EL PAPA BENEDICTO XVI, ABANDONA EL PONTIFICADO Y ABRE LA SUCESIÓN

 

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Cajamarca, 14 de febrero de 2013

El anuncio del Papa Benedicto XVI de su alejamiento del ejercicio papal para todos fue una noticia sorpresiva, al margen de toda controversia que ha generado, valoramos esta decisión, esta valentía en reconocerla, en comunicarla y más aún en cumplirla, esta es una actitud ejemplar para tantos trabajadores y funcionarios de la administración pública y otras reparticiones, de dar un paso al costado antes de seguir ‘vegetando’; debemos reconocer nuestras limitaciones laborales, intelectuales y físicas y dar el paso a alguien que pueda asumir la misma responsabilidad con la eficiencia que los tiempos y la Patria lo exigen y no aferrarse al cargo como vemos a diario a ciertos personajes que se creen insustituibles pero no se dan cuenta que quieren realizar una labor con conocimientos arcaicos, con métodos obsoletos y alejados del desarrollo tecnológico porque no se actualizan y solamente consiguen la obstrucción del desarrollo normal de la institución donde laboran...

Les presentamos la Declaratoria del Papa Benedicto XVI, analícela fríamente y creo que encontrará muchos puntos coincidentes:

 Juan C. Paredes Azañero

 

DECLARATIO

 

Queridísimos hermanos,

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013.

BENEDICTUS PP XVI

 

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