Ordenamiento del tráfico vehicular

¡si, si…pero no…!

 

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Hugo REYNA GOICOCHEA

hugo_reyna@hotmail.com

 

Es evidente que el parque automotor en la ciudad de Cajamarca, ha crecido significativa y excesivamente en los últimos años, a tal punto que las estrechas calles de la estructura urbana tradicional, han colapsado en su capacidad de soporte, originando grandes problemas de parqueo, congestionamiento vehicular y fuerte incomodidad para los sufridos peatones quienes tienen que realizar proezas para desplazarse por las calles, aparte del calamitoso estado en que se encuentran las veredas y los obstáculos que ofrecen los comerciantes ambulantes, apoderados de cuanta esquina disponible esté a su alcance.

 

Sin visión de futuro

 

Lo lamentable del caso, es que el acelerado crecimiento poblacional, experimentado en las dos últimas décadas, a consecuencia de las expectativas mineras y el desmesurado incremento vehicular, han desbordado con creces, las escasas o nulas acciones normativas del ente municipal, con competencias para regular el tránsito, circulación y transporte público, lo cual es lamentable.

 

Según se tiene conocimiento no se dispone de un Plan de Desarrollo Urbano, el mismo que está siempre en permanente elaboración; así como el respectivo Esquema de Zonificación de áreas urbanas, el Plan de Desarrollo de Asentamientos Humanos y demás planes específicos de acuerdo con el Plan de Acondicionamiento Territorial, el cual tampoco se encuentra aprobado.

 

La debilidad del sistema de planificación local, en cuanto al desarrollo urbano, indiscutiblemente, ha facilitado un crecimiento totalmente desordenado y espontáneo de la ciudad de Cajamarca, lógicamente por la disposición de una trama urbana tradicional, de origen colonial y republicano, en la que prevalecen muchas calles angostas, cuyos diseños se delinearon, mayormente con criterios sociales de uso residencial.

 

En las zonas de expansión urbana, las construcciones particulares clandestinas, en una gran mayoría, han invadido las áreas destinadas para vías, como el caso de la de Evitamiento y, en otros, ha sido la propia municipalidad, a lo largo de varias gestiones, las que propiciaron la construcción de vías vehiculares totalmente anti técnicas, es decir, una vocinglera espontaneidad por la ausencia de visión de futuro, acorde al cambio de funciones y rol de una ciudad político administrativa, con crecimiento de actividades de producción de bienes y servicios, en función principalmente de las actividades mineras, financieras y comerciales.

 

Grandes problemas de tránsito, vialidad y transporte público

 

El desborde del crecimiento vehicular, especialmente de unidades para el transporte público: combis, taxis y mototaxis, que también circulan en la vía de evitamiento, los inadecuados esquemas de circulación vehicular, la carencia de una adecuada señalización y semaforización, el pésimo estado de las calzadas o pistas, el ingreso de vehículos pesados en la ciudad capital, y otros factores adicionales, que deberían contar con un sustento sólido en los planes urbanos y de desarrollo vial. Lamentablemente no se cuenta con estos documentos normativos.

 

Acción municipal

 

Si bien es cierto que la actual gestión municipal, ha logrado algunos avances en el reordenamiento de las rutas de las empresas de transporte público, excluyéndose de los recorridos a algunas cuadras neurálgicas de José Sabogal y el jirón Junín; no obstante, no han implicado soluciones integrales, ya que muchas de las líneas continúan en vías sumamente congestionadas, aledañas a los mercados como son: Leguía, Tayabamba, Chanchamayo, 11 de Febrero, Apurímac y Revilla Pérez, entre otras, donde los transeúntes tienen que circular por las pistas, ya que las veredas están ocupadas por los abusivos comerciantes.

 

La clamorosa carencia de sectores de estacionamiento vehicular, obliga a los conductores a parquear sus vehículos, en las calles, haciendo caso omiso a las señalizaciones de zonas rígidas, o montar sus unidades sobre la vereda en las calles angostas; así como haberse definido, arbitrariamente, los estacionamientos en uno u otro sector: izquierda o derecha, de la calzada, según sea la costumbre, en calles de un solo sentido. En este contexto nuestra Plaza Mayor, una de las pocas en el Perú, ha sido convertida en la playa de estacionamiento vehicular más grande de la ciudad.  

 

Otro de los problemas que agudiza esta situación es el pésimo estado de las pistas, las mismas que se encuentran llenas de huecos y baches; así como la carencia de una adecuada señalización y semaforización. En la práctica, muchos semáforos han sido instalados, reubicados y por último, otros cancelados, sin conocerse los criterios de estos vaivenes de gestión. Contribuye a esta problemática, el limitado control policial de tránsito, por razones hartamente conocidas.

 

Afrontar el problema sin marcha atrás

 

Existe un gran malestar social, cuyo imperativo exige medidas drásticas y urgentes en el reordenamiento del tráfico vehicular, la regulación del transporte urbano y otros elementos necesarios de rehabilitación vial e infraestructura de parqueo

 

Esta cruda realidad exige una imperativa acción de la autoridad municipal, tal como se ha logrado en otras ciudades del Perú, respecto al reordenamiento del tránsito vehicular, en protección o primacía de los intereses ciudadanos.

 

El problema es latente y sumamente delicado, dada su complejidad, que debe integrar la solución a los problemas de circulación vehicular, con fluidez, tanto en el casco urbano tradicional o Centro Histórico de la ciudad, como en los sectores periféricos o de expansión.

 

A nuestro modesto entender, es necesario imponer el principio de autoridad local, al margen de los compromisos y promesas electorales, de privilegio para los transportistas, a costa del interés ciudadano. Es muy saludable la intención del Concejo Municipal y el área de transportes, de restringir la circulación de mototaxis en el congestionado jirón Junín, y el cambio de sentido de éste y el jirón Huánuco, así como la prohibición del uso del perímetro de la Plaza Mayor como un gigantesco parqueadero. Indico, es válida la intención, porque se ha informado, que la ordenanza estaría supeditada a la funcionalidad que se demuestre mediante estudio técnico. Será factor determinante asimismo la posición y presión que ejerzan los transportistas de mototaxis, lo cual podría hacer retroceder o torcer la intención colegida del Concejo. Esperemos, no obstante, que impere el criterio de autoridad, de una vez por todas y no nos paseen con la consabida frase: “Si, si…pero no.”  

 

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