Añoranzas al capulí

 

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Por: Guillermo SILVA RODRÍGUEZ*

Capulí. Cortesía de Carlos E. Quevedo GuerraEstando en mi pueblo tradicional, Cajabamba, región de Cajamarca en el norte del Perú, con mi hija Vicky (la “shulca” de la familia) fuimos al mercado de abastos a buscar algunos productos alimenticios: ollucos, ñuñas, quinua, chalarinas y capulíes. Ella quería llevar a su casa, porque vive en la capital del Departamento, la ciudad del Cumbe: Cajamarca.

Casi todo fue fácil encontrar en un domingo 6 de Enero, el “Día de los Reyes Magos”, menos los capulíes. En un mercado desorganizado, donde los vendedores (as) se colocan en las aceras, veredas del jirón La Torre y calles adyacentes, con una circulación peatonal y de moto-taxis descontrolada, la gente se contenta con la música de las radios y justo escuchábamos “Mi dulce capulí” de los Hermanos Sánchez.

Preguntamos a un vecino que se nos cruzaba en el camino, el cual nos indicó la calle probable y efectivamente hallamos a una señora vendedora, quien nos comento que actualmente los capulíes los traen de Huancayo, Huánuco y Huancavelica, del centro sur del país. En hora buena que se desarrolle el comercio y el transporte, pero a Cajabamba estos frutos llegan “maduritos”. Vicky, quien tiene el sentido del humor en época de crisis, manifestó que tendríamos que denominarlos: “huancapulíes”.

Ya en Cajamarca, fuimos a la Biblioteca del Instituto Nacional de la Cultura-INC, para ilustrarnos sobre el capulí, pero don Alejo respondió que no tenía nada y nos derivo, como es costumbre hacerlo, a la Biblioteca Municipal, ubicada en el Pasaje Atahualpa, en donde el resultado fue el mismo. Por casualidad, un señor que veía nuestra inquietud, nos dijo: hay un libro, La diversidad biológica de Cajamarca, yo les puedo conseguir. Así lo hizo, pero lo único que aprendimos es que proviene de la familia Rosaceae, la especie, Prunus serótina, cuyo nombre común es: Capulí.

Seguimos investigando sobre el capulí en el mundo cibernético, donde no hay mucha literatura, pero comprendimos que es una planta originaria de América (México) que alcanza una altura entre 7 a 15 metros. Este árbol necesita una exposición solar y tolera muy bien la sequía, aunque no soporta las heladas. Crece en clima sub-tropical a sub-templado, en elevaciones entre 1200 a 3400 msnm. Crece libremente y requiere de poco cuidado.

El capulí, se produce una vez al año y es rico en vitaminas y minerales para la salud. Además, es un árbol bondadoso, porque con el mínimo cuidado da bastante fruto. También, es un árbol longevo, porque suele vivir entre 40 a 60 años. Comienza a producir sus frutos a los 4 años de edad. Su fruto es dulce y agradable al paladar. El Capulí es resistente a las plagas y a las enfermedades. Es un fruto de consumo directo y gusta mucho a los niños y niñas, así como a nosotros los adultos.

En nuestra búsqueda, creo que es preciso mencionar al escrito por Jaime Abanto: Una flor de capulí, donde describe esta “costumbre primitiva y absurda” de las famosas “unshas”, causa principal de su extinción y como consecuencia de los carnavales, que con el pasar de los años sigue tan vigente como si fuera ayer. Porque, Cajamarca es la capital del carnaval peruano, no importa la tradición, ni el medio ambiente, ni menos la historia. Es el dinerillo que vale más y la ignorancia que sigue primando.

Para terminar, quise rememorar con mi hija Vicky, lo que don Simón Bolívar Palacios hizo cuando llego a Cajabamba en abril de 1824, cuando bailo con Josefa “Chepita” Ramírez en la Pampa Grande, una especie de marinera, a la sombra de un capulí. Entonces, fuimos con ella al patio de atrás (corral) de la casa de mi madre Elvia y bailamos el vals de Eloísa Angulo; El capulí: Dime mujer si tu amor/ ha de ser el verdadero/ para entregarte primero/ una flor del capulí. Ay, una flor del capulí.

Guillermo SILVA RODRÍGUEZ

11/01/2013

Bibliografía:

-       Eslava, Luis. Rostro de las tardes. 2008.

-       La diversidad biológica en Cajamarca. 2012.

-       Balcón Interior. Blog spot, Una flor de capulí. 2010.

 

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Guillermo Silva Rodríguez. Economista, escritor, periodista y educador peruano, natural de la provincia de Cajabamba, Cajamarca, Perú. Defensor de los grupos de población vulnerables, apoyando para mejorar sus condiciones de vida. Trabajó en varios países: Bélgica, Polonia, Suiza, Perú, Honduras, Guatemala, Mozambique y Canadá. En América Central, trabajó para la Organización Internacional del Trabajo y para la Misión de Naciones Unidas por los Derechos Humanos. Escribe artículos de opinión sobre cuestiones sociales, económicas y políticas para diversos periódicos, revistas y sitios Internet, en idiomas como: el francés, el polaco, el portugués y el español. Trabaja actualmente para la Comisión Escolar de Montreal

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