprudencial.

En los contratos laborales a plazo fijo se puede plantear un caso interesante a saber si el trabajador cumple los 70 años durante la vigencia de la relación laboral. Pensamos que en tal situación el contrato no fenece automáticamente, es de suponer que el empleador diligente tomó nota de los datos personales del trabajador y con pleno conocimiento de su edad suscribió el contrato por lo que debe respetarse el plazo pactado.

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La jubilación forzosa - Parte I

Germán Serkovic

Abogado laboralista 

Cajamarca, 12 de noviembre de 2014


El contrato de trabajo se extingue –entre otras causales– por la jubilación obligatoria y automática, siempre que coexistan dos elementos objetivos, que el trabajador cumpla setenta años de edad y tenga derecho a pensión, cualquiera sea su monto.

Los setenta años es una edad arbitrariamente establecida por el legislador, pero que permite de modo razonable pensar que a esas alturas de la vida el simple devenir del tiempo ha causado un detrimento en las facultades y aptitudes del trabajador que pueden hacer poco conveniente la subsistencia de la relación laboral.

Hay también un criterio de renovación en la fuerza laboral que es atendible, el derecho prefiere que el trabajador de edad avanzada goce de una merecida jubilación y de alguna manera ceda su puesto a una persona de menos años.

Es de elemental justicia que la jubilación forzosa se encuentre condicionada a que el trabajador tenga derecho a una pensión.

Lo contrario implicaría generar una situación de indefensión para el dependiente, justamente en la etapa de su vida en que se muestra más vulnerable. Debe entenderse que si el trabajador cumple los setenta años requeridos, pero aún no cuenta con el mínimo de años de aportación necesarios para tener derecho a una pensión, sin importar su cuantía, la jubilación automática se pospondrá hasta que se cumpla tal condicionamiento.

La norma reglamentaria dispone que la jubilación forzosa opera con prescindencia del trámite administrativo que debe seguirse para otorgar la pensión.

En consecuencia, para evitar un período indeterminado luego del cese en el que el trabajador podría no percibir ingresos, es conveniente que tome las previsiones del caso e inicie el trámite para obtener su pensión de jubilación con una prudente antelación.

Pese al tono aparentemente imperativo con el que la ley trata a la jubilación forzosa, cabe el pacto en contrario. Ambas partes de la relación de trabajo pueden convenir en no aplicarla o posponerla, situación que generaría algunos problemas prácticos.

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Fuente: El Peruano 

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