El horario de trabajo

 

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Por: G. Guillermo Silva R.

Los economistas entendemos mejor lo que es el trabajo y su significado. Se lo puede  describir, pero no se ha podido definirlo exactamente. Su resultado es, cuando nos imaginamos en billetes y monedas (dinero). Un verdadero trabajo es cuando lo realizas y encuentras la posibilidad de hallarte contigo mismo, de nuestra propia realidad y no la de los otros; cuando tú eliges y obtienes plena satisfacción de lo que haces, aunque la mayoría trabaja por necesidad.

El trabajo viene a ser, la sumatoria de nuestras actividades diarias, destinadas a crear bienes y servicios, donde existe una demanda. Al principio, se trabajaba por subsistir, luego surgió el trueque; después sustituido por la economía monetaria, seguida por la división del trabajo y la especialización. La estimación social del trabajo ha estado sujeta siempre a cambios, por las horas y minutos diarios que empleamos para cualesquier producción o servicio.

Al inicio, el horario de trabajo, estaba determinado por la salida y por la puesta del sol. En el siglo XIX, se estableció que el trabajo sería de seis días a la semana y a veces, de 12 horas diarias. Desde el comienzo del siglo XX hasta la fecha podemos constatar que, el trabajo disminuye constantemente. Ahora, en la mayoría de países se trabaja 40, 38 o menos horas, con 3, 4 ó 6 semanas de vacaciones anuales en general. Y su dimensión temporal se desglosa en un componente cronométrico, es decir la distribución del volumen de trabajo en un día, una semana, un mes o un año.

Por esto, el futuro del trabajo es consecuencia de una variable dependiente de estos parámetros, pero teniendo en consideración el desarrollo demográfico de cada país. Junto a ese cambio cuantitativo, la estructura de edad en la población económicamente activa va a tener modificaciones. Además, hay que considerar el creciente porcentaje de mujeres que trabajan. Ante este trasfondo de los cambios cuantitativos y cualitativos en la población, se puede determinar el contenido y valor del trabajo.

Las nuevas formas de producción y administración están condicionando un número creciente de actividades. El tipo de trabajo manual va disminuyendo considerablemente, debido a la mecanización, informatización y automatización.

Estas nuevas tecnologías apoyadas en las computadoras y programas ofrecen nuevas posibilidades de organización, las cuales están superando la división tradicional del trabajo.

Esta secuencia va a proseguir con la reducción del horario de trabajo semanal, por causas materiales e inmateriales. Por ejemplo, el cambio del valor que se adjudica al trabajo, la remuneración, incentivos, etc. El deseo de flexibilizar el horario de trabajo se expresa en el factor de la oferta del tiempo libre y el cómo se tendría que aprovecharla. El nivel de progreso de cada país seguirá siendo la organización del tiempo de trabajo y será decisiva para mantener una fuente de prosperidad y bienestar. En nuestro país sigue todavía siendo compleja esta situación por la diferencia existente entre las regiones, las zonas urbanas y rurales, así como el nivel educativo que tiene faltas y hay que corregirlas.

Guillermo Silva Rodríguez

02/09/2014

 

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